20 de febrero de 2008

VILLAZON, BOLIVIA.


Una vez que hemos pasado la frontera teníamos tiempo para visitar y pasear por Villazón hasta la salida del tren a las 15.30 horas.
Villazón es una de las tres ciudades fronterizas de Bolivia con Argentina. Conectada a La Quiaca por medio de un puente y separada tan solo por un río, llamado La Quiaca, tiene un gran flujo humano. Gente yendo y viniendo, cargada con bolsas, mercaderías, muchos turistas que pasan de uno y otro lado, algunos para pasear, otros como nosotros de paso para seguir y otros para calmar su sed consumista comprando pulloveres, gorros, guantes, indumentaria deportiva, algunas cosas de tecnología como mp3 y cámaras digitales. El cambio, todavía favorable, permite este importante nivel de consumo. El Boliviano y el Peso Argentino funcionan paralelamente como moneda aunque en el caso de este último es preferido por los comerciantes por encima de su propia moneda nacional. Es que como nos diría una comerciante nosotros pasamos muchas veces a La Quiaca. Un Peso Argentino eran 2,32 Bolivanos en ese momento.
Villazón fue fundada el 20 de Mayo de 1910 por Juan Manuel M. Deheza a quien podemos observar su busto en una de las fotos. La creación de esta ciudad fue producto de la expansión del ferrocarril hasta la vecina ciudad Argentina de La Quiaca, obra llevada a cabo por el ingeniero Boliviano Modesto Omiste, hecho que se consumó en el año 1907. En este contexto es que es creada Villazón, quien inicialmente ha sido llamada La Quiaca Boliviana, y luego rebautizada con el actual nombre en honor al presidente que en ese momento ejercía el poder en el vecino país: Eleodoro Villazón.
Inicialmente la ciudad fronteriza dependía de la Provincia de Sud Chichas hasta el año 1958, año de la creación de la Provincia Modesto Omiste, provincia de la que actualmente depende la Ciudad de Villazón.
Su avenida principal, la Av. República Argentina, es la que se conecta con la frontera Argentina. Cientos de comercios se suceden uno al lado del otro en sus escasas tres cuadras. La avenida tiene su continuación en la Av. 20 de Mayo que conmemora el día de su fundación y luego se transforma en Av. Antofagasta.
Sobre la Av. Antofagasta se encuentra la estación de ferrocarril, allí compramos nuestros pasajes a Tupiza que habíamos reservado previamente por e mail. Hasta aquí la historia con los ferrocarriles de Bolivia venía bien...la reserva estaba hecha y los adquirimos sin inconvenientes. Nos acercamos a la ventanilla, verificaron, nos dieron los boletos y nos dieron la factura correspondiente. Todo muy perfecto... pero algo iba a fallar... y ya lo sabrán en la próxima historia.
La plaza principal fue el punto de nuestro descanso. Frente a la plaza se encuentra la Intendencia y una pintoresca iglesia. Allí nos pusimos a reparo del sol durante algún tiempo luego de haber caminado, comprado algunas cosas, cambiado Pesos por Bolivianos y adquirido los boletos.
Ya a las 14 horas nos acercamos nuevamente a la estación de ferrocarriles y esperamos con ansias la llegada del mismo para irnos a Tupiza.
Aquí comienza una nueva historia.
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