8 de diciembre de 2005

VACACIONES EN JUJUY.



Nuestro Viaje.


Buenos Aires, 16 de Enero de 2005.

Desde bien temprano nos preparamos para el viaje, ambos estábamos muy ansiosos y teníamos ganas ya de estar entre tantos cerros lindos que nos esperan. De a poco fue llegando la tarde y con ella la partida a San Salvador de Jujuy. Desde las 18.15 horas estuvimos en la terminal de Retiro hasta que por fin se hizo la hora señalada: 19.30 horas. El bus de Flecha Bus se posó sobre la plataforma 56 y allí se inició nuestro ansiado y seguro hermoso viaje. Nos esperan 18 horas, la noche una luna hermosa que ilumina el cielo infinito en el medio de la ruta y un amanecer que empieza a sorprendernos en La Banda del Río Salí en la provincia de Tucumán.

Viaje, 17 de Enero de 2005.

Por fin llegamos a San Miguel de Tucumán con su hermoso parque 9 de Julio y sus cerros bellos que se desdibujan hasta confundirse con las nubes, pronto salimos de allí para encarar la Ruta Nacional 34 y entre cerros y verdes bellezas, me imaginaba, mientras Roslie descansaba, el lindo viaje que teníamos por delante .

San Salvador de Jujuy, 17 de Enero de 2005.

Luego de un largo viaje llegamos a San Salvador de Jujuy, no bien lo hicimos sacamos los pasajes de vuelta esos que uno nunca quiere sacar, averiguamos un par de cosas en la terminal y luego fuimos a información turística de la cual agregamos un seguro nuevo destino: La Quiaca y Yavi.
Nos dirigimos al Hostelling International Yok Wahi sito en la calle Lamadrid 168, una vez alojados comimos en el bar Tío Aquiles , frente a la Iglesia de Santa Bárbara, la cual se encuentra cerrada por refacciones. Después de almorzar fuimos a dar noticias de nuestra llegada y caminamos para sacarnos fotos en un puente sobre el Río Xibi Xibi para después hacer el circuito turístico de la ciudad: la Iglesia de San Francisco, la Casa de Lavalle donde nos acordamos de Roy porque había cartas escritas por Belgrano, el estandarte de la batalla de Ayohuma, entre tantas otras cosas. Visitamos también la hermosísima Catedral de Jujuy con los vitreaux alusivos a las gestas heroicas de Belgrano, el Cabildo hoy museo policial, las esculturas de Lola Mora , esa gran mujer que en Buenos Aires dejó su impronta, la Casa de Gobierno y el museo arqueológico, en fin un día movido.
Por la noche cenamos picante de pollo, en fin todavía estamos con la panza llena y con los labios picándonos (menos mal que pedimos una sola porción).
Mañana nos espera una linda excursión a la Quebrada de Humahuaca. Será mañana otro lindo día, la pobre Roslie quedó planchada no dá más.

San Salvador de Jujuy, 18 de Enero de 2005.

