12 de febrero de 2010

A la Isla Pingüino.


Nuestro día comienza bien temprano para realizar la excursión a la Isla Pingüino. Situada sobre el Oceáno Atlántico a unos 21 Kilómetros de Puerto Deseado y a 3 Kilómetros de la línea costera, la Isla Pingüino es una particular reserva natural en la que se crían dos tipos de pingüinos - el de Magallanes y el de Penacho Amarillo - además de una importante fauna compuesta por Cormoranes grises, Gaviotas Marineras, Gaviotines, Skuas, Petreles, Ostreros, Gaviotas grises, Lobos Marinos de un pelo y Elefantes Marinos del sur. Todo ello puede verse y disfrutarse en una pequeña isla que apenas tiene más de mil doscientos metros de norte a sur y poco más de un Kilómetro de este a oeste.


Para ello el día anterior habíamos arreglado hacer una excursión con la empresa Los Vikingos, quien nos ha detallado como iba a ser el programa y que cosas eran indispensables llevar.
Lo cierto es que puntualmente, a las 7:30 horas estábamos en el pequeño muelle que tiene la empresa para abordar la lancha que nos llevaría hasta allí. 
Vale la pena aclarar que los horarios son muy estrictos ya que las salidas de este tipo de excursiones dependen de varios factores climáticos como ser los vientos, las condiciones del mar, las mareas, entre otros.
La hora ideal para partir era a las 8:00 en punto y así fue como comenzamos con nuestra excursión.

 

8:00 horas en punto, Claudio y Tati echan a andar el motor de la lancha y comenzamos a bajar las 16 personas que íbamos en excursión hacia la Isla Pingüino. La Ría se encontraba muy calma y la razón de ello era la ausencia absoluta de viento. 

 
  
 
Nuestro destino: la Isla Pingüino.


Sin lugar a dudas era muy placentero estar en la lancha y ver la Ciudad de Puerto Deseado desde una ubicación que no siempre uno puede apreciar. A medida en que nos alejábamos de la ría comienza a ensancharse hasta que nos adentramos en mar abierto.



Mientras navegábamos, Tati se encargó de contarnos un poco de la historia de la Isla a la que se refirió a que la misma fue conocida por los navegantes durante muchos años por la existencia allí de importantes colonias de Lobos Marinos y de especies de aves cuyos huevos muchas veces sirvieron de alimento. Asimismo en dicho lugar se construyó un faro que funcionaba con una lámpara de Kerossene y que sirvió durante los primeros años del Siglo XX para guiar a los navegantes. Luego de haber sido abandonado durante algunos años, se lo trató de reactivar mediante el uso de energía solar hasta que a mediados de la decáda del 50 finalmente fue abandonado.

Recorrido aproximado en la Isla Pingüino.


Hacía allí fuimos navegando plácidamente en la lancha sin ningún tipo de sobresaltos.


Al llegar una pequeña colonia de pingüinos de Magallanes nos esperaba en la costa. Claro no nos habíamos percatado de la presencia de un Petrel gigante que los azuzaba con su amenazadora presencia y que les impedía pasar.




Bajamos de la lancha, nos quitamos los chalecos que usábamos en la misma y los dejamos en una casilla construida especialmente para dejar cosas allí. A poco de caminar por el sendero demarcatorio, nos encontramos con una importante cantidad de pingüinos de Magallanes.
Junto a nosotros estaba Tati, mientras que Claudio quedó en la lancha cuidándola.




Ibamos hacía el Faro de la Isla Pingüino cuando nos empezamos a encontrar con la colonia de pingüinos, sus madrigueras y sus crias. Como esta zona es una reserva natural en la que apenas si intervino la mano del hombre, también nos encontramos lamentablemente con las leyes de la naturaleza: pichones que yacían muertos probablemente a manos de una skua o de otro tipo de ave carroñera, algunos ejemplares heridos por el ataque de aves y por supuesto cientos de pingüinos que caminaban casi a la par nuestra.





