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28 de marzo de 2012

LA HISTORIA DEL AZUFRE. (Parte III: En el Camino).


10.15 horas, abandonamos Caipe rumbo a Mina Julia. Para evitar el serpenteo permanente del camino asfaltado de Caipe hasta el empalme con la Ruta Provincial 163, es que tomamos una huella que corta camino entre las montañas. Poco a poco las figuras de la solitaria estación se van desvaneciendo en el paisaje y sólo se puede apreciar a lo lejos alguna señal ferroviaria y la traza de las vías como una herida en las montañas. Allí dejamos solitaria nuevamente a Caipe otra vez, la tercera desde el año 2009, la cuarta en lo que a mi - Axel - respecta.


Al llegar al empalme con la Ruta Provincial 163 que conduce a Socompa, seguimos por el camino asfaltado que nos conduce al Establecimiento de La Casualidad. Estaba previsto primero ir a Mina Julia ya que al hacerlo primero no debíamos temer por el frío al atardecer, ni por algún que otro imprevisto en el camino que nos impidiera llegar. Por esa razón fuimos directamente desde Caipe a Mina Julia y luego iríamos a La Casualidad. 
En todo el camino desde Caipe ya podía sentirse el característico olor a azufre que nos acompañaría de ahora en más.
La Ruta Provincial 27 en este tramo se encuentra asfaltada y el asfalto, que ha resistido los embates del clima de la Puna y el abandono durante más de tres décadas, se presenta en muy buen estado.  
Mientras tanto una sucesión de bellos paisajes con la presencia de cerros de diversos colores, escoria volcánica, salares, ojos de agua en los que se juntan algunas vicuñas, salares, el cielo absolutamente azulado y las montañas multicolores con azufre en el fondo conjugan un escenario que nos maravilla, nos deslumbra y nos enamora tanto como la primera vez. 



Una hora exacta después de nuestra partida de Caipe, llegamos al mirador del Salar de Río Grande. Allí a lo lejos puede divisarse como baja de la montaña una línea amarilla que marca el camino por donde bajaban las vagonetas que llevaban el mineral de Mina Julia a La Casualidad. El marco es espectacular y tanto Jean Claude como Patricia no paran de sacar fotos a todo esto que ven y que no pueden creer. 


Allí a lo lejos, en lo alto de la montaña, donde la misma se la ve furiosamente amarilla es hacia donde vamos. Ese lugar que sabrá de historias de sacrificios, de alegrías, de tristezas infinitas al tener que dejarlo todo, de ejercicio de soberanía y de conflictos con el vecino país.
Vamos apuntándole a la montaña y así es como llegamos al Establecimiento de La Casualidad el cual pasamos de largo para luego visitarlo. No obstante, no podíamos dejar de tomar algunas fotos de la entrada al lugar. Ya nada queda de esa entrada que pueden verse en fotos antiguas en donde un arco da la bienvenida con el nombre de Establecimiento Azufrero Salta. 





Seguimos mientras Jean Claude y Patricia se conmueven con las primera imágenes de La Casualidad, ese pueblo que la dictadura hizo desaparecer. Nos separan por camino 25 Km. hasta Mina Julia. En el mismo, una y otra vez nos encontraremos con la línea de azufre que señalaba el paso del cablecarril que el tiempo y el permanente saqueo se encargó de su triste destino.



Desde lejos se ve solo la escoria de azufre que iba derramando el cablecarril pero al acercarse uno puede ver en varios tramos los cables tensores de dos pulgadas de grosor tirados en la montaña. También pueden observarse líneas de electricidad que iban de La Casualidad a Mina Julia para abastecer a esta.


Mientras ascendemos un paisaje absolutamente deslumbrante viene hacia nuestras retinas una y otra vez. 