Nuestro día lo comenzamos bien temprano, a las 6 horas para bañarnos, y a las 7 desayunamos, puesto que a las 8 salía la excursión para la Quebrada de Humahuaca. Poco después de las 8 partimos con destino a la Ruta Nacional 9 en búsqueda de las más bellas sensaciones que nos brinda la Quebrada. Rápidamente nos adentramos en las localidades de Yala, Reyes, Lozano y León , de a poco mientras ganábamos altura, la vegetación empezaba a mutar y ser reemplazada por los coloridos cerros.
Primero pasamos por la Cuesta de Barcena la cual presenta un hermoso trazado de su ruta de curvas y contra curvas. Luego pasamos por Volcán, lugar en donde funcionó alguna vez el último taller de Ferrocarriles hasta la frontera con Bolivia y en donde se extrae la cal para casi todo el Norte Argentino. Al poco tiempo de pasar por este pueblo llegamos a Tumbaya, un pequeño poblado que posee una hermosa Iglesia que data del año 1796, seguimos camino y entre cerro y cerro fuimos descubriendo la majestuosidad de Purmamarca. Ella, con su Cerro de los Siete Colores y el Paseo de los Colorados, cuyas formas caprichosas formadas por la erosión del viento despliegan sensaciones de admiración y de goce ante su belleza. El pueblo, nos ha gustado mucho y lo visitaremos con mayor detalle. Visitamos la Iglesia, el Cabildo (ahora biblioteca), la feria artesanal y el viejo algarrobo que encierra historias de la conquista.
Seguimos viaje hacia el norte y pasamos Posta de Hornillos, Maimará con su hermosa “Paleta del Pintor”, Tilcara y paramos en Huacalera. Allí es el lugar por donde pasa exactamente el Trópico de Capricornio existiendo un monolito que señala dicho lugar. Promediaba el mediodía y la sombra se proyectaba perfectamente en forma perpendicular. Axel se atrevió a sacar una foto loca tirado en la ruta proyectando la inmensidad del paisaje, luego de ello divisamos un cordón montañoso llamado “Los Amarillos” su culminación se da por la belleza imponente del Volcán Yacoraite cerca de Huacalera. También pasamos por el Angosto del Perchel que es el punto más angosto de toda la Quebrada (50 metros). Seguimos hasta Humahuaca. Allí visitamos la Catedral, la belleza del lugar es incomparable. Luego paseamos por la Plaza, allí nos encontramos con nuestro pequeño experto guía: Gustavito que con tan solo 8 añitos se desvivió explicándonos a todos, dejándonos boquiabiertos con su bagaje de conocimientos. Subimos al monumento de la Independencia, a la izquierda de este se encuentra una de las torres campanario de la vieja Iglesia (la Torre de Santa Bárbara) y placas en homenaje al Gral. Belgrano, allí nos dijeron que si no nos apunábamos subiendo el monumento no nos pasaría nada en toda la Quebrada. Luego bajamos y Axel sacó fotos de una señora con su llama. Almorzamos en el Bar “La Carchapaya” donde hemos comido muy bien y presenciamos un show muy hermoso. De nuevo nos encontramos con Gustavito y nos cantó unas coplas, luego, nos solicitó una colaboración. Según cuenta el chico estudia guía de turismo y es una pequeña gran promesa.
Encaramos el camino de vuelta para pasar por Uquía y su muy hermosa Iglesia que contiene allí los cuadros de los ángeles arcabuceros pintados por pueblos autóctonos con influencias de la Escuela Cuzqueña.
El altar, también laminado en oro, merece mención aparte. Luego de allí nos dirigimos a un comercio artesanal y vimos como se elaboraban las artesanías regionales.
Por último pasamos por Tilcara y su magnifica fortificación del Pucará. La sabiduria de estos pueblos hicieron que la región fuera una zona inexpugnable por muchos siglos. Queda como testimonio en el Pucará que entre cardones y piedras se levantan para observar desde allí kilómetros y kilómetros de montañas. También fuimos al museo arqueológico el cual explica mucho de cómo fue la vida en el Pucará. A continuación de nuestra visita a Tilcara, pasamos al atardecer por Maimará, allí Roslie denotó el gran cambio de la luz del sol dando de frente esta vez a la “Paleta del Pintor”. A las 20 horas llegamos a San Salvador de Jujuy, mañana nos esperan las Salinas Grandes, Barrancas ó Abdón Castro Tolay, la Cuesta del Lipan y Purmamarca. Para despedirnos del hostelling comimos un rico asado en compañía de los que allí se hospedaban y de Nazareno.

Cuestas, sol, salinas, puna y las perfectas Barrancas.

Purmamarca, 19 de Enero de 2005.

