4 de febrero de 2009

EL CAMINO A SAN PEDRO DE ATACAMA.

Nos levantamos bien temprano, a las 5 de la mañana, para terminar de acomodar las cosas y prepararnos para salir a la terminal de la Ciudad de Salta. El día anterior en la ventanilla de Pullman Bus nos indicaron que estuviéramos a las 6.45 horas a fin de acomodar las mochilas en el micro con tiempo suficiente.
Fieles a nuestro estilo estuvimos desde mucho más temprano y aprovechamos para desayunar en la terminal. La sorpresa fue mayúscula cuando vimos que a las 6.35 ya se encontraba posado en uno de los andenes el micro que debíamos tomar.
Acto seguido Axel se acerca y pregunta:
- Hola buen día este es el micro a San Pedro de Atacama que sale a las 7.
- Si, así es. Vaya a guardar los equipajes y luego me entrega el boleto, si!
- Bárbaro.
Una vez guardado los equipajes, volvemos hacia el chofer y nos pregunta:
- Van a San Pedro de Atacama?
- Si, contesta Axel.
- Se van a fundir en San Pedro de Atacama!!!!!!!
Glup! efectivamente los pasajes en micro eran un "saladitos" en su precio (32.000 Pesos chilenos o 190 Pesos Argentinos) pero valían la pena...y lo valen a juzgar por todo lo que vimos.
El micro realmente era muy bueno tanto que nos aprestamos a descansar. Pasamos y paramos y ni nos dimos cuenta por San Salvador de Jujuy.
Ya llegando a la Cuesta de Bárcena, en Jujuy, nos despertamos en un muy hermoso paisaje, en un muy hermoso día.

Roslie y el paisaje a través de la ventana.

Ya llegados a la siempre linda Purmamarca nos detuvimos frente al Hotel El Manantial del Silencio donde el micro hace una parada breve para que suban nuevos pasajeros que van también a San Pedro de Atacama.
El zigzagueante camino ascendente nos hace recordar de la pronta presencia de una de las cuestas más hermosas de la República Argentina: la Cuesta de Lipán.
Llegados nuevamente a la Cuesta de Lipán no pudimos dejar de asombrarnos y maravillarnos con áquel paisaje que conocimos allá por enero del 2005.

La siempre maravillosa Cuesta de Lipán.

El camino continúa hasta lo más alto en el sector denominado Altos del Morado a 4170 metros sobre el nivel del mar. Desde allí puede verse a lo lejos las Salinas Grandes que asoman entre las montañas como si fuera un paisaje nevado.

A partir de allí la cuesta se transforma en bajada y el paisaje discurre entre los tonos amarillentos, ocres, marrones y colorados de las montañas. En ese paisaje uno puede encontrar pueblitos perdidos como Saladillo y también gente que a la vera del camino conduce a sus ovejas.

Un poco más allá el manto blanco de las Salinas Grandes que nos acompaña en nuestro camino.

Y de allí hasta Susques conocíamos...pero a partir de Susques...todo era nuevo para nosotros.

Alrededores de Susques.

Salar de Olaroz.

Y finalmente hemos llegado al Paso Internacional de Jama donde hicimos los trámites migratorios de salida del país.
Ya después de esto disfrutamos de los hermosos paisajes de Chile.
Discurrimos así entre salares, azules lagunas, cerros del color del oro (en realidad con un gran contenido de azufre), raras formaciones rocosas que parecen centinelas y por último la estampa del Licancabur que se yergue solitario en el medio del desierto.

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