13 de abril de 2008

EN UYUNI.

Llegados de la travesía del Salar de Uyuni, hicimos un parate en el hotel de sal donde dormimos en Colchani para nuestro almuerzo. Era la despedida de la excursión y lo hicimos con una muy rica comida todos juntos celebrando todos los buenos momentos vividos durante estos cuatro días. 
Al final ya cuando terminamos de almorzar Hilarión nos acercó la encuesta de opinión acerca del servicio que debíamos completar, como así dejar nuestras inquietudes, sugerencias y toda aquella otra indicación que quisiéramos hacer acerca del viaje. Luego de ello partimos hacia Uyuni en una ruta que era un verdadero desastre.
Tommer y Joseph tenían planeado volver a Tupiza nuevamente pero Hilarión les comunicó que no podía llevarlos debido a que el camino era muy malo y que el haría este camino tranquilamente tomándose dos o tres días para llegar hasta allí porque los ríos se encontraban muy crecidos y las condiciones del camino eran pésimas.
Ante este imprevisto, ellos tenían las mochilas en Tupiza, debieron quedarse en Uyuni por por lo menos un día casi sin dinero y sin ropa. 
Nosotros que nos alojábamos en el Hostal Sajama (Av. Potosí 23) oficiamos de ayuda en el alojamiento y le explicamos cuando saldría el tren y su costo (que finalmente no pudieron tomar por falta de asientos).
Uyuni es un pueblo chico, de origen minero, nacido a la vera de un ferrocarril como como bien nos contó Hilarión lo planificó un presidente llamado Aniceto Arce Ruíz quien desde el estado puso a su servicio personal el desarrollo de los ferrocarriles y de esa manera cimentó aún más una gran fortuna personal (cualquier semejanza a Argentina es pura casualidad!!!).
El pueblo tiene poco por ver: algunas calles pintorescas como la Av. Arce, la Av. Potosí, la Av. Ferroviaria, la Estación de trenes de Uyuni, el ya visto en el día anterior Cementerio de trenes, la feria del pueblo, la iglesia principal, no mucho más. Se trata si de una excelente base para hacer las excursiones que nosotros hicimos en sentido opuesto. 
Al llegar al hotel dejamos las cosas nos tomamos un reconfortable baño con agua caliente y salimos a pasear por todo Uyuni.
El paseo en Uyuni se circunscribe a tan solo unas pocas cuadras (ellos les dicen blocks) por lo que en término de cuatro horas recorrimos todo lo recorrible de esta pequeña ciudad.
Al día siguiente salimos bien temprano del hotel, previo a tomar un rico desayuno continental y a trabar conversación con gente de Lanús y de Rafaela (Santa Fé). A las 10 de la mañana saldríamos a Potosí con buses emperador...hasta ahí no sabíamos que pasaríamos nuevamente por una nueva odisea.











Publicar un comentario