Nos levantamos a las 7.30 horas, Roslie se fue a bañar mientras ultimábamos detalles de nuestra salida de San Salvador de Jujuy.
A las 9 horas y luego de las despedidas de rigor partimos hacía Purmamarca. La combi que venía con Walter y Julio tuvo que pegar la vuelta cuando nos encontramos en Yala porque se olvidaron un bolso en el Hostelling. Hacia las 10 horas recogimos al resto del grupo que nos esperaban en la intersección de las rutas 52 y 9, en la entrada de Purmamarca. En el pueblo pasamos por la panadería para preparar unos sándwiches y mientras tanto Roslie y Axel junto a Walter nos ocupábamos de conseguir alojamiento. Finalmente reservamos en La Posta de Purmamarca, lugar desde donde escribimos en este momento.
Pasamos rápidamente por Purmamarca ya que éramos los mismos de ayer quienes hacíamos la excursión.
Nos adentramos en la Ruta Nacional 52 que es la ruta que conduce al Paso de Jama y que es parte del corredor bioceánico. Se trata de una ruta muy bella en donde la sucesión de cerros se combinan con los colores rojizos, grises, amarillos, verdes y verde grisáceo y con la infinidad de cardones, cactus y curvas que nos hacen ascender en la montaña. Nos acompaña en su geografía el Río Purmamarca, totalmente seco, y unas paredes enormes del otro lado de la quebrada. Tras ello, a los pocos kilómetros, nos metemos de lleno en la Cuesta de Lipan que atraviesa las montañas hasta trepar a 4170 metros de altura. Previo a ello hay una vista panorámica de increíble belleza (el Abra del Potrerillo) y de un sinfín de sensaciones al ver todo el camino recorrido allá abajo. Siguiendo por dicha ruta nos encontramos con formaciones rocosas rarísimas, en efecto avistamos y fotografiamos la forma de una tortuga gigante. Entre bambalinas, a lo lejos, un inmenso “mar blanco” nos esperaba.
Tras recorrer unos cuantos kilómetros bajando la cuesta el paisaje comienza a cambiar, de enormes montañas a una planicie con vegetación cada vez más rala. La tola y distintos arbustos espinosos es lo único que crece, por ahí también pudimos observar una especie de avestruz de la puna (denominado suri), burros, llamas y vicuñas, estas últimas curiosamente se encontraban con manadas en cantidad impar. De golpe, y al poco tiempo de cruzarnos con la Ruta Nacional 40, un abrupto cambio se denota en esa planicie: de un gris verdoso combinado con pastos amarillentos pasamos al enorme “mar blanco”. Las Salinas Grandes ocupan parte de las Provincias de Salta y Jujuy. Allí nos encontramos con el restaurante de sal (construido íntegramente con este material). La presencia humana se limitaba a unos pocos turistas y a los trabajadores de la sal cuyos atuendos no permitían verles el rostro. Roslie tuvo una emergencia y se fue a hacer pis a las salinas detrás de una construcción, comentó que fue bastante impresionante. Luego efectuamos una caminata hasta los piletones de sal que es uno de los medios de extracción. En los últimos días había llovido y eso sirvió para que el salar estuviera bien blanco. Como a 500 metros de la ruta estaban los primeros piletones, junto a ellos artesanos totalmente arropados y con anteojos procurando protección y tratando de evitar una especie de ceguera parecida a la de la nieve.
Más allá avistamos como si hubiese agua, en principio se creyó de que se trataba de un espejismo, nos dimos cuenta que no era así. Las salinas presentaban en algunos tramos anegamiento por las lluvias, cuando se seca eso solidifica el salitre. Allí recogimos un cristal de sal que todavía tenemos en nuestra biblioteca, jugué con el agua de las piletas y hasta me di el gusto de tirarle agua a Roslie. Continuamos viaje por la ruta rumbo al pueblito de Abdón Castro Tolay ó Barrancas, como es que le dicen los lugareños, allí buscamos un guía, este no se encontraba debido a que llevó a su madre a Susques para que fuera al odontólogo.
El pueblito es muy chico y solo es accesible a través de una ruta de ripio (la provincial 74). La iglesia es muy pobre y la fundación de este pueblo data de 1910. Los hijos del guía fueron los que nos llevaron hasta las Barrancas, un lugar que por lo imponente de sus rocas nos muestra cuan pequeño somos. En dicho lugar están conservadas punturas rupestres y petroglifos de animales y mapas dentro de los cuales se encuentran los más grandes de América. Por último nos trepamos a una montaña para acceder a una cueva, luego de pasar por un arroyo seco que dividía a la zona en dos y que generaba una especie de acantilado en el medio de la puna. Finalmente volvimos a Abdón Castro Tolay en donde la señora Teresa nos brindó una tasa de té de coca y jugamos al sapo. Cuando emprendimos el camino de vuelta se desató en la puna fuertes vientos que generan enormes polvaredas. Volvimos por la Ruta Nacional 52 hasta Purmamarca y nos despedimos de Walter a quien seguramente difícilmente olvidaremos por su buena onda. Por la noche cenamos en el bar “la sombra del sauce” y luego nos fuimos a descansar después de un hermoso e inolvidable día.

