11 de marzo de 2010

GLACIAR PERITO MORENO (2º Parte)



Tras haber dejado la embarcación nos quedaba recorrer la zona del Glaciar Perito Moreno desde las amplias pasarelas que hay. Hicimos una gran parte del circuito y lo recorrimos ampliamente en las 3 horas que teníamos por delante.


Esta es la primer visión que se tiene desde muy cerca del muelle en el que atraca la embarcación que te lleva por el Lago Argentino. En la siguiente foto puede observarse la zona del Lago Argentino que no da hacia el glaciar. Ciertamente también es muy lindo paisaje.


En unos pocos metros que recorremos por las pasarelas nos encontramos con una primer vista del glaciar.


Por otra parte el Lago Argentino presenta esta otra vista de espaldas al Glaciar Perito Moreno.


Seguimos nuestro camino y nos encontramos con estas vistas:







Pero el paisaje no sólo es todo hielo, sino que también puede observarse una rica flora.




las vistas son soberbias miren por donde se las miren y el momento de un pequeño rompimiento es sublime. Sin dudas no nos cabe en nuestra imaginación como debe ser cuando se produce el gran rompimiento del glaciar.




Talvez este pequeño rompimiento que nos sorprendió a mitad de camino hacia los balcones inferiores no se note demasiado en las fotografías, sin embargo, el ruido es como el de un trueno ensordecedor y el sonido del estruendo de los hielos cayendo al agua se producen unos segundos después de haber caído a la misma. 




En este pequeño último rompimiento que vimos desde la terraza principal fue Axel quien de una gran multitud presente quien tuvo la exclusividad de verlo completo, ya que mientras todo el mundo miraba a las paredes de frente, Axel estaba de costado y tuvo tiempo de decir "mirá, mirá, mirá, se cae, se cae, allá, allá, mirá". Tanta insistencia y tanta gente había alrededor que medio mundo giró sus miradas inmediatamente hacia donde veníamos mirando nosotros. Es un instante corto, muy corto, pero parecen eternos, como eternos van a ser estos recuerdos de este maravilloso lugar.
Así es como nos fuimos despidiendo de un lugar que pese a la intervención de la mano del hombre que lo desnaturaliza, sigue siendo aún muy pero muy hermoso.
Se hacía las 15 horas cuando comenzó a llover y el rigor del frío nos obligó a ocultarnos en la zona de la confitería para poder esperar desde allí el micro que nos llevaría de vuelta a El Calafate.
En nuestra próxima entrada contaremos un poco como sigue nuestra estadía allí.


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