En un momento dado hacemos una pausa a nuestra montañas de azufre para poder disfrutar del auténtico coloso de la Puna: el Volcán Llullaillaco, esa auténtica mole sagrada de 6739 metros de altura que se erige frente a nosotros majestuosa e imponente. Nunca antes habíamos estado tan cerca. La emoción cala en los huesos al igual que el fresco viento de la Puna.



A partir de aquí nos acompañaría su inmensa silueta en una parte importante del camino. Sin dudas es difícil poder repartirse para sacarle fotos a toda la belleza que se encuentra a nuestro alrededor. No salimos de nuestro asombro frente a tamaña obra de la naturaleza y, a la vez, pienso y reflexiono acerca del contenido y la significancia de eso a lo que llamamos "hacer Patria" y como estos hombres y mujeres que trabajaban en Mina Julia o en La Casualidad hacían de ese postulado una realidad de todos y cada uno de sus días hasta que una dictadura los obligó a ese penoso exilio en su propia tierra. 
Estamos en una parte del "techo de América" acercándonos a la Cordillera de los Andes, camino al Cerro Estrella. La emoción bulle por nuestras venas y las expresiones de goce, silencios, asombro, alegría y tristeza se apoderan de nosotros. Los ojos se humedecen en algunos casos frente a tanta magnificencia, y en otros, como Patricia directamente dan rienda suelta a que una lágrima recorran sus mejillas. No se trata ni del viento, ni una basurita que moleste el ojo, es emoción en estado puro.



Nos acercamos y nos alejamos así es el camino serpenteante que nos lleva a Mina Julia. Estamos llegando a los 5000 metros de altitud sobre el nivel del mar pero ello no se nota en los organismos de ninguno de nosotros. Seguimos apuntándole al cielo y al Cerro Estrella con la camioneta de Lorenzo que maneja en silencio e hiper concentrado mientras suena música Andina en su MP3. 


Por momentos podemos advertir la presencia de las instalaciones de Mina Julia ubicada a 5230 metros sobre el nivel del mar, doscientos veinte metros menos que la cima del Cerro Estrella ubicado a 5450. Allí aparecen por momentos las siluetas de lo que alguna vez fue el establecimiento de extracción de azufre más grande de la República Argentina. Estamos llegando a uno de nuestros grandes objetivos del viaje, en el confín de nuestra frontera...Mina Julia.

26 de marzo de 2012

LA HISTORIA DEL AZUFRE (Parte II: CAIPE)

23 de Enero, amanece en Tolar Grande. Nos levantamos bien temprano y nos fuimos a casa de Lorenzo quien nos esperaba con la camioneta preparada mientras nosotros desayunábamos. Jean Claude y Patricia llegan un poco más tarde listos para salir juntos con la camioneta.
Finalmente salimos tomando la Ruta Provincial 27 en dirección primero a Caipe, nuestro primer destino. Nos acompaña en el camino el Salar de Arizaro, del cual algunas veces nos toca surcarlo por el medio y otras bordearlo. 
El camino es bien conocido por nosotros quienes fuimos con esta por tercera vez, mientras que yo lo hice en cuatro oportunidades una más en virtud de la aventura que hice con Chugo, Deborah y Juan en el 2009 a la que denominamos Transpuna.
La historia de Caipe puede sintetizarse en esta auténtica vergüenza nacional que aún persiste y que significó el desguace de la Industria Nacional y los ferrocarriles. Consecuentemente estos pueblos murieron de pie y sólo quedan como mudos testigos en el silencio de la Puna  y lo que alguna vez fue.
Caipe no es una estación más del Ferrocarril General Belgrano, ni siquiera es una estación más de las tantas que tiene el Ramal C-14.  Se trataba de una estación estratégicamente ubicada en la Puna de la cual se remitía en vagones cargueros el azufre que se explotaba en Mina Julia y se procesaba y refinaba en Mina La Casualidad.
Al llegar a la entrada de Caipe abandonamos el camino de ripio para tomar el camino asfaltado hasta el pueblo - estación que lo unía con La Casualidad.
Allí al borde del Salar de Arizaro, allí donde el silencio se apodera del paisaje y no quedan palabras para describirlo se encuentra Caipe. Un blanco salar junto con una pequeña isla volcánica que trae reminiscencias gastronómicas por su forma similar a una media luna, se aprecia en el horizonte.
La estación es amplia y se nota a las claras que se trataba de un importante centro de aprovisionamiento y de carga y descargas de mercaderías, taller y estación de maniobras.
Las crónicas de los lejanos años 60 y 70s antes del cierre de La Casualidad hablan de los trenes que llegaban dos veces a la semana con las "noticias del mundo exterior", la correspondencia, las mercaderías, las revistas Billiken para los niños y de aquellos que por internet hoy ven las fotos de su amada estación y recuerdan viejos tiempos.