Purmamarca, 20 de Enero de 2005.

En el día de hoy pese a que comenzó con lloviznas se encontró muy nublado pero no ha llovido. Nos levantamos a las 8.30 horas y nos dirigimos a tomar desayuno en el bar del hotel que se encuentra frente a la plaza principal. También miramos muchas artesanías y vestimentas locales. Como a eso de las 11 horas y luego de comprar algunas cosas para comer, nos tomamos un micro a Posta de Hornillos, allí sacamos fotos de la posta, su mobiliario, la cama donde durmió el Gral. Manuel Belgrano, armas de la guerra de la Independencia, etc. El recepcionista al vernos emocionados por la historia del lugar nos indicó que frente a la posta y subiendo por un camino de montaña de unos 2800 metros había un antigal denominado “Antigal de Hornillos”(el mismo está en ruinas y no ha sido reconstruido). El mismo todavía está en ruinas y no ha sido reconstruido. Finalmente subimos una cuesta de 2800 metros por un camino estrecho y difícil en su tramo final. Roslie sintió los avatares de la altura pero finalmente y haciendo paradas pudo subir a la cima del cerro y disfrutar de todo ello. Tengo que confesar que en el último tramo me dio algo de miedo por ella y por mi pero es más fuerte las ganas que el físico y que los miedos.
Cuando llegamos a la cima nos encontramos con un paisaje espectacular, frente a nosotros tres kilómetros al norte se divisaba la “Paleta del Pintor”, también la espectacularidad de ver el valle del Río Grande y muchos cerros imponentes. Durante el camino a la cima nos acompañaban “los centinelas de la Quebrada”que son los cientos de miles de cardones y de cactus. Poco después llegó la hora de bajarnos y allí empezó para mi la peripecia de los primeros 500 metros que fueron los más difíciles de subir y ahora los más difíciles de bajar. En eso Roslie no presentó ninguna dificultad, es más se reía de mi por deslizarme al mejor estilo "culipatín". Cuando llegamos a la ruta pese al cansancio caminamos los 3 kilómetros que separaban la Posta del pueblo de Maimará en dirección hacia el norte. Nos encontramos con diversas situaciones lindas que retratamos como ser el paso de un pastor con sus cabras y los agricultores en sus sembradíos. Al llegar al pueblo que es algo grande pero sin demasiadas atracciones fotografiamos su iglesia y nos dirigimos cuesta arriba a la ruta, a esta altura el cansancio era grande en especial de Roslie que pese a todo siguió. Sacamos fotos de la “Paleta del Pintor” desde distintos ángulos, del cementerio con fondo de dichos cerros y luego volvimos a Purmamarca. Bajamos las fotos que sacamos hasta ahora (382 en total) y luego cenamos. Ahora Roslie está planchada y yo estoy en eso. Mañana nos espera Tilcara y su Pucará.

Purmamarca, 21 de Enero de 2005.

