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14 de abril de 2009

POR LA RUTA NACIONAL 51, CAMINO A TOLAR GRANDE.

Ni bien llegó José Piu al restaurante Huayra Huasi (Casa del Viento) en San Antonio de los Cobres fue en búsqueda nuestra y pidió disculpas por el retraso. Nos pidió si podíamos darle unos quince minutos así comían algo a lo que accedimos sin problemas. José venía junto a Jorge y su hijo, dos pobladores de Tolar Grande quienes venían desde Salta junto a él.
La camioneta de la Municipalidad y otras veces las camionetas de las empresas mineras son los únicos medios de transporte que tienen los Tolareños para llegar hasta San Antonio de los Cobres, pueblo del que a partir de allí se cuenta con medios de transporte como para llegar a Salta.
Ya habiendo almorzado ellos, nos despedimos de los dueños del restaurante quienes nos dejaron una linda postal con su e mail y el agradecimiento a los turistas que allí llegan y cargamos las mochilas en la parte posterior de la camioneta.
Axel pidió si era posible ir al lado del conductor a lo que no hubo ningún problema, es que no quería perderse ningún detalle y desde todos los ángulos posibles sacar y sacar fotos.
Mención aparte merece la excelente predisposición de nuestro polifácetico guía que a su vez era conductor y que a su vez llevaba encargues que le hizo algunas personas que no tienen la posibilidad de ir y venir en la camioneta, que a su vez es el Secretario de Turismo y Cultura de la Municipalidad de Tolar Grande y que a partir de ese momento se transformó en un amigo: José Piu. Amigazo siempre agradeceremos tu excelente predisposición en todo y valoramos mucho tu actitud militante, si se quiere decir, de estar en todos los detalles y de las pilas que tenés en llevar adelante el hermoso proyecto de un producto turístico en las lejanas y solitarias tierras Puneñas.
Mientras íbamos por la Ruta Nacional 51 en ascenso nos encontramos con un desvío, se trataba de la Ruta Provincial 129, que lleva a Santa Rosa de los Pastos Grandes, el Abra de Gallo y por último a Salar de Pocitos.
El Volcán Quewar asomaba como un coloso entre otras montañas menores y su cúspide podía notarse algo de granizo.
Mientras tanto José nos explicó que antiguamente los arrieros llevaban el ganado por estos caminos hacia Chile y que Santa Rosa de los Pastos Grandes era el último sitio de aprovisionamiento y que allí el ganado solía estar varios días comiendo todo lo que fuera necesario porque de allí en adelante no comerían nada ya que lo que sigue en el camino es puro desierto. Gran parte de este ganado perecía ante las inclemencias del medio, siendo que la palabra Arizaro que en lengua Kunza significa dormidero del buitre en referencia a los cóndores que llegaban aquí en busca de las osamentas del ganado que moría en su intento por llegar a Chile. Nos explicó que también podría derivarse del vocablo Quechua Ari Saru el cual significa huellas hirientes en referencia a los cristales de sal que se formaban y que destrozaban los calzados de los arrieros.
Mientras nos explicaba además nos iba diciendo los nombres de los distintos cerros: allá el Quewar, más allá se puede ver el Acay, nos decía.
Entretanto el dialogo se hacía cada vez más fluido y Axel preguntaba cada vez más cosas. Así fue que llegamos a nuestra primer parada para estirar piernas y de paso sacar fotos. Se trata ni más ni menos que el punto más alto de la Ruta Nacional 51 que es el Abra de Alto Chorrillo a 4560 metros sobre el nivel del mar.


Recientemente la Ruta Nacional 51 fue provista de intercomunicadores de emergencia los cuales verificamos que se encuentran en funcionamiento.
Desde Abra Alto Chorrillo hay 32 Km. más hasta Olacapato, todos en una leve bajada. Previamente paramos también en un lugar citado como referencia histórica denominado Apeadero Presidente Domingo F. Sarmiento en donde pastaban algunas llamas.


Llegados a Olacapato paramos por tercera vez. Olacapato es un antiguo pueblo minero, el más alto de nuestro país, en el cual viven aproximadamente 150 personas. Su iglesia pintada de varios colores es un rasgo sobresaliente del pueblo junto a la abandonada estación a la que no pasa un tren de pasajeros desde 1991.


Las instalaciones de la estación están en perfecto estado, salvo por varios vidrios rotos y por varios escritos sin sentido en las paredes de la estación.
El pueblo presentaba un aspecto totalmente desolador y a ese aspecto lo ayudaba mucho más el día totalmente nublado y ventoso.


Axel siempre cuenta una anécdota de que en su afán por ir de un lado a otro para tomar fotos intentó correr y el viento no le permitía practicamente avanzar. Claro que cuando se puso a favor del viento parecía que iba a batir el récord olimpico de los 100 metros llanos...con la leve ayudita del viento, claro está.
El paisaje discurría en su monotonía y tras 9 km. llegamos a un caserío que casi pasa desapercibido por nosotros que era Caucharí.
Allí tomamos la Ruta Provincial 27, allí comienza otra parte de la historia.

