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17 de diciembre de 2008

PLAN DE VIAJE

Tras algunas primeras ideas (llámese Plan versión Beta) en las que incluímos a La Rioja, Catamarca y Salta o incluso a parte de San Juan (Valle de la Luna), La Rioja, Catamarca y Salta y un concienzudo estudio sobre los lugares, sus atractivos, sus costos, el transporte, los hoteles, los riesgos ajenos a nuestra voluntad de no conseguir alojamiento (principalmente en la zona donde pasará el Rally Dakar 2009 que en este caso serían las Provincias La Rioja y Catamarca) decidimos dejar a un lado el plan original y diseñar nuevos planes.
La idea de visitar la Puna de Atacama sigue latente y es nuestra intensión conocer más Puna. Por eso hemos esbozado tres recorridos posibles: uno era la Puna Jujeña y la Puna Salteña emulando en gran parte el recorrido que realizará nuestro amigo Chugo este próximo verano, el otro recorriendo las Provincias de Catamarca y Salta conociendo el Dto. de Tinogasta y visitando Antofagasta de la Sierra y desde allí hacer el intento de conocer Tolar Grande y por último surgió un recorrido Salta - Chile, conociendo San Pedro de Atacama (Chile), San Antonio de los Cobres y Tolar Grande y utilizando como enlace a la Ciudad de Salta.
Finalmente el viaje elegido será este último con algunas posibilidades de visitar algunos lugares que se encuentran marcados en líneas punteadas porque no estarían en principio 100% confirmados.
Bueno cuando tengamos mayores detalles, nuevos mapas, etc. los publicaremos aquí como siempre en el blog.
Saludos.

23 de abril de 2008

EL VIAJE UYUNI - POTOSI.

A la mañana bien temprano, nos levantamos para desayunar y, luego de tomar las mochilas, nos fuimos hacia la terminal en donde tomaríamos el bus emperador. Llegamos con buen tiempo y decidimos esperar en la sala donde charlamos con una matrimonio Potosino que tenían parientes en Mendoza, de paso nos indignaríamos al saber que nos cobraron 5 Bolivianos más que a otras personas que viajaban, esto en Bolivia es muy común ya que "rige la oferta y demanda" (llámese regateo), cosa que en un intento hicimos pero no accedieron. A nosotros nos salió 35 Bolivianos cada uno mientras que en realidad salía 30.
La salida era a las 10 horas y todo parecía indicar que tendríamos muy buen tiempo en el camino y que como mucho nos llevaría entre 6 y 7 horas el trayecto.
Pues bien nada más lejos de la realidad.
Eran las 10.30 horas cuando vimos el micro que nos llevaría. Ya con solo verlo nos dimos cuenta que iba a ser una tarea difícil el hecho de llegar "en tiempo y en forma".
Subimos las mochilas, verificamos que las taparan bien y subimos al micro. Al abordar el micro vimos el estado lamentable de higiene que tenía el mismo: totalmente embarrado el piso, sucio, muy sucio.
A las dos horas de un lento pero seguro andar tuvimos el primer inconveniente que fue una pinchadura. Rápidamente el chofer, que viajaba sin asistentes, solucionó el problema y seguimos andando.
El clima estaba cada vez más feo y el presagio de que no llegaríamos en el tiempo estipulado se hacía cada vez más "real". Pasado el mediodía la lluvia era infernal y allí el chofer nos comunicó que estamos a tan solo tres horas de Potosí, pero que debíamos parar porque el camino todavía era de ascenso y la lluvia estaba mucho más complicada arriba en la montaña.
Paramos por término de media hora en un parador y compramos algunas provisiones para engañar el estómago por un tiempo más. El cálculo de tres horas nos daba la pauta de que estábamos atrasados una hora o talvez hora y media.
Salimos y el camino era mucho más penoso de lo que le habían descripto algunos camioneros que bajaban de la montaña. El camino ya no era camino sino un gran barreal en donde los surcos dejados por las ruedas de los camiones, camionetas y buses hacían del viaje un paseo tortuoso del que no se podía andar a más de 20 Km/h. Ayudaba en sí un poco el hermoso paisaje de las montañas.
Ya llegada la noche (el sol se oculta en verano a las 18.30 aproximadamente), el frío de la montaña sobrevenía y los paisajes ya no dejaban verse. Al ver que ya era de noche volvimos a preguntar esta vez a una persona cuanto faltaba más o menos y nos dijeron....
- "faltan como tres horas". ¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?
La confusión fue muy grande ya que hacía dos horas faltaban tres. Con paciencia y resignados ante tan mala noticia pensamos que llegaríamos a Potosí a las 21.00-22.00...la verdad es que pese a que hemos leído mucho sobre los posibles retrasos una cosa es leer eso y otra es vivirlo. Pobres inocentes, todavía faltaba lo peor.
Eran las 21 horas cuando faltando cinco kilómetros para la entrada a Potosí escuchamos un grito de pare. El camión que gritaba desesperadamente pare dirigía sus gritos a nosotros hasta que el chofer se percató de ello y paró.
Le eschuchamos decir al camionero "si hacías 50 metros más se mataban, mirá como tienes esta rueda".
La rueda estaba a punto de salir despedida de su eje porque le faltaban sus tuercas. Lo último que nos faltaba era justamente esto estando tan cerca y teniendo ante nuestros ojos el hermoso Cerro Rico (Sumaj Orko) iluminado.
Idas van, idas vienen, el chofer decide que debemos bajar. Intenta en el medio del barro ponerle alguna solución pero lamentablemente era algo muy precario. Entonces no había solución a la vista, tampoco había señal de celular, los taxis no subían y la decisión del chofer del micro no nos parecía conveniente: quedarse la noche en el micro.
Discusiones, Roslie que decidió bajarse a ver para embarrarse hasta la médula, gente que se iba caminando en el medio de la más absoluta oscuridad, el barro que hacía estragos, las mochilas que se decidió bajar y que allí comprobamos estaban absolutamente mojadas, desorganización total, un micro que a instancias de un turista español que tomó la inicativa apenas pudo andar unos metros más con un rudimentario arreglo que nos permitía ir a una vertiginosa velocidad de paso de hombre, un chofer que lo único que decía es que no había solución, todas estas fueron las cosas que pasaron por término de una hora, hora y media.
Ya siendo imposible seguir andando decidimos que de a poco los grupos pararan otros micros para que nos lleven a la Ciudad. Fue así como nosotros quedamos para lo último junto con una mujer que llevaba un pequeño.