Desde bien temprano nos dedicamos, luego de un rico desayuno, a comprar los regalos. Lógicamente, nuestros mejores recuerdos son para nuestras familias y luego el resto.
Pero compramos de todo: remeras, mates, platitos, botellitas con tierra del Cerro de los siete colores, pulloveres, gorritos, sombreros, bolso, escarpines entre tantas cosas.
Luego nos fuimos a Tilcara, allí recorrimos todo el pueblo y sus ferias y por supuesto el Pucará. Roslie no quiso entrar, aprovechó para echarle el ojo a pulloveres y unos aritos muy lindos.
Paseamos por todo el pueblo sacándonos fotos en el museo de pintura, la feria artesanal, tomando un café en el bar de Tukuta Gordillo, caminando hacia el puente que te lleva al Pucará. Axel allá arriba en el Pucará sacó unas fotos muy interesantes, luego volvimos a Purmamarca. En fin, caminamos como locos porque a la vuelta nos fuimos desde la ruta 9 hasta Purmamarca por la ruta 52 y aprovechamos para sacar unas fotos más.
Cenamos en un bodegón con pizza bárbara con cerveza. Ahora Axel estoy muerto de sueño al igual que Roslie que acaba de bañarse.
Mañana nos espera Susques y el encanto de la puna.

Susques, 22 de Enero de 2005.

Amanecimos en Purmamarca en nuestro último día y nos preparamos todo como para partir y hasta nos despidió una amiguita “Uma” una cachorra labradora. Desayunamos, paseamos, nos despedimos y nos dispusimos a tomar el micro el cual llegó a las 14 horas y venía repleto de gente. En el camino hizo varias paradas tanto gente que se bajaba en pueblitos como los que subían. Roslie se sentó junto a una señora llamada Florinda que vivía en un pueblito llamado Saladillo que se encuentra a un kilómetro de las Salinas Grandes, en él vivían sólo 6 familias, el médico iba una vez al mes y el cura tres veces al año para impartir todo tipo de sacramentos. Le contaba a ella que el pueblito era muy triste y que no se acercaba ningún turista. También trabamos conversación con Isabel que era de Abra Pampa y que trabajaba en un cooperativa que realizaba todo el proceso del tejido. Ella, como nosotros, nos dirigíamos a Susques.
El viaje fue lento debido a las cuestas y a la lluvia que azotó la zona desde Lipan hasta Susques.
Llegamos a las 18.30 horas y allí nos esperaba una señora muy atenta llamada Gladys que era del Hotel “la Vicuñita” un hotel con onda muy familiar y con ciertas carencias que son bien suplidas por la calidez de sus dueños.
Recién acabamos de sacar unas fotos a una procesión proveniente de Húancar, el clima es festivo, mañana se festeja la patrona del pueblo que es Nuestra Señora de Belén. Dicen que hoy a la noche están "las luminarias". El pueblito no tiene muchas cuadras y habría que preguntar si pese a la lluvia está transitable la ruta a Abra Pampa o si debemos volvernos a Purmamarca. El hotel como ya dije es bien familiar, en el mismo todos sin distinciones trabajan y se ponen media pila para que uno este bien. De hecho mañana Roslie tomará mate por primera vez desde su llegada a Jujuy.
Aquí en Susques llueve como nunca, la temperatura es baja pero zafa.
Estuvimos recorriendo, pese a la lluvia, sacamos fotos a la iglesia del pueblo, el cementerio, la Avenida San Martín que es la calle principal de Susques y que tiene tres cuadras de largo. Dicha calle tiene un boulevard en el medio, las misma es de tierra, también estuvimos recorriendo calles aledañas como ser Belén, Catamarca, entre otras. Trabamos conversación con un matrimonio joven de chicos que al igual que nosotros venían de Purmamarca. En cuanto a los dueños del hotel, veo que realmente le ponen pilas a la atención al público. Gustavo y su madre, Gladys, no paran de atendernos. Cenamos humita y una sopa impresionante, muy rica, calentada con el agregado de unas rocas de origen volcánico, que hizo que de pronto hirviera. No hay muchas más cosas por decir parece que la festividad puede llegar a suspenderse por la intensa lluvia que está cayendo, esperemos que no. ¡Que deje de llover en algún momento! Eso deseamos.

