9 de febrero de 2010

EN PUERTO DESEADO.

Salimos a las 13 horas de Comodoro Rivadavia en el micro de la empresa de transportes La Unión. Apenas me acomodé en el asiento quedé dormido. Lo mismo hizo Roslie poco tiempo después. Mucho tenía que ver lamentablemente la noche que habíamos pasado en el Aeropuerto de Comodoro Rivadavia en donde nuestro descanso se limitó a tan sólo cuatro horas e incomodos.
Nuestros recuerdos acerca del viaje no son del todo claros excepto por unos breves instantes en que estuvimos despiertos y en el que la Ruta Nacional Nº 3 bordea casi la línea costera en las cercanías de Caleta Olivia.
Recién nos despertamos cuando nos estábamos acercando a Puerto Deseado.
La proximidad a nuestro primer destino nos llenó de felicidad, más al ver las primeras imágenes del pueblo y de la ría.
Al llegar a la terminal, lo primero que hicimos fue averiguar por la disponibilidad de pasajes a Río Gallegos. La boletería en ese momento se encontraba cerrada, razón por la cual acudimos al stand de información turística que hay allí. Con excelente información y una muy buena predisposición fuimos atendidos alli por una chica que nos dió mucha tranquilidad en cuanto al tema pasajes y nos proporcionó abundante información y mapas.
Seguimos camino hasta el Hotel, distante a tan sólo 5 cuadras de la terminal de omníbus. El lugar donde nos alojamos es un residencial que se llama Los Olmos, sito en la calle Gobernador Gregores 849. Allí nos esperaba Lidia y su familia cuya atención siempre fue muy cordial.
Enseguida acomodamos nuestras mochilas en la habitación y salimos a dar una vuelta plano en mano mediante.




El litoral marítimo de Puerto Deseado (se trata de una ría) es por demás hermoso. En nuestros primeros pasos por este quedamos maravillados por el azul profundo de sus aguas, como así también de la paz del lugar.
Además de pasear un rato por la costa, teníamos como objetivo ver si podíamos contactar alguna empresa de viajes y turismo para hacer excursiones. Como era sábado y encima eran las 19:30 horas, creímos que iba a ser imposible encontrar abierto alguna empresa que desarrolle excursiones por la zona, pero afortunadamente no fue así. Yendo camino al viejo muelle, denominado Muelle de Ramón, nos encontramos con la empresa Los Vikingos y luego de charlar un poco con Chantal y con Claudio, nos hemos decidido por tomar la excursión a la Isla de los Pingüinos.
Una vez que señamos la excursión, seguimos nuestro paseo por esta linda y pequeña ciudad del norte de Santa Cruz.

Fotos en Punta Cascajo.

Dado a que comenzó a refrescar, es que decidimos "refugiarnos" en la Ciudad. Allí pasamos por la plazoleta - en refacción - que contiene el coche reservado 502 del Ferrocarril Patagónico que iba de Puerto Deseado hasta Las Heras pero que en los planes originales se pensaba extender hasta San Carlos de Bariloche. El coche 502 (ubicado en las esquinas de San Martín y Almirante Brown) tiene una historia sumamente particular ya que el mismo era el transporte privado del contador del ferrocarril y fue también usado por el Teniente Coronel Héctor Benito Varela, militar protagonista de la represión de obreros y peones rurales de la Patagonia en los años 1920 y 1921. El mismo es un Monumento Histórico Provincial y se salvó del desguace luego de que los pobladores de Puerto Deseado bloquearan los caminos para impedir su último translado.
Sin dudas una historia muy particular que será contada en las próximas entradas del blog.


Vista de la Iglesia (12 de Octubre y Don Bosco).

Seguimos camino hasta el edificio de la vieja estación el cual es un monumento construido en el año 1909 con piedras del lugar por obreros Yugoslavos. El edificio, de estilo inglés, se conserva perfectamente y puede ser visitado en su interior en un museo que han levantado antiguos trabajadores del ferrocarril de lunes a viernes de 10 a 17 horas. Como eran las 21 horas, el museo lógicamente estaba cerrado. No así el bar que funciona en la estación que se llama La Cueva.
Ciertamente debo decir que nos encontrábamos confundidos ya que eran más de las 21.30 horas y todavía había suficiente luz. Sin embargo, el estómago no se equivocaba y nos llamaba a entrar a dicho bar.


Ya en el interior del bar pedimos una de sus características pizzas, cerveza negra artesanal y una gaseosa. El Bar La Cueva es también el antiguo bar de la estación de trenes de Puerto Deseado. En dicho bar se confeccionan las famosas pizzas "con historia". Se trata de pizzas caseras muy ricas. Cada una de ellas fue rebautizada conteniendo una historia relacionada con el ferrocarril. Así es como queda viva en la memoria de los visitantes la historia del ferrocarril y sus personajes.



Finalmente a las 22 horas terminamos de cenar y salimos al Hotel para descansar. Previo a ello, tomamos esta última foto del edificio de la Estación de trenes iluminada.


Si querés acceder a la Guía de Puerto Deseado hacé clic aquí.
Publicar un comentario