12 de diciembre de 2006

ESTAS VACACIONES...ELEGI NOROESTE ARGENTINO!!!!!! (Segunda Parte).

En esta segunda entrega queríamos acercarles dos lugares asombrosos que tiene nuestro Noroeste Argentino. Pasamos rápidamente a presentarles a las Salinas Grandes compartidas por las Provincias de Jujuy y Salta y Antofagasta de la Sierra, meca del turismo aventura, ubicada en la Puna Catamarqueña.

Salinas Grandes (Pcias. de Jujuy y Salta).








Ubicadas en el límite provincial de Salta y Jujuy, las Salinas Grandes ocupan un poco más de dos veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires (525 km2) y es accesible desde dos puntos más o menos cercanos: desde Salta se accede proveniente de San Antonio de los Cobres por Ruta Nacional 40 en camino de ripio y desde la Provincia de Jujuy se accede desde Purmamarca, trepando la Cuesta de Lipán, por camino asfaltado por la Ruta Nacional 52 que a su vez conduce hasta el Paso Internacional de Jama. Un maravilloso desierto blanco que irrumpe en el paisaje reseco y plano de la Puna. Atrayente, solitaria, increiblemente hermosas las Salinas Grandes, además de ser un punto de visita de muchos viajeros, constituye un medio de vida en el cual la explotación de la sal se realiza mediante la cosecha en piletones, cortando panes de sal con hacha o por raspadura de la corteza y muchas veces aún persiste como medio de intercambio de otros productos que se explotan en los valles por medio del trueque. Esta fuente inagotable es explotada por una cooperativa de trabajadores salineros y que comercializan bajo la marca de sal "Puna" generando así una fuente de trabajo importante para la zona.

Antofagasta de la Sierra (Pcia. de Catamarca).

























Antofagasta de la Sierra es talvez para nuestro concepto La Meca del turismo aventura. Se trata en efecto de una de las regiones más inexploradas del Noroeste Argentino y una de las más hermosas y exóticas que existen. En ella podrán encontrar salares, campos de piedra pómez, campos de lava petrificadas, más de 200 volcanes, lagunas de altura de un verde esmeralda increíble, campos de petroglifos, pinturas rupestres y geoglifos, colores intensos, paisajes cambiantes, oasís en el medio de la nada, aguas termales y así podríamos seguir enumerando hasta el cansancio todo lo que tiene para ofrecer este rincón de nuestra Argentina.
Para acceder hasta allí se lo hace a través de un medio de transporte, El Antofagasteño, que sale dos veces por semana de San Fernando del Valle de Catamarca. Las condiciones del camino son muy duras pero el sacrificio bien vale la pena.
El viajero aventurado hasta llegar a esta hermosa tierra podrá encontrarse con un menú de excursiones interesantes entre ellas al cráter del Volcán Galán, el cráter más grande del mundo de 35 km. de díametro, las minas de oro de Incahuasi, la Laguna Grande, los volcanes y púcaras de Antofagasta y La Alumbrera, los petroglifos de Peñas Coloradas y los geoglifos de Campos de los Tobas, el salar más largo del mundo, el Salar de Antofalla, en cuya vera se encuentran los solitarios pueblos de Antofalla, Botijuelas y su único habitante, Simón Morales y Las Quinuas y sus dos únicos habitantes que a fuerza de riego mantienen un verdadero oasís en el desierto. También podemos encontrar el Salar del Hombre Muerto donde se explota litio, los campos de piedra pómez y por supuesto la cálidez, la cordialidad, de todos los Antofagasteños que lo estarán recibiendo para que se sienta como en su casa.
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