El vocablo Caipe tiene dos significados distintos, según el geologo Ricardo Alonso significa en lengua Quechua "lugar de las antiguas festividades" y según el antropólogo Christian Vitry significa en lengua Kunza "boca". 
La emoción también nos invade a nosotros pese a haber estado dos días antes allí junto a Fernando y Morena. Allí se erigen las construcciones de la estación la cual se mantiene en muy buen estado junto a unos verdes álamos que permanecen en pie pese a las inclemencias típicas de la Puna. También están las casitas de adobe con sus candados puestos, ya oxidados por el paso del tiempo, en el que las han cerrado por última vez, vaya tal vez, para siempre.

 Vista del Salar de Arizaro desde Caipe.


Estación Caipe.

Es desgarrador ver tanto abandono y tanta desolación junta, así lo expresan Patricia y Jean Claude. Recorrimos casi todas las instalaciones de este auténtico pueblo fantasma. Nos tomamos nuestro tiempo para examinar también los papeles tirados dentro de la estación que constituyen sin dudas un auténtico testimonio de la vida que tuvo esta estación en otro tiempo.


Esta es la primera parte de un recorrido al que todavía hay mucho por mostrar, en donde las historias de los pueblos, los paisajes, las vivencias de quienes conocieron alguien que trabajó en la azufrera o en el ferrocarril, y por supuesto también de los retazos nuestra historia reciente, se juntan todas ellas a la vera del camino.

Invitamos a seguirla!!!

24 de marzo de 2012

LA HISTORIA DEL AZUFRE. (Parte I: Introdución, la Ciudad que la Dictadura hizo desaparecer).


El 23 de Enero pasado hicimos por primera vez el recorrido completo de la explotación minera abandonada del Establecimiento Azufrero Salta en la Puna Salteña. (Extracción - Producción - Distribución). Ya estuvimos en otras ocasiones pero siempre nos habíamos limitado a visitar a Caipe y La Casualidad. En esta ocasión nuestra visita sería completa.


Descubierta en la decáda del 40, la explotación de azufre en la Puna comienza por ese entonces, más concretamente en 1943, como sociedad mixta y en 1951 pasa a manos de la Dirección de Fabricaciones Militares - al considerarse su explotación como estratégica tal como así lo concebían la escuela de militares que pensaron el desarrollo de la industria para la defensa como el Gral Savio -. Su cierre definitivo ejecutada en 1979 fue por decisión del Gobierno Militar a través de un Decreto que databa del año 1978 perpretrado por el entonces Ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz, aduciendo la falta de rentabilidad en la extracción de este mineral y que era conveniente su importación en vez de su propia producción.

Hoy, 24 de Marzo, y a 36 años del golpe que dio inicio a la dictadura más sangrienta de nuestra historia, comenzamos con la crónica de "La Ciudad que la dictadura hizo desaparecer". 