Finalmente llegamos al Faro, lugar que se encuentra abandonado. Allí nos daríamos cuenta como avanza la naturaleza frente a algo que se abandona, ya que parte de la construcción - más concretamente la casa en ruinas de los que ponían en funcionamiento el faro - era habitada por los pingüinos, siendo también utilizado como madrigueras.


El faro pese al abandono se encontraba en buenas condiciones edilicias. No así la casa de quienes habitaban allí para darle funcionamiento al faro, la cual se encontraba en ruinas. Entre las ruinas denoto la presencia de unos ladrillos que decían Campana. Me llamó sumamente la atención y se lo comenté a Roslie ya que ella es oriunda de allí. Ante la consulta, Tati nos afirmó que efectivamente esos ladrillos fueron traidos de la Ciudad de Campana.
La vista las cercanías del faro es sumamente agradable y, como era de esperar, tomamos algunas fotos del lugar.



Nuestro camino continuó hacia la otra pingüinera que es en donde se pueden encontrar los pingüinos de penacho amarillo. Esta colonia de pingüinos es la colonia de esta especie más austral en el continente. Hacía allí fuimos...


Los Pingüinos Penacho Amarillo habitan separadamente del Pingüino de Magallanes. Poseen la particularidad de tener un penacho amarillo en su cabeza y la coloración de sus ojos es roja. Otra de las características distintivas de esta especie es que estando en tierra cuando ve dificultado su paso da saltos. Sin dudas se trata de una especie muy simpática de pingüinos.






Allí estuvimos durante un largo rato sacando fotos, tomando unos mates y comiendo algo, mientras los pingüinos como si nada iban y venían de un lado para el otro sin que los molestásemos. Tal como ya les habíamos contado, el Pingüino de Magallanes habita separadamente del de Penacho Amarillo. La experiencia nos demostró que por el lugar en donde se encuentra la colonia de Penacho Amarillo pasó un grupo importante de Pingüinos de Magallanes sin darse ningún tipo de relación entre los mismos.



Finalmente a las 11:00 horas seguimos nuestro camino abandonando brevemente la zona costera e internándonos en el centro de la isla.
La superficie de la isla es toda rocosa, como lo es toda la Patagonia. La diferencia es que en muchos lados esta superficie rocosa fue sepultada durante millones de años por los sedimentos, mientras que en esta zona no ha ocurrido dicho fenómeno. Transitamos entre las rocas del interior de la isla durante media hora y en el camino nos encontramos con un ojo de agua de olor pestilente y de coloración rosada.


Transitando por espacio de media hora es que seguimos nuestro camino al encuentro del lugar en donde se encuentran los Lobos Marinos de un pelo.
En el camino nos encontramos con ostreros y sobrevolaron a menos de un metro por encima de nuestras cabezas skuas. Sentimos en más de una oportunidad el ruido que las mismas hacen al pasar ante tan corta distancia.
En esta lobería se pueden encontrar machos adultos en su inmensa mayoría. Allí Tati nos contaba que los Lobos Marinos generalmente tienen un harén de hembras en un número tan grande como el que ellos puedan mantener y defender respecto de otros machos.


Posteriormente de haber disfrutado un largo rato de los Lobos Marinos de un pelo y de ver también una importante cantidad de restos óseos de estos, nos dirigimos nuevamente hacia el lugar en donde desembarcamos para disfrutar nuevamente de los Pingüinos de Magallanes y almorzar.


Luego de almorzar, embarcamos para ir a una isla adyacente en donde veríamos Lobos Marinos y Cormoranes. La marea había subido mucho y había un poco de viento, razón por la cual el mar se presentaba un poco más picado que a la ida. Como recuerdo de ello nos llevamos más de un salpicón. Terminaba así nuestro viaje y excursión a la Isla Pingüino. Llegamos a las 14:00 horas a Puerto Deseado.


En la próxima entrada seguiremos contando más de Puerto Deseado!!!
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