5 de febrero de 2008

CIENAGUILLAS.





Luego de pasar por la hermosa Cuesta de Toquero y de ascender a casi 3700 metros sobre el nivel del mar llegamos a una altiplanicie. El camino realmente no era el mejor, había llovido los días anteriores y muy seguramente la noche anterior también. Al costado del camino se notaban grandes extensiones de campos anegados y algunos arroyos y riachos crecidos que llevan sus aguas al sistema de Laguna de Pozuelos.
Horacio nunca se cansaba de afirmar "ven toda esa agua...va a parar a la Laguna de Pozuelos".
Grandes extensiones de tolares, rebaños de ovejas y llamas, gente que trabajaba bajo el implacable sol puneño, el poblado de Puesto Grande y algunas vicuñas que pastaban libres completaban nuestro paisaje en el camino hacia este pueblo ubicado estrátegicamente en el cruce de las Rutas Provinciales 5 y 87, a 3682 metros sobre el nivel del mar.
Efectivamente Cienaguillas es el punto de partida de muchos caminos: siguiendo por la Ruta 5 hacia el Noroeste se llega a Santa Catalina, y más allá, a El Angosto; hacia el sur se accede a los pueblos de Pasajes, El Rodeo y Pozuelos hasta dar con la Provincial 7 que te lleva a Rinconada hacia el oeste y a Abra Pampa al este. Esta misma ruta 7 que al dar una vuelta rara llega paradójicamente a Cienaguillas; hacia más al norte otros caminos se bifurcan desde Cienaguillas para llegar a los alejados pueblos de Calahoyo, Casira y el fronterizo pueblito de Piscuno. En síntesis Cienaguillas es un gran encuentro de caminos, seguramente también lo será de historias.
Al llegar allí a Cienaguillas no pudimos dejar de recordar a un amigo, Lucio, quien nació allí mucho tiempo atrás y que no vuelve a su pueblo ya desde hace más de 25 años. Tratamos en vano de poder ubicar su casita en la lomada de una de las tantas montañas infinitas que hay en el vasto paisaje de la Puna, nos fue imposible.
Seguramente a Lucio mismo le sería difícil reconocer su propio pueblito...aquí algunas fotos del mismo.
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