Cuentan los que allí vivieron, en su mayoría personal civil que trabajaba en la mina, que la orden de desvastar el establecimiento de La Casualidad fue implacable de modo tal que nadie más pudiera habitar ese lugar ni explotarlo.
El mineral se extraía desde el Cerro Estrella a 5200-5300 metros sobre el nivel del mar, se llevaba en vagonetas tiradas por un cablecarril de 25 Km. hasta el Campamento de La Casualidad donde se procesaba, se refinaba, se solidificaba y se conseguía su máxima pureza. En el campamento de La Casualidad trabajaron más de dos mil personas. Contaban con Agua Corriente, Cloacas, Luz, Gas, Teléfono, Acceso asfaltado desde la Estación del Ferrocarril Gral. Belgrano de Caipe, Escuela Primaria, Secundaria, Casino (que en realidad era un alojamiento para los solteros y reunión de juegos de billares y cartas), Cine y Confitería. Era un pueblo que se autoabastecía de lo necesario para la dura vida en la Puna a 4000 metros de altitud sobre el nivel del mar, lugar en el que también ejercían soberanía dada la cercanía con la frontera con Chile. Luego de procesado el mineral cuya pureza era de 99.98%, se llevaba en camiones por la ruta asfaltada a Caipe y de allí en Ferrocarril a Salta y a Buenos Aires. 



Consecuencia de su cierre fue el éxodo forzado de todos sus habitantes que han dejado abandonado sus casas, sus vidas, sus recuerdos y todas las instalaciones mineras. Sólo quedan ruinas de lo que alguna vez fue y el silencio.
En cuanto a Caipe, hubo un progresivo despoblamiento a partir de la salida de funcionamiento de La Casualidad y el ferrocarril siguió pasando hasta por lo menos 1991 que con el proceso de privatizaciones ha quedado desactivado en forma total. En virtud de ello se terminó de despoblar totalmente.

Aquí comienza su historia y nuestra crónica!
 

14 de marzo de 2012

TOLAR GRANDE - CAIPE - LA CASUALIDAD.

Fernando al mando de la camioneta cruzando el  Salar de Arizaro.

Salimos de Tolar Grande y emprendimos nuestro camino junto a Fernando y Morena en su camioneta por la Ruta Provincial 27 hasta el campamento de La Casualidad.
Nuevamente como en el 2009 visitamos este pueblo fantasma ahora con la compañía de estos amigos viajeros que anhelaban conocer este maravilloso y a la vez desolado paraje en la Puna Salteña.
Así fue que pusimos proa hacia el oeste y comenzamos nuestro cruce del Salar de Arizaro. Pasamos rápidamente por el cartel que indica el Salar de Arizaro con la osamenta colgada del mismo y seguimos hasta donde hay una tumba cuyo cartel indica "buen viaje amigo". En este trayecto que no serán más de 20 o 30 Kilómetros nos encontramos con más camionetas que en toda nuestra visita en enero de 2009. Es que entre la actividad de los turistas y viajeros que llegan hasta allí y de algunas explotaciones y exploraciones mineras que antes no se encontraban, hoy la ruta se encuentra mucho más transitada.


 Mapa del trayecto del camino desde Tolar Grande a Mina La Casualidad pasando por Caipe (Fuente: Viajeros Mapas).


Al llegar a las cercanías de Taca Taca, nos encontramos con una explotación minera nueva y una serie de caminos que se encontraban vedados al paso de vehículos particulares ya sea por su peligrosidad o bien porque eran caminos de la minera. Nosotros fiel a nuestra responsabilidad de haber dado aviso hacia donde íbamos, no nos desvíamos en ningún momento. 
La explotación minera que observamos en Taca Taca se trata pues de la Lumina Cooper Corporation de capitales Canadienses quien se encuentra explorando en la zona cobre, oro y molibdeno. Por lo que pude leer se trata de un proyecto de 2500 hectáreas en etapa de exploración. No quiero desde ya hacer conclusiones apresuradas de ninguna naturaleza pero tengo la sensación de un futuro no muy halagüeño para el medio ambiente de la zona. 
En el camino nos hemos encontrado con algunos pozos como el que figura en la foto de no muy gran envergadura hechos por máquinas excavadoras. Desconozco la razón del origen de los mismos pero he de suponer que se encuentran vinculados a la explotación minera.


