24 de marzo de 2010

EL ULTIMO Y MAS LARGO DIA EN EL CALAFATE.

Un largo día nos esperaba en El Calafate. Es que de acuerdo al plan de viaje recién tendríamos salida de micro a las 3 de la mañana del día siguiente, razón por la cual este día no sería de 24 horas, sino de 27.
Como ya es nuestra costumbre, nos levantamos temprano sin un programa fijo. La única idea que teníamos era si recorrer lo que nos faltara de El Calafate.
Como teníamos que dejar el hostel a las 10 de la mañana y la salida del micro iba a ser a las 3 del día siguiente, Axel había averiguado si había lockers en la terminal, a lo que solamente nos garantizaban dejar las mochilas en un lugar de la oficina de la empresa Marga. Por las dudas le preguntamos a Sandra si podíamos dejar las mochilas en algún lugar y ella nos comentó que nosotros pese a que teníamos que dejar la habitación a las 10 no tenía problemas en que le dejemos las mochilas bajo la escalera y que pudiéramos utilizar las instalaciones del hostel - esto es cocina hasta las 23 y baño público y estar hasta las 0 horas -. 
Agradecidos con ello, salimos a caminar y conocer lo que nos faltaba conocer.


Así fue que nos fuimos con todas las ganas de conocer el Cañadón del Cerro Calafate. Para ello nos fuimos al centro de información turísitica quienes con toda amabilidad nos desalentaron por completo de hacerlo.
"Es que no está permitido ir allí ya que no está habilitado el lugar para el turismo, si bien hay una calle primero y luego una senda que te lleva solita, no está habilitado", comentó la chica que nos atendía.
Acto seguido sacó a relucir las posibilidades típicas de turismo que se pueden hacer pero pagando.
"Fueron a la excursión al Lago Roca? es acá a 95 Km", "también tienen travesías en 4x4 hasta el cañadón".... nos comentó.
Grave contradicción no se puede ir porque no está habilitado pero en 4x4 hasta el cañadón se puede ir.....
Conclusión más que información turística parecía que en realidad son colocadores de excursiones y sólo eso.
Disimulamente agradecimos y salimos.
Roslie yo sé a donde ir si estos no saben en la Administración de Parques Nacionales nos van a saber decir.
Caminamos por Av. Libertador Gral. San Martín hasta la sede de la Administración de Parques Nacionales quienes muy amablemente nos indicaron como debíamos seguir.
Antes nos fuimos caminando hasta el Museo Municipal que - según la gente de información turística - estaba abierto. Nunca algo más alejado de la realidad.


Luego de ello emprendimos nuestra caminata hacia el cañadón. La vista subiendo es singularmente bella pero en honor a la verdad no hemos llegado hasta allí debido a la falta de señalización del lugar y a que no encontramos a nadie en el camino como para preguntar.


Luego bajamos nuevamente al pueblo y allí paseamos por sus espacios públicos por un buen rato, disfrutando de los hermosos rosedales que allí se dan. Nunca había conocido la pasión tuya por las flores disparó ironicamente Roslie al ver que le sacaba tantas fotos a las rosas.


Tras esta sesión fotográfica de rosas de El Calafate, nos fuimos por el camino costero y disfrutamos un poco de la presencia de flamencos rosados hecho que se nos había negado en las anteriores ocasiones que habíamos ido por allí.


Posteriormente seguimos caminando por el Calafate y nos fuimos a la entrada de la ciudad.


Luego de ello caminamos en sentido hacia un mirador natural que hay sobre el Lago Argentino. Allí primero pasamos por la ancha Avenida Gunter Plüschow, aviador aleman cuyas proezas por la Patagonia Austral le valieran la vida cerca de allí.
Hasta ese momento no entendíamos las razones por las cuales era tan ancha la avenida hasta que...


sin quererlo descubrimos que se trataba del viejo aeropuerto de El Calafate, el cual funcionó hasta hace tan sólo diez años.
Seguimos nuestro camino subiendo ya por una calle de tierra desde donde el paisaje no es tan vistoso ya que se puede apreciar a lo lejos el basural de la ciudad. Tras transponer esa zona que es bastante desagradable, nos encontramos con algunas vistas muy lindas del Lago Argentino.


A nuestra vuelta descubrimos la antigua torre de control hoy devenida en una casa particular.


Luego de ello nos fuimos al hostal a merendar. Charlamos con Sandra quien nos contó que ella vive desde hace 25 años en Santa Cruz, residiendo casi permanentemente en El Calafate - vive 8 de los 12 meses, 3 meses en Gobernador Gregores y un mes de descanso -. Entablamos una conversación muy amena entre mate y mate en un momento en que ella se encontraba descansando de los huespedes. 
Más tarde cenamos y esperamos leyendo revistas y examinando folletos el momento de la hora de irnos a la terminal en donde nos aguardaban tres interminables horas de espera, que por suerte no las hicimos en soledad. Todos los turistas que íbamos desde El Calafate a Ushuaia estábamos en la misma situación...y no éramos pocos.
Nos esperaría a partir de allí una jornada muy agotadora de viaje dividida en dos etapas. El Calafate - Río Gallegos y Río Gallegos - Ushuaia. Pero esto ya es parte de otra historia.
Publicar un comentario