Humahuaca, 23 de Enero de 2005.

Amanecimos temprano en Susques, a Roslie le dolía un poco la garganta por eso la dejé durmiendo un poco mientras yo me dispuse a ir a la iglesia y sacarle unas fotos por dentro. Al rato la fui a despertar previo a desayunar. Luego asistimos a la apertura del acto de las fiestas patronales de Nuestra Señora de Belén y respetuosamente escuchamos la misa sin participar de ella. Se habían congregado varios centenares de fieles y luego de la misma hicieron una procesión por todo el pueblo. Tomamos el micro de las 13 horas. Antes, nos despedimos de Gustavo y de Gladys. Al ir en micro a Purmamarca tuvimos que pasar por las Salinas Grandes que estaban terriblemente anegadas y por la Cuesta del Lipan que estaba tapada de nubes. Al ver lo riesgoso de manejar así estaba maldiciendo el momento en que decidimos irnos de Susques y no esperar el que iba a Abra Pampa que salía el día lunes. Decía una y otra vez “por que no habré ido a Abra Pampa”. Al llegar a Purmamarca tuvimos como una hora y media de tiempo libre que distribuimos tomando algo caliente y llamando por teléfono.
Un dato insólito es que Roslie tenía señal en su celular desde Susques. Tomamos el micro a Humahuaca sin ningún tipo de reserva en hotel o Hostelling. Cuando llegamos, luego de disfrutar del paisaje, recorrimos un poco los hostales hasta que dimos con una gente del Hostal Azul sito en el Barrio Medalla Milagrosa, lugar en donde nos encontramos ahora alojados. Previo a ello nos enteramos que los viajes a Iruya están suspendidos por el mal estado del camino a raíz de las lluvias de ayer y hoy en todo Jujuy.
En fin cenamos y ahora a descansar por que el día de hoy con tanto viaje fue muy cansador. La lluvia es torrencial.....

Abra Pampa, 24 de Enero de 2005.

Amanecimos en el Hostal Azul de Humahuaca en un día muy hermoso, realmente muy distinta a la noche que tuvimos. Luego de desayunar y de tomar unas fotos en el hostal nos dirigimos a la terminal de ómnibus para ver si había micros en dirección a Iruya y lamentablemente aún seguía el mismo cartel del día anterior. Luego nos fuimos a la plaza central en donde esperamos la salida de San Francisco Solano a las 12 del mediodía. Entretanto hemos conversado con algunas personas del pueblo una de ellas una simpática viejecita que era de Humahuaca pero que se mudó a Uquía por que ya “la ciudad le parecía muy ruidosa”. Luego de ver la salida de San Francisco Solano nos dirigimos a almorzar en la Carpachaya y nos tomamos un micro con destino a Abra Pampa. A la altura de Tres Cruces nos paró la Gendarmería Nacional y nos solicitaron los documentos. Luego seguimos viaje a Abra Pampa.
La sensación que nos dio es que es un pueblo sin ganas de vivir y que poco les importa todo. Tiene tal vez un porque, ya hace 15 años que no pasa el tren. La falta de información y las pocas ganas de su gente hace que a uno no le den ganas de quedarse por mucho tiempo. Todo está cerrado: el museo arqueológico, la iglesia, la casa del guardaparques de la Laguna de Pozuelos, entre otras cosas. Lo que da bronca es que no hay nadie que informe sobre el Monumento Natural Laguna de Pozuelos pese a su cercanía y por otro lado, la falta de medios de transporte o de compañías que hagan excursiones.
Ahora está lloviendo y en este lugar poco y nada hay que hacer. El lugar en donde nos alojamos es lindo, se llama Césarito y es económico por lo menos algo bueno!!!.