El cielo se presenta sin ninguna nube y se pueden observar los distintos picos nevados en los alrededores. Es sin dudas un día bellísimo.



Así fue como fuimos transitando y llegando a nuestro primer destino: Caipe. El Salar de Arizaro se presenta ante nuestros ojos más reluciente que nunca.

Salar de Arizaro desde las cercanías a Caipe.

La camioneta de Fernando en Caipe.

Como para hacer un cuadro. Una vista desde una de las ventanas de la Estación.

Con operarios así...así están los ferrocarriles!!!

Roslie en Estación Caipe.

Fernando y Morena en Caipe.




Vistas de Caipe.

Estuvimos en Caipe recorriendo todo el pueblo estación que supo ser el punto de transporte por ferrocarril del azufre extraído en Mina Julia y procesado en Mina La Casualidad hasta que fue decretado su cierre en 1978. En virtud de este cierre decretado por el Ministro de Economía de entonces, José Martínez de Hoz, la explotación de azufre de Mina Julia cesó de inmediato y el pueblo de Mina La Casualidad no encontró otro sustento que permitiera la vida allí, razón por la cual sus habitantesse vieron obligados a un doloroso y forzado exilio en su propia tierra dejando todo de la noche a la mañana. Mientras tanto si bien el transporte desde Caipe continúo se produjo un acelerado despoblamiento de la zona también hasta que, algunos años más tarde, recibió su golpe de gracia final en la década del 90 con el desmantelamiento de la red ferroviaria tras el proceso de privatizaciones de aquel entonces.
Mientras recorríamos le iba explicando todo esto a Fernando quien se encontraba maravillado con Caipe.


Vistas del Salar de Arizaro camino de Caipe a Mina La Casualidad.

El Salar de Arizaro comienza a apartarse del camino y mientras ascendemos nos encontramos una vez más con el Salar de Río Grande. A lo lejos en el horizonte, se puede observar la escoria de azufre que baja del Cerro Estrella y que llega al pueblo abandonado de Mina La Casualidad. 



Vistas del Salar de Río Grande.

Llegamos a La Casualidad. La encontramos como siempre, abandonada, vacía, deteriorándose de a poco producto del paso del tiempo y del rigor del clima. Duele en el alma ver este pueblo abandonado que en otrora tuvo una vida muy activa. Uno ve la cancha de fútbol a la entrada e imagina los "picaditos" de pibes y grandes desafiando la falta de oxígeno a 4000 metros o la entrada de fieles a la iglesia o la salida de la gente de los almacenes, de la planta de acopio, el movimiento de camiones, la llegada de los vagones con azufre, el ruido y los olores. Sólo persiste el olor a azufre que puede ser advertido desde Caipe mismo...y la soledad desgarradora de lo que alguna vez fue.


Vistas de Mina La Casualidad.

Altar improvisado en la Iglesia de Mina La Casualidad.


Construcciones.

Almacenes.






En esta ocasión nos animamos a recorrer algunos lugares más que en otras ocasiones no habíamos recorrido. Siempre ha primado la racionalidad y no nos hemos acercado más allá de lo permitido ya que en muchos casos los restos de chapas o de materiales se encuentran en muy mal estado, con peligro de derrumbe o de voladuras.
También fuimos a la casa 45 en donde Mary y José, dos turistas Españoles, nos habían dejado un mensaje que finalmente no habíamos encontrado en ese momento. Con la desazón de no haber encontrado el mensaje del que tanto nos acordábamos, emprendimos la vuelta a Tolar Grande. Eran las 17.00 horas y teníamos 125 Kilómetros por delante. 



Paramos en varias ocasiones en el Salar de Río Grande y también volvimos a Caipe por deseo de Fernando quien le había gustado mucho el lugar.


