25 de abril de 2010

PARQUE NACIONAL TIERRA DEL FUEGO.


Camino a la senda costera                                        1,4 Km.                  Dificultad baja.
Senda costera                                                          6,5 Km.                  Dificultad media.
Senda Lago Roca                                                    1,2 Km.                  Dificultad baja.
Mirador Lapataia                                                     1,0 Km.                  Dificultad baja.
Senda de la baliza   (ida y vuelta)                              2,5 Km.                  Dificultad baja.
Senda del Turbal                                                      2,0 Km.                  Dificultad baja.
Senda de la Castorera (ida y vuelta)                         0,4 Km.                  Dificultad baja.

TOTAL                                                                 15,0 Km.

Esta es la sumatoria de lo que hemos caminado en el Parque Nacional Tierra del Fuego. Nuestra caminata comienza apenas dejamos atrás la estación del Tren del Fin del Mundo por el camino de acceso a Bahía Ensenada. Allí fuimos con la compañía de un brasilero que estaba tan impresionado como nosotros de los paisajes maravillosos que teníamos ante nuestros ojos.



Al llegar a Bahía Ensenada, nos encontramos con la estafeta postal más austral del mundo. Desde allí surge una senda a la que se le denomina costera. La dificultad de dicha senda es variable, llegando a tener tramos muy fáciles y otros algo escarpados. En los 6,5 Km. de camino se transita en un 85% internándose por el denso bosque del Parque Nacional señalizado de una manera impecable.








Como decíamos anteriormente a veces se transita por el bosque y desde el camino muchas veces se puede apreciar a través de algún claro en los árboles el Canal de Beagle y sus serenas y cristalinas aguas.



En algunos claros que ofrece el camino se puede apreciar estos maravillosos paisajes. Las montañas que se pueden ver en el fondo de la imagen que se encuentra arriba pertenecen a la Isla Hoste de la hermana República de Chile.




Sin dudas la paz, el silencio y el marco maravilloso de estos paisajes nos ha dejado impresionados a cada paso que dábamos. No hay diccionario que alcance para ponerle todos los adjetivos que merece este paisaje.



La fiereza de los vientos de Tierra del Fuego y la escasa superficie del humus coayudan a que los árboles no se puedan afirmar fuertemente y se caigan con facilidad. Sin embargo con sólo 30 Cm. de tierra (más abajo es todo roca maciza) se puede desarrollar todo este bosque y todo este verde. Sin dudas una maravilla de la naturaleza.






Las aves de rapiña también dan el presente en esta recorrida.


El camino costero a veces es sumamente pegado a la línea de costa del Canal de Beagle.




En esta parte, Roslie sintió una molestia en el pie y pedía que aminorara la marcha.


Antes de que el camino decline en su belleza y acompañe casi en paralelo a la Ruta Nacional 3, nos encontramos con una casterora activa. Los castores son una especie introducida en Tierra del Fuego a principios del Siglo XX con motivo de querer desarrollar la industria peletera. Al poco tiempo de intentar llevar a cabo este negocio lo abandonaron. Los castores así se desarrollaron en un medio que le es familiar a su origen con la diferencia de que aquí en Tierra del Fuego no tenían predadores naturales que controlaran su población, lo que contribuyó a su desarrollo. Estos animales al roer los árboles para la construcción de sus casas en los arroyos conforman auténticos embalses alterando el bosque, matando los árboles por acción de la inundación de los bosques y mostrando este aspecto que vemos en la foto de arriba.
Una vez que llegamos al final del camino costero tenemos dos opciones: ir a Bahía Lapataia o ir a Lago Roca. Elegimos primero esta última opción para luego si ir a la Bahía. 
Antes de encarar el camino, Roslie se descalzó las zapatillas y denotó que tenía inflamado una parte del empeine. En su momento pensó que se trataría del calzado y que no sería nada grave, sin embargo molestaba.



La zona del Lago Roca y del Río Lapataia es sumamente pintoresca. Caminamos hasta el Camping disfrutando del curso del río y del lago además de encontrarnos con un buen número de liebres. Desde el Camping sale una senda de 5 Km. de dificultad media que te lleva al Hito XXIV en el límite con Chile. La dejamos para otra ocasión.
Atento a la molestia de Roslie, fue que tomamos la combi micro hasta el inicio del sendero que te lleva a la Bahía Lapataia. El descanso en la combi significó un gran alivio para ella, por esta razón es que decidimos seguir.



Iniciamos nuestro camino y a poco andar tuvimos que tomar la decisión de ir hacia alguno de estos tres caminos. Así fue que decidimos ir primero hacia el mirador y desde allí a la Bahía Lapataia. Los senderos están sumamente bien señalizados e impecablemente limpios y bien mantenidos. No vimos en los 15 Km. caminados ningún papelito tirado ni desecho. Esto habla muy bien por parte de los guardaparques del Parque Nacionales y de la colaboración de los turistas que caminan en los senderos.


Con uds. el mirador de la Bahía de Lapataia. Ahora era hora de bajar hasta allí y encontrarnos con el fin de la mísmisima Ruta Nacional 3 en donde nos sacamos la foto de rigor.
3079 Km. nos separan de este lugar a nuestra casa!!!





Luego de pasear por las pasarelas de la Bahía de Lapataia, nos dirigimos a una senda que surge de allí en dirección a la baliza que señala el límite sur del Parque Nacional y desde donde comienza la Reserva Natural Estricta. Esta senda denominada senda de la baliza pasa por una castorera activa y termina en la mísmisima baliza que prohibe a partir de esta el paso de cualquier humano.




Una vez que abandonamos la senda de la baliza, seguimos nuestro camino volviendo hacia la Ruta Nacional 3 y tomando la senda del turbal donde se observan castoreras abandonadas y se rodea una turbera. Este sendero se conecta con la senda de la castorera, la cual es muy corta.





Una vez finalizado este recorrido y satisfechos con lo que vimos, esperamos a la combi y nos volvimos a Ushuaia. Habíamos caminado 15 Km. muchas veces encarando subidas y bajadas. Ambos estábamos muy contentos y maravillados por lo acabábamos de ver.
En el camino de vuelta y como regalo de algo que se nos había negado en el camino costero, vimos a este zorrito.


Volvimos a Ushuaia y seguimos disfrutando de lo maravilloso que es esta ciudad.
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