5 de abril de 2009

SAN ANTONIO DE LOS COBRES, ANTESALA DE LA PUNA PROFUNDA (1º PARTE)










Finalmente hemos llegado a San Antonio de los Cobres, ese pueblo a quien tanto hemos recomendado ir pero al que nunca nosotros habíamos llegado y que solo conocíamos por fotos y que todo el mundo nos decía que es lindo lugar. Nuestro primer intento en el año 2005 quedó trunco merced a habernos desviado mucho del camino, en el 2006, el segundo intento, quedó frustrado porque un percance previo en la Terminal de Retiro nos impidió un viaje más ambicioso. La tercera iba a ser la vencida y lo fue...
San Antonio de los Cobres era el punto de enlace hacia un destino aún más ambicioso que era Tolar Grande y sus alrededores...pero esa parte la dejaremos para los próximos posteos. Es que si bien estuvimos solo un día, en parte con lluvia, pudimos conocer bastante. Y así fue...
No bien llegados con el expreso del Ale Bus, que dicho sea de paso tiene un excelente servicio, paramos en el Hostal El Palenque situado sobre la Ruta Nacional 51 (Calle Belgrano) S/Nº (en realidad es al 100 de esa calle pero el hostal no tiene número). La habitación ciertamente era muy sencilla con baño privado, con algunas limitaciones pero con camas cómodas. La dueña María Paula Salva, una señora muy servicial de pocas palabras recién se animó a charlar un poco más fluido con nosotros al día siguiente.
Al poco tiempo de llegar nos fuimos a comer al restaurante Huayra Huasi (Casa del Viento), ubicado en Belgrano (Ruta Nacional 51) esquina Yrigoyen, un parador muy bien puesto atendido por Sandra y Daniel en forma muy servicial y que se habían hecho cargo hace poco tiempo del mismo. En la puerta muchas mujeres oficiaban de vendedoras y ofrecían a los turistas todo tipo de artesanías, tejidos, etc. Roslie se compró allí un chal muy lindo tejido en lana de vicuña y también nos llevamos algunos recuerdos más. Los chicos de San Antonio de los Cobres se agolpaban también alrededor nuestro en búsqueda de que les regalaramos algunos caramelos o nos dejaban papelitos con su dirección para que les enviásemos ropa o útiles, indicando sus nombres y la dirección de la escuela a la que iban.
Luego de salir del restaurante nos dedicamos a recorrer...primero fuimos en búsqueda de la intersección de la Ruta 40 con la 51 y de allí nos fuimos al puesto de información turística a ver si nos daban un plano. Como no había nadie - estaba cerrado por ser sábado, eso creemos - fuimos a las tientas. Primero fuimos a la estación de servicio donde Chugo nos recomendó un muchacho que hacía guiados al Abra de Acay (ese era nuestro plan original) pero no se encontraba, luego seguimos caminando por la Av. Belgrano hasta el hostal para preguntarle a Paula si conocía alguien quien hiciera guiados.
En ese momento Roslie se quedó en el hostal descansando mientras salía en búsqueda de la persona que recomendó Paula en la Hostería de las Nubes.
El tiempo en un abrir y cerrar de ojos se transformó de un día hermoso a una tarde con tormentas y lluvias intermitentes que hacia la noche se transformó en la lluvia más prolongada de todo el verano hasta ese momento.
Luego de que Axel no encontrara a esa persona tampoco ya que estaba haciendo un viaje se fue caminando hasta la Estación de San Antonio de los Cobres en donde pasó una zorra cargada de tola, sorprendiéndolo en su soledad. El cielo comenzó a tornarse tormentoso y un fuerte viento fue la antesala de una fuerte tormenta eléctrica de la cual por una décima de segundo Axel no llega a retratar junto al cartel de la estación.
Las tormentas suelen ser usuales en verano en la zona de la Puna, siendo la estación que más proporciona lluvias. Muchas de estas tormentas son eléctricas, siendo más las veces que caen rayos que lo que cae de agua. Los rayos en la zona son ciertamente peligrosos para la gente y para los animales ya que son verdaderamente los pararrayos de la zona...así que soldado que huye sirve para otra batalla...bajé y me fui derechito al hostal a esperar que pase un poco la tormenta.
Así fue como a la media hora todo había pasado y nos fuimos en búsqueda de un nuevo contacto que aunque sea nos llevara al Viaducto la Polvorilla. Así fue que dimos con el Sr. Olmos quien como se encontraba muy cansado por un viaje que había hecho a Salta ida y vuelta en el día le dijo a uno de sus hijos que lo hiciera por él. A las 17 horas nos fuimos al Viaducto La Polvorilla al que hubierámos preferido conocerlo con un día despejado...pero bueno en fin igualmente lo conocimos.
Llegados a la obra maestra de Charles Fontaine Maury este viaducto de más de 220 metros de largo, a 70 metros del suelo, 1600 toneladas de acero puro y a 4220 metros sobre el nivel del mar quedamos rendidos ante él sacando muchas fotos.
Abajo del Viaducto sacamos muchas fotos y disfrutábamos del entorno encantador que tiene el paisaje. Luego Axel subió a él mientras que Roslie intentó subir hasta que desistió por cansancio y se quedó abajo. Cuando Axel llegó arriba yo (Roslie) era apenas una figura pequeña distinguible. Tengo que confesar, y de hecho le confesé a Axel, que sentí un poco de envidia al verlo allá arriba de todo conquistando el Viaducto y caminando por él.
Axel había subido arriba al Viaducto siendo secundado por dos personas mayores que lograron subir los cuales intercambiaron amablemente sacarse fotografías.
Luego de bajar fuimos a comprar una piedra de cuarzo y feldespato hermosa de recuerdo en la tienda que se encuentra a unos metros del Viaducto.
La tormenta nos corría y el camino al Viaducto no se encontraba en las mejores condiciones, razón por la cual volvimos a San Antonio de los Cobres.
Llegados allí la tormenta se intensificó de un modo tal que nos impidió seguir paseando, razón por la cual prácticamente allí terminó nuestro día.

