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7 de abril de 2012

LAGUNA SANTA MARIA.

Martes 24 de Enero. Nuestro plan de viaje continúa siendo ejecutado con sumo detalle y es momento de conocer la Laguna de Santa María. Esta vez no iban a ser de la partida Jean Claude y Patricia ya que prefirieron descansar en Tolar Grande y prepararse para su salida al día siguiente a San Pedro de Atacama (Chile).


Salimos temprano raudamente hacia esta hermosa laguna altoandina ubicada a 65 Km. al Noroeste de Tolar Grande y a 5 Km. tan sólo de la frontera internacional con Chile. 
Luego de desayunar y cargar nuestro termo con agua caliente para unos ricos mates en el camino, nos dispusimos a poner proa en la Ruta Provincial 27 hasta un desvío que hay apenas salimos de Tolar Grande.

Mapa general de Tolar Grande y alrededores.

Fig. 1: Salida de Tolar Grande hasta las cercanías al desvío al Salar de Incahuasi.

Fig. 2: El camino desde el desvío al Salar de Incahuasi hasta las cercanías a Lag. Santa María.

Utilizando un poco el soft de Viajeros mapas trataré de describir la trayectoria del camino. En la figura 1 se puede observar la salida al camino secundario que comenzamos a transitar. Luego de unos pocos kilómetros nos encontramos con un desvío a mano derecha que es el desvío a la Base del Macón. Por otra parte recibimos a mano izquierda un camino secundario que pasa por los miradores del Arizaro y va a un campamento minero que hay sobre el Salar de Arizaro. En la figura 2 podemos observar a mano izquierda el desvío al Salar de Incahuasi, la Vega las Burras y el desvío al Puesto Olajacal. Por lo que supimos luego desde Puesto Olajacal es posible conectar a Salar de Rincón y de allí hasta la Ruta Nacional 51 pero el camino no es transitable para ningún tipo de vehículo por lo menos en verano.
El camino se encuentra en buen estado general ya que la Municipalidad de Tolar Grande efectúa mantenimiento con la máquina vial.

Salar de Arizaro, el Aracar y el Arizaro en el fondo.
Salar de Arizaro y el Guanaquero.

El sagrado Macón.
Nos acompaña en el camino a mano derecha el Macón, cerro al que la comunidad de Tolar Grande ascienden durante el mes de noviembre para agradecer el agua que este le provee a la comunidad. 
A mano izquierda el paisaje es mucho más atractivo. Podemos observar el Salar de Arizaro y en el fondo el Guanaquero, el Aracar y el Arizaro. 
Nuestro camino contínúa y observamos una primer salida a mano derecha hacia la base del Macón, luego otra a mano izquierda que se dirige bordeando la parte norte del Salar de Arizaro en dirección al Salar de Incahuasi. Allí por un momento deja de acompañarnos el Salar de Arizaro para luego volver, sin embargo las siluetas del Aracar y del Guanaquero se pueden divisar claramente desde el camino.



Luego de este breve tramo en donde nos apartamos del Salar de Arizaro, este vuelve a aparecer ya mezclado con la existencia de una vega denominada de las Burras.


Comenzamos a abandonar el Salar de Arizaro y ascendemos. Pronto nos vamos a encontrar con un nuevo desvío a mano derecha que nos indica el camino a Puesto Olajacal. A partir de acá comienza la mejor parte del paisaje cuya pincelada final la da nuestro destino.




Los colores se tornan cada vez más intensos y solo un breve tramo grisáceo distrae nuestra mirada mientras ascendemos en el camino. Conversamos con Lorenzo mientras suenan sayas en su mp3. 
A las 10.15 finalmente comenzamos a llegar a nuestro tan ansiado destino. Roslie no podía creer lo que tenía ante sus ojos, debo reconocer que no paro de mirar y mirar las fotos por más que la belleza de estas no represente la misma belleza de haberlo visto en vivo y en directo.



Aparece ante nosotros la Laguna Santa María con sus parinas Andinas, Chilenas y de James presentes en él   y la imponente silueta del Volcán Incahuasi que se yergue majestuosa en el horizonte. Sin palabras, sin aliento - no justamente por la altura a la que estábamos más que acostumbrados - y sin adjetivos para calificar semejante belleza. 
Roslie una vez más da su veredicto "junto con el Campo de Piedra Pómez y Mina Julia esto es lo más hermoso que he visto en las vacaciones". Sin dudas es un lugar que transmite mucha, mucha paz.












