9 de febrero de 2009

LLEGAMOS A SAN PEDRO DE ATACAMA


Por fin llegábamos a San Pedro de Atacama después de una espera de cuatro años cuando lo tuvimos por primera vez en nuestras mentes de visitar.
Efectivamente, en el año 2005, parte del plan de viaje era llegar a esta hermosa localidad del norte Chileno. Llegado el momento denotamos lo imposible e inaccesible que era para los Argentinos en aquel momento que comparando costos con el cambio de dinero no nos convenía.
Hoy, si bien en algunos aspectos todavía sigue siendo un poco caro (ej. las comidas y el transporte) , es mucho más accesible que en aquella época y los precios convertidos en pesos no difieren mucho de los existentes en la Quebrada de Humahuaca y en Salta.
Así fue la gran sorpresa de Axel cuando viendo los precios en internet notó que no habían variado demasiado desde aquella época, razón por la cual consultó y, para nuestra sorpresa, era así. Fue así como esta vez nos animamos de conocerla.
Habíamos salido de la hermosa Salta y dejamos atrás la Ruta Nacional 52 que pasa por Purmamarca, la Cuesta de Lipán, las Salinas Grandes, Susques, el Salar de Olaroz y el Paso de Jama para adentrarnos en territorio Chileno.
Antes de ello, hicimos los correspondientes trámites migratorios en la aduana de Jama los cuales fueron realmente muy ágiles.
Seguimos camino por la Ruta 27 de Chile y en el camino ya nos encontrábamos con algunas maravillas de la naturaleza como el Salar de Tara, algunas lagunas azules maravillosas, los centinelas de piedra también llamados Monjes de la Pacana, los cerros dorados de azufre y por último el imponente y sagrado Volcán Licáncabur que vigila silenciosamente el pueblo de San Pedro de Atacama.
Al llegar a San Pedro de Atacama tuvimos que detenernos para pasar por la aduana chilena y hacer los trámites de entrada al territorio y luego nos fuimos al Hostal Solor que queda en la calle Volcán el Tatio 737, muy cerca de la salida del pueblo hacia Argentina. Allí nos recibió con toda su cálidez Silvia, la dueña del hostal, quien no pudo irnos a buscar a la parada municipal de colectivos porque en la aduana no le informaron sobre la llegada de nuestro micro.
Como hemos llegado cerca de las 17.30 horas hemos tenido poco tiempo de conocer el pueblo, sin embargo fue suficiente como para pasear un rato por el centro, conocer y pautar con Patricia de la agencia Vive Atacama las distintas excursiones quien nos ha explicado todo con lujo de detalle. Se puede decir tanto de Silvia del Hostal Solor como de Patricia, Juan y su familia de Vive Atacama que llegamos como clientes y nos fuimos como amigos, sin dudas una gran virtud de parte de ellos.
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