2 de abril de 2009

EL VIAJE A SAN ANTONIO DE LOS COBRES.


Salimos bien temprano del Hostal en donde nos alojábamos (Hostal el Hogar, Urquiza 867) con rumbo hacia la estación terminal para salir a las 7.30 horas con el micro Ale Bus a San Antonio de los Cobres ($ 25,- el viaje cada uno - 5 horas de viaje). Desayunamos en esa terminal limpia e impecable de la Ciudad de Salta y en una de esas nos fuimos a ver si ya estaba el micro a las 7.10. Para sorpresa el micro ya estaba posado en una de las plataformas y esperando a los pasajeros para abordarlo.
7.30 en punto salimos de la terminal rumbo a la Ruta 68 pasando por el lindo pueblito de Cerrillos, luego tomamos la Ruta Provincial 23 hasta Rosario de Lerma y de allí la Ruta Provincial 36 hasta Campo Quijano. Así es como dimos una pequeña vuelta por el Valle de Lerma hasta llegar al portal del Tren de las Nubes que es nada más ni nada menos que Campo Quijano.

Nos detuvimos un tiempo allí. Axel añoraba su estadía en este tranquilo pueblo Salteño en el que estuvo en el año 1995 y notó algunos cambios respecto de ese momento.
A partir de esta localidad ninguno de los dos conocíamos nada, razón por la cual no nos perdimos ningún detalle.
Ya en la Ruta Nacional 51 seguimos camino hacia San Antonio de los Cobres pasando por El Alisal, el puente del Tren de las Nubes sobre el Río Toro bajo un maravilloso sol que nos hacia resaltar los hermosos colores de la Quebrada del Toro.


El viaje y los paisajes más que pintorescos se completaban el ascenso y descenso de pasajeros en parajes solitarios en ese inmenso valle verde salpicado por inmensos cardones.


La ruta corre junto en gran parte con el ramal del Tren de las Nubes lo cual nos permitió disfrutar de la obra maravillosa de Charles Fontaine Maury, su creador. Llegados a El Alisal pudimos ver los rulos a lo lejos. Después le han seguido otros pueblos como Chorrillos, Ingeniero Maury, Gobernador Solá, Puerta de Tastil todos ellos combinados con un espectacular paisaje. También pasamos por Alfarcito y su hermosa iglesia.


En este lugar nos volvimos a detener por unos minutos, Roslie casi más se queda ahí ya que el micro estuvo a punto de arrancar sin ella sino hubiera mediado la advertencia sobre su falta.


Ya luego de Alfarcito le siguió una maravillosa cuesta hasta llegar a el hermoso pueblo de Santa Rosa de Tastil, lugar que atesora unas ruinas preincaicas. Allí estuvimos parados unos cuantos minutos antes de emprender el camino final a San Antonio de los Cobres.


En efecto ya a partir de Santa Rosa de Tastil la verde quebrada da lugar a la seca puna, los cardones comienzan a desaparecer y los pastos resecos y amarillentos comienzan a conformar otro paisaje no menos maravilloso que el anterior.


Le siguió Muñano, la unión de la Ruta Nacional 40 con la 51 y por último ya bajando de las montañas comenzaba a aparecer entre las montañas el pueblo de San Antonio de los Cobres.
Habíamos llegado después de tantos años de espera a un pueblo que ya hacía mucho tiempo que queríamos conocer, y este fue la puerta de enlace de otro lugar más maravilloso aún...Tolar Grande.