Luego de estar allí por espacio de 45 minutos visitando la Laguna de Santa María emprendimos nuestro regreso a Tolar Grande con los ojos cargados de imágenes que nunca se borrarán de nuestras retinas.

5 de abril de 2012

LA HISTORIA DEL AZUFRE (Parte VI: Mina La Casualidad, el pueblo que hizo desaparecer la dictadura).

Bajamos de Mina Julia a La Casualidad. Otra vez nos reencontramos con este desolado paraje de la Puna Salteña que alguna vez supo ser el centro de acopio y procesamiento de azufre más grande de Argentina que supo tener hasta 3000 habitantes - toda una ciudad - y todos los servicios necesarios a fin de poder sostener la dura vida en la soledad de la Puna.
Tierra arrasada y tan sólo restos cada vez más ruinosos quedan de lo que alguna vez fue...


Investigando un poco supe que la historia del azufre se remonta hace muchos, muchos años. En efecto, la primer mención acerca de la existencia de azufre por la zona data del año 1566 a través del Licenciado Juan de Matienzo, oidor de Charcas, luego algunas crónicas de viajeros como el Inglés J. Andrews menciona a la  existencia de azufre en Salta en el año 1826 o el Alemán Stuart en 1871 que también lo mencionan.
Durante el Siglo XX comienzan los primeros atisbos de exploración y explotación, pero no es sino hasta el año  1940 que se funda la Compañía Azufrera Argentina formada para llevar a cabo la explotación de yacimientos de azufre en la Cordillera de los Andes. En 1942 se conforma una empresa mixta entre la Compañía Azufrera Argentina y el Estado Nacional llamada Industrias Químicas Nacionales y en 1952 el Estado Nacional compra todo el paquete accionario fundando el Establecimiento Azufrero Salta dependiente de la Dirección General de Fabricaciones Militares.
Entre 1952 y 1979 el establecimiento de Mina Julia - donde se extraía el azufre - y Mina La Casualidad -donde se procesaba, refinaba y se conseguía la máxima pureza - funcionan hasta el año 1979, momento en el que se sentencia su cierre cuyo decreto estaba firmado desde el año anterior por el entonces Ministro de Economía de la Nación, José Alfredo Martínez de Hoz.
La planta de La Casualidad se ubica a 4.000 metros sobre el nivel del mar. Durante las décadas de 1940 y 1950, el establecimiento azufrero produjo a razón de 10.000 toneladas por año y en 1951, año de su estatización, 17.500. Con el tiempo y la tecnificación se fue logrando una mayor producción y el salto de calidad lo dio con la inauguración del establecimiento en Mina Julia conocido como "La Altiva" logrando un pico de 30.000 toneladas de producción durante la década del 70.
Muchas son las historias que giran en torno a la vida allí, las vicisitudes de su gente, los problemas con los límites con Chile, los equipos de fútbol - llegaron a haber 12 equipos de trabajadores de la planta -, los nacimientos en La Casualidad, los que allí dejaron sus huesos, los que aún la recuerdan, los que un negro día tuvieron que dejarlo todo atrás y que cada tanto vuelven. Muchas historias que conforman parte de ese silencio y que son ejemplo palmario del proceso desindustrializador de la última dictadura militar. Una vez más estamos en La Casualidad para revivirlas y, fundamentalmente, no olvidar.


Como siempre hemos encontrado a La Casualidad en soledad. Jean Claude y Patricia no podían creer como un pueblo entero haya quedado de esta manera, absolutamente en ruinas y desolado.
La tristeza es infinita y mientras Roslie se sentó en lo que era la Plaza del pueblo, yo me dediqué a recorrer una vez más las barracas. 



Entré a un dormitorio de lo que seguramente fuera de un niño. Allí estaban sus dibujos, sus recuerdos. Una ventana que apenas tiene sus marcos da hacia el paisaje de las montañas. Es un cuadro maravilloso que seguramente inspiraría a un buen pintor.


Otra pieza de un niño/a. Veo el dibujo pegado en la pared, lo toco, lo acaricio y se me estruja el corazón.


