13 de junio de 2009

AHI NOMAS DE LA CIUDAD DE SALTA, EN LA QUEBRADA DE SAN LORENZO.











A escasos 11 kilómetros de la Ciudad de Salta se encuentra uno de los lugares más hermosos que tiene Salta. La verdad hay que decir que Salta es verdaderamente hermosa toda.
A San Lorenzo nunca habíamos ido, y ni siquiera lo teníamos en nuestros planes iniciales, pero en esta oportunidad, con varios días que teníamos demás en la Ciudad de Salta, decidimos tomar un colectivo y por la módica suma de $1,25 cada uno emprendimos viaje a la Villa de San Lorenzo y a su hermosa Quebrada.
Allí nos esperaba un hermoso y cristalino río San Lorenzo que riega el suelo salteño a su paso y permite la proliferación de cientos de especies vegetales y animales a su paso.
De la Villa de San Lorenzo podemos decir que es un lugar que claramente forma parte del patrimonio de las clases adineradas de Salta con casas estilo colonial, prolijas arboledas, calles absolutamente limpias, jardines amplios y floridos y con muy pero muy poco ruido.
A lo alto de la Villa se encuentra la Quebrada de San Lorenzo lugar que cuenta con algunos restaurantes, una pequeña feria de artesanos, puestos de comida y algunos lugares como para poder comer comodamente al aire libre con mesitas y sillas.
También existe en el seno de este hermoso lugar una Reserva Natural Privada a la que accedimos previo pago de $ 15,-.
La reserva es una propiedad privada dedicada al turismo y a la conservación de la naturaleza. Tiene una superficie aproximada de 2300 hectáreas y representa una parte del bioma conocido como Selva Tucumano-Boliviana o Yungas. En ella se puede transitar por un sendero de 1.9 Km. de extensión que tiene 11 paradas a través de las cuales permitirá comprender la importancia y la necesidad de preservarla. Para ello en la entrada se les entrega un folleto del autoguiado que explica en forma detallada todas y cada una de las paradas, como así también las especies vegetales que se pueden avistar en cada una de ellas.
Luego de caminar y disfrutar de todos y cada uno de estos parajes, de escuchar el hermoso canto del agua al pasar y de transpirar como nunca en 10 días, decidimos tomar rumbo a un barcito donde comimos una ricas y jugosas empanadas de carne cortada a cuchillo.
Caminamos un poco y nos fuimos a hacer una agradable cabalgata. Al llegar a la parte más alta de la finca en donde nos encontrábamos haciendo la cabalgata podíamos divisar toda la Villa y más allá la hermosa Ciudad de Salta.
Ya al atardecer nos fuimos nuevamente a la Ciudad de Salta donde cenaríamos para así encarar al día siguiente nuestro anteúltimo día de vacaciones.

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