La Quiaca, 25 de Enero de 2005.

Desde temprano nos levantamos y nos fuimos de ese pueblecito sin ganas de nada que se llama Abra Pampa y partimos hacia La Quiaca. El paisaje agreste de la puna nos acompañó en nuestro camino, primero algo verde y con mucho agua estancada producto de las lluvias, luego árido. A lo lejos se divisaban unas montañas que emergían de la planicie con formas realmente raras. Pasamos los pueblitos de Puesto del Marqués, Pumahuasi y la Intermedia y cada tanto el colectivo paraba en el medio de la puna y arribaba alguien que nunca supimos de donde salió porque no existía casa alguna a kilómetros. Al llegar a La Quiaca se dispusieron unos chicos a ayudar con las mochilas consecuentemente tuvimos que dejarles la propina de rigor. La Quiaca es una ciudad medianamente grande, pintoresca que parece no haberle afectado la pérdida del ferrocarril. Tras nuestra búsqueda de alojamiento optamos por un hostal llamado “la frontera” que es poco menos que una pocilga pero como es por una sola noche va todo bien. Al poco tiempo, caminamos por la ciudad hasta dar con remises que nos llevaron a Yavi.
Yavi es un pueblecito de puna distante 17 kilómetros al este de La Quiaca, su belleza es indescriptible, sus callecitas, su placita, la iglesia y la sucesión perfecta de colores grises, amarilos, verdes y diversidad de plantas y flores que hay en él.
La nota de algo feo de allí fue cuando Axel quiso sacarle una foto a un rebaño que descendía de una calle y pasaba justo frente a la iglesia, el pastorcito se opuso a que sacaran fotos a menos que pagaran con lo cual Axel se enojó y le dijo de todo al pastorcito. Lo demás por cierto muy hermoso. La iglesia que parece sacada de un cuento de hadas data de 1690 y su entrada invita a quedarse bajo sus frondosos árboles, cerrar los ojos y escuchar el único ruido que es el cantar de los pájaros.
Luego de caminar por todo el pueblito, tomar algo en el hostal de Yavi, nos volvimos a La Quiaca, allí sacamos fotos de la vieja estación de trenes, la plaza central, la iglesia principal y almorzamos.
Luego nos dirigimos por una avenida que nos condujo al paso fronterizo con Bolivia. En el ínterin nos dimos cuenta que el celular tenía señal y que en Villazón también había señal!!!
Sacamos fotos del hito fronterizo, paseamos por la Ciudad de Villazón más precisamente por la Avenida República Argentina y nos encontramos con que había de todo y a muy buen precio. Roslie sacó a figurar su chapa de consumista y quería a toda costa que me comprase un par de zapatillas, finalmente cedió ante mi negativa.
Luego volvimos a La Quiaca, al hostal, allí nos dormimos una siestita y después fuimos a grabar las fotos en un CD las cuales ya llegaron a 710, después de ello nos sorprendió que sonara el celular de Roslie y era Hildana pero se cortó. Llamamos a Iruya pero fue imposible comunicarse, luego llamamos a Hildana y le contamos que estábamos en La Quiaca, ella nos dijo que estaba bien y que se iba a ir a Gral. Belgrano (Córdoba). Luego fuimos a chequear los e mails y a cenar una rica pizza. Mientras tanto en La Quiaca después de un hermoso día se largó a llover.
Mañana nos espera viajar a Humahuaca y desde allí a Iruya.

Iruya, 26 de Enero de 2005.