Visito también la casa 39 cuyo agujero en la pieza permite que vea a través de ella, sin necesidad de recurrir a ninguna abertura.


Otro vestigio que me impactó muchísimo. Se trababa de algo muy especial, era un pedazo de almanaque del año 1973, mi año. En esa hoja pegada, reseca y deteriorada figuraban los meses de Julio y Agosto...tenía en aquel entonces entre dos y tres meses.
Seguí recorriendo y en el suelo de una de las casas me encontré con vestigios de la actividad del establecimiento de La Casualidad. Se trataban de notas internas y un memorándum del año 1970. Los dejé donde estaban.




Mientras Roslie seguía en la plaza continué con mi recorrida por las distintas instalaciones. Volví a la Casa 45 porque sabía que allí estaba un mensaje que días atrás no había encontrado de dos turistas Españoles: Mari y José. Finalmente embutido en un caño de plomo en lo que era la cocina encontré el famoso mensaje.


 Roslie descansa en la Plaza.


Gracias Mari y José por el mensajito!!!





Me animo a cruzar el que fue alguna vez el Parque Infantil Gral. Manuel Savio y acceder a lo que fue alguna vez las instalaciones del hospital. Vienen a mis recuerdos las indicaciones que alguna vez me dio Julio César Avalos quien vivió en La Casualidad y me contó entre otras cosas anécdotas de chico cuando había en él, hamacas, tobogán y un trompo que lo lanzaba en el aire cuando este tomaba velocidad, o cuando lo cocieron después de un golpe que se había dado y el lugar donde nació su hermano, Diego Avalos. 




Mientras veo los rastros de lo que fue alguna vez el hospital veo que se acerca una camioneta. Se trataba de Alberto Regazzoni quien venía a visitar La Casualidad y luego seguiría viaje a Antofalla.
La despedida y un gran abrazo al amigo no se podía hacer en mejor lugar!!! 

Hasta la vuelta amigo!!!
Nuestro camino continúa. Salimos silenciosamente con rumbo a Tolar Grande. Era nuestro deseo si conocer lo último que nos quedaba conocer de La Casualidad: su cementerio. Ubicado en una lomada a unos doscientos metros aproximadamente al costado del camino allí están descansando en paz algunos de estos hombres y mujeres que supieron forjar con el sudor de sus frentes parte de la historia de La Casualidad. Nos detuvimos un tiempo y respetuosamente recorrimos el cementerio. 


Aquí finaliza la crónica de la historia del azufre y continúa nuestro camino hacia Tolar Grande, el corazón de la Puna.

3 de abril de 2012

LA HISTORIA DEL AZUFRE (Parte V: Bajando a La Casualidad).


Emprendemos nuestro regreso empapados con las imágenes y emociones a flor de piel. Hemos visitado los confines de nuestra frontera y un lugar al que siempre soñamos llegar desde que conocimos Tolar Grande por primera vez en el año 2009. Las oportunidades y el tiempo lo negaron en dos ocasiones en lo que a mi respecta y una vez a Roslie, pero esta vez pudo ser.
Los 5230 metros sobre el nivel del mar no hicieron mella en nuestros organismos. "Estamos para el Macón, sentencié" a lo que Lorenzo afirmó que sí!
Vamos camino a Mina La Casualidad ese vieja conocida ciudad fantasma que ya visitamos en varias oportunidades pero esta vez la cosa era distinta: íbamos a hacerlo viniendo desde Mina Julia.
En el camino volvemos a apreciar el paisaje que vimos a la ida, pero también algunos otros detalles que no pudimos ver de acuerdo a las ubicaciones que veníamos teniendo.
Así es que pudimos observar una vez más el paisaje y también la desolación de un lugar increíble.




Seguimos bajando y mientras despunta ante nuestra vista el blanquecino paisaje del Salar de Río Grande encontramos la única torre del cablecarril que aún queda en pie. 



También podemos advertir la presencia de un volcancito.


Pero sin lugar a dudas lo que más nos sorprende, lo que más nos atrapa es el magnífico paisaje del Salar de Río Grande y los restos de Mina La Casualidad que asoman desde lo alto.







Una vez más estábamos allí, en Mina La Casualidad, el pueblo que hizo desaparecer la dictadura y en ella continúa nuestra historia!!!.