Cae la tarde y el Salar de Arizaro comienza a tomar otros tonos. Adelante en el camino se dibujaba la silueta del Volcán Aracar y, más adelante, los rojizos cerros que preanuncian la llegada a Tolar Grande.
Les decía a los chicos que era importante poder llegar a Tolar Grande con las últimas luces del día por dos motivos. No es recomendable manejar de noche en la Puna y, además, el espectáculo de las últimas luces del sol sobre el Salar de Arizaro es realmente sobrecogedor.

Volcán Aracar y el Salar de Arizaro.

Fernando conduce en el Salar de Arizaro.

Atardecer en el Salar de Arizaro.

Roslie y Axel en el Salar de Arizaro al atardecer.

Así fue que llegamos con las últimas luces del sol iluminando y poniendo naranja el desértico paisaje del Salar de Arizaro. Fernando estaba realmente exhausto por haber manejado durante tanto tiempo, tanto como de felicidad por haber conocido estos solitarios paisajes de la Puna Salteña. A Morena no le podían alcanzar las palabras para describir semejantes paisajes. 
Los cuerpos pedían descanso y la camioneta un poco de tregua al llegar al corazón de la Puna. Mientras las últimas pinceladas del sol se empecinaban con iluminar rabiosamente el Cordón del Macón, nosotros volvimos al Refugio Municipal en donde nos encontramos con muchos turistas y algunos trabajadores mineros de Santa Rosa de los Pastos Grandes que estaban parando en el lugar.
Nos fuimos hasta la casa de Lorenzo y a las 21 horas cenamos. Mientras cenamos nos reencontramos con Cristina y Rodolfo quienes anduvieron recorriendo también la zona del Cono de Arita. Las conversaciones sobre los paisajes vistos y sobre los lugares que tiene Tolar Grande dominaba toda la mesa. 
Aparecen en escena también dos turistas que vinieron solos, atraídos por las fotos de Tolar Grande, en un Ford Fiesta con lo justo de combustible para seguir luego a Chile por el Paso de Sico a San Pedro de Atacama. Patricia y Jean Claude pensaban que en Tolar Grande había estación de servicio, pero les falló el cálculo y la información y a no ser que les han vendido un poco de combustible la gente de la Municipalidad, hubieran estado en aprietos con él.
Mientras charlamos y le comentamos de lo que se puede hacer en la zona, llegan la pareja que venía con Fernando y Morena y que se adelantaron en el camino cuando estos se quedaron en Antofagasta de la Sierra. Eramos 8 viajeros en la mesa contando e intercambiando experiencias, hablando sobre de dónde veníamos y hacía donde íbamos.
Les recomendé hagan la nueva traza de la Ruta Nacional 40 desde San Antonio de los Cobres a La Quiaca, que conocieran pueblos que conozco - y que Roslie aún no (no importa ya te voy a llevar) - como Coranzulí, Mina Pirquitas, Orosmayo, Liviara, Santa Ana, Tiomayo, Cusi Cusi, Paicone, San Juan de Oro, entre otros pero eso chocaba un poco con las ganas de "un poco de civilización" de Morena y con las limitaciones de tiempo. También querían conocer las Salinas Grandes, pasear por la Quebrada de Humahuaca, etc. 
En virtud de tal dispersión le deje armado dos o tres posibles recorridos para los próximos cinco días de viaje de los chicos con recomendaciones, datos de interés, etc. No sé cual ha sido el que finalmente han escogido pero una cosa que les dije que hicieran y que sin dudas me prometieron lo iban a hacer era simular esta foto....

Tolar Grande en el corazón de la Puna...tan linda que enamora!!!!

Es de noche en Tolar Grande y el cielo comienza a llenarse de estrellas y frío. Estamos cansados, ha sido un gran día que comenzó en una mañana muy tempranera en Antofalla y con un camino muy largo de recorridos, paisajes y colores. 
Nos espera otro día...en el corazón de la Puna!!!