8 de mayo de 2009

EN EL CAMINO A MINA LA CASUALIDAD.


En el camino a Mina La Casualidad nos hemos encontrado con un paisaje que no alcanzan las palabras para describirlo.
Salimos de Caipe por el tramo de la Ruta 27 que se encuentra asfaltado. En un principio nos acompaña parte del Salar de Arizaro del cual allí obtuvimos una de las mejores vistas.
La Ruta 27 allí se encuentra asfaltada. Se trata de un camino angosto con una cinta asfáltica que pese a las inclemencias del tiempo y la falta de mantenimiento permite a que la camioneta transite a unos 60 Km/h promedio. Es cierto que la ruta no se encuentra en las mejores condiciones y que hay zonas de derrumbes, zonas con algunos pozos, zonas en donde la escasa vegetación ha ganado un pequeño lugar entre las rajaduras del asfalto, pero también es cierto que se puede andar medianamente bien.
Seguimos por la ruta, ya abandonando el Salar de Arizaro y esa vista imponente que desde allí se tiene, para seguir en la inmensidad de esas coloridas montañas donde se mezclaban el color de la tierra gris plagada de pozos de topos, con rojos, ocres y algunos pastos amarillentos o de un verde pálido. En la ruta también podían apreciarse algunas vicuñas que salían disparadas ante nuestra invasora presencia, pero sin lugar a dudas la presencia más llamativa fue la de un zorro que paseaba tranquilamente por la ruta hasta que habiéndose percatado de nuestra presencia emprendió una rápida huida. El pobre siempre tan perseguido por la raza humana en su ambición por su maravillosa piel se sintió en peligro, del cual solo ha sentido tranquilidad cuando estaba allí arriba en la montaña. Allí esperó a que nosotros sacáramos nuestra arma: la cámara fotográfica que lo retrataría como un centinela en la inmensidad de la puna.


Seguimos camino y bajo un cielo cada vez más azul podíamos disfrutar de los cientos de colores que nos ofrecían las montañas y esa absoluta soledad conmovedora de la Puna. Seguían sucediéndose más y más paisajes, más y más vicuñas que pastaban al costado del camino, el paisaje cambiaba a cada segundo y no podíamos dejar de mantener la tensión y la atención al mismo porque cada imagen, cada segundo que lográbamos captar con nuestra vista eran para vivenciar con todos los sentidos.


Ya en la zona más alta de la ruta y antes de bajar a los 3900 metros sobre el nivel del mar en la que se encuentra el campamento minero de La Casualidad nos encontramos ante la imponente vista del Salar de Río Grande. Allí ante la maravillosas montañas de azufre nos tomamos unas fotos juntos y también junto a nuestro gran amigo el guía Lorenzo Pilar Martínez, habitante de Tolar Grande.


El Salar de Río Grande se explota sulfato de sodio. A lo lejos se pueden ver las amarillentas crestas de Mina Julia, lugar de donde se extraía el azufre que se procesaba en el campamento de La Casualidad y que desde allí se transportaba a Caipe en camiones y desde Caipe en tren a Salta y a Buenos Aires. Sin dudas otros tiempos.
El Salar de Río Grande nos indica también la proximidad a Mina La Casualidad. Ella allí nos esperaría triste y solitaria.
Hacía allí fuimos...
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