Luego de haber dormido en La Quiaca durante la noche decidimos tomarnos un micro con destino a Humahuaca y desde allí combinar a Iruya.
El paisaje que nos acompañó en este segundo viaje es por demás hermoso con un camino, que si bien es difícil, invita a la aventura. Previo a llegar a Iruya pasamos por el pueblo de Iturbe en donde hicimos una parada de unos 15 minutos. Luego hicimos otra parada de unos 15 minutos también en el Abra del Cóndor a 4000 metros de altura. En esta última tuvimos que pasar por una situación idéntica a la de la Cuesta del Lipan, o sea, atravesar las nubes, por suerte no tan espesas como las de aquella vez.
Desde allí todo el camino es de bajada y poco a poco entre montañas va apareciendo nuestro destino. Al llegar a Iruya una señora llamada Gladys nos pregunta si contábamos con alojamiento a lo que respondimos que no y a lo que ella ni corta ni perezosa nos dijo que tenía un a pieza con una cama de dos plazas. El lugar es lindo y económico por lo que decidimos quedarnos.
La casita quedaba en la calle Retiro. Luego de alojarnos nos fuimos al comedor Iruya, el cual es el comedor de Tina (la tía de Checho) y nos atendió un primo de Sergio, le contamos quiénes éramos y preguntamos por él. Aparentemente Checho estaría mañana por Iruya, habría que ver si se da el encuentro.
Luego paseamos por todo el pueblo: la iglesia de Nuestra Señora del Rosario y San Roque, sus callecitas, el cementerio. Era media tarde y el frío hizo estragos con lo cual nos vinimos a descansar un ratito. Antes, comimos una torta de pan muy rica que hacía una señora frente a la iglesia.
Todavía es muy temprano, hace mucho frío y no sabemos que hacer. Nos dispusimos a dormir un ratito y luego volvimos a salir, la llovizna se combinó con un frío bastante fuerte. Sacamos unas fotos más durante la noche de Iruya y luego cenamos un rico plato en lo de Tina.

San Salvador de Jujuy, 27 de Enero de 2005.

Amanecimos en Iruya con un día que parecía que pintaba horrible pero poco a poco fue mejorando hasta ser el mejor día desde hace tres o cuatro días de viaje. Recorrimos, sacamos fotos de todos y cada uno de sus hermosos paisajes con ese sol brillante acompañándonos.
Poco a poco nos fuimos despidiendo y agradecimos mucho a Gladys su hospitalidad y muy buen trato. Partimos de Iruya a las 15:15 horas y a las 18 llegamos nuevamente a Humahuaca. Allí con Roslie nos planteábamos que es poco el dinero con el que ya contábamos con lo cual era más que importante ver la posibilidad de cambiar los pasajes yendo a San Salvador de Jujuy. En efecto partimos pasadas las 20.30 horas y luego de tomar algo rico en el hostelling de Humahuaca. Efectuamos los cambios de pasajes para mañana 28 de Enero a las 20 horas. Antes de ello, en Purmamarca nos paró la Gendarmería Nacional. Cuando llegamos a Jujuy nuevamente nos alojamos en el Hostelling para pasar la noche.

San Salvador de Jujuy, 28 de Enero de 2005.

Nos levantamos temprano para ir preparando todo, luego de bañarnos desayunamos y partimos sin rumbo por la ciudad. A las 20 horas nos espera el micro, mañana Buenos Aires.
Recorrimos nuevamente todo el centro, descansamos en la Plaza Gral. Belgrano hasta que, para sentirnos nuevamente como en casa, un grupo de piqueteros de la CCC nos sorprendió en una marcha hacia la Casa de Gobierno. Allí nos fuimos a almorzar a un lugar muy lindo llamado "Color Esperanza". Luego, nos fuimos a tomar un helado, a caminar hasta la vieja estación de trenes, la feria de artesanías, el monumento al Éxodo Jujeño y finalmente descansamos bajo la sombra de la Catedral. Por la mañana nos encontramos nuevamente al Obispo que ofició la misa en Susques y lo saludamos.
Lentamente nos fuimos despidiendo de ese hermoso paisaje y nos fuimos a tomar fresco bajo la sombra de un árbol observando el Río Xibi Xibi y su incesante cantar en medio de la ciudad. Decimos que lentamente nos fuimos despidiendo pero no es un adiós, seguro será un hasta luego.

Fin.
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