3 de febrero de 2006

SAN MIGUEL DE TUCUMAN, JARDIN DE LA REPUBLICA.














San
Miguel de Tucumán, el Jardín de la República, la cuna de nuestra Independencia, esa que se consolidó en el momento más difícil de la vida de nuestra naciente Nación el proceso que se iniciara en Buenos Aires el 25 de Mayo de 1810 y que ya muchos pueblos del interior venían clamando y luchando por ella. Una ciudad con mucha historia y que de ella justamente viene a contarnos un poco con el solo hecho de recorrerla, como ser la Casa Histórica, las Iglesias de San Francisco, de La Merced, la casa natal de Juan Bautista Alberdi, el museo de la casa de Avellaneda, la casa del Obispo José Eusebio Colombres, la Casa de Gobierno, la misma Plaza Independencia en donde en un lugar cercano de su centro yace una placa que recuerda que allí se clavó una pica con la cabeza decapitada de Marco Avellaneda, el padre de Nicolás Avellaneda y la Catedral. Cada rinconcito de esta ciudad depara una historia, su belleza radica justamente en esto, en sus parques y plazas y en su combinación arquitéctonica mezcla de lo colonial, lo españolizante, lo moderno y lo afrancesado de muchos de sus edificios.
San Miguel de Tucumán, el Jardín de la República, la cuna de nuestra Independencia, esa que se consolidó en el momento más difícil de la vida de nuestra naciente Nación el proceso que se iniciara en Buenos Aires el 25 de Mayo de 1810 y que ya muchos pueblos del interior venían clamando y luchando por ella. Una ciudad con mucha historia y que de ella justamente viene a contarnos un poco con el solo hecho de recorrerla, como ser la Casa Histórica, las Iglesias de San Francisco, de La Merced, la casa natal de Juan Bautista Alberdi, el museo de la casa de Avellaneda, la casa del Obispo José Eusebio Colombres, la Casa de Gobierno, la misma Plaza Independencia en donde en un lugar cercano de su centro yace una placa que recuerda que allí se clavó una pica con la cabeza decapitada de Marco Avellaneda, el padre de Nicolás Avellaneda y la Catedral. Cada rinconcito de esta ciudad depara una historia, su belleza radica justamente en esto, en sus parques y plazas y en su combinación arquitéctonica mezcla de lo colonial, lo españolizante, lo moderno y lo afrancesado de muchos de sus edificios.



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