CONCLUSION NO TOMAR BUSES EMPERADOR.


Por suerte al arribar el otro micro que nos alcanzó decidimos hablarle al chofer para arreglar si nos podía dejar un poco más cerca. Nos preguntó a donde íbamos y Axel sabiendo más o menos donde era el lugar atinó a decir a la calle Linares, cerca de la plaza central. La verdad es que nos dejó muy cerca del Hostal La Casona (quedaba en la calle Chuquisaca entre Padilla y Tarija) y el micro nos dejó a la vuelta en Linares entre Padilla y Tarija.
Eran las 23 horas.
Pero esto no es todo....al llegar al hostal y después de haber chateado con la gente del hostal, de enviarnos y de enviarles una importante cantidad de e mails descubrimos que no tenían registrada la reserva. La verdad es que a esta altura creemos que la solución vino por la lástima que dábamos cuando veían como se sacaba de una mochila absolutamente mojada los mails y el chateo que nos imprimimos como constancia de que teníamos reserva, papeles que también estaban empapados.
Solucionado el asunto y agotados, es que decidimos pegarnos un muy buen merecido baño y salir para comer algo. Salimos y comprobamos que a las dos cuadras había un barcito abierto en donde nos encontramos una pareja de Cordobeses que compartieron con nosotros la peripecia del Salar de Uyuni.
- Uh que haces, como te va!!!
- Bien, vos - respondió Axel -
- Bien, bien por suerte.
- Nosotros también, estamos bien pero la verdad es que llegamos recién y...(le contamos la historia).
- Che donde están parando?.
- En el Hostal La Casona, acá a la vuelta - respondemos -.
- No sabes si tienen habitación porque en el hotel tuvimos un bardo y nos queremos ir de allí.
- Mirá fijate, nosotros teníamos reservado pero la verdad es que creo que no tienen, sino enfrente del hostal está el Hostal Compañía de Jesús que parece muy lindo también - responde Axel -.
- Bueno gracias, gracias, nos vemos.
- Dale nos vemos.
Concluido el díalogo decidimos sentarnos para comer y en una de esas antes de hacerlo nos ataja una mesera que nos indica que el bar está cerrado. Sin comer, de noche, con una Potosí que es muy hermosa, pero que no había en ella una alma, es que decidimos irnos a dormir, tratando de que el día siguiente fuera mejor. Por suerte lo sería.

13 de abril de 2008

EN UYUNI.

Llegados de la travesía del Salar de Uyuni, hicimos un parate en el hotel de sal donde dormimos en Colchani para nuestro almuerzo. Era la despedida de la excursión y lo hicimos con una muy rica comida todos juntos celebrando todos los buenos momentos vividos durante estos cuatro días. 
Al final ya cuando terminamos de almorzar Hilarión nos acercó la encuesta de opinión acerca del servicio que debíamos completar, como así dejar nuestras inquietudes, sugerencias y toda aquella otra indicación que quisiéramos hacer acerca del viaje. Luego de ello partimos hacia Uyuni en una ruta que era un verdadero desastre.
Tommer y Joseph tenían planeado volver a Tupiza nuevamente pero Hilarión les comunicó que no podía llevarlos debido a que el camino era muy malo y que el haría este camino tranquilamente tomándose dos o tres días para llegar hasta allí porque los ríos se encontraban muy crecidos y las condiciones del camino eran pésimas.
Ante este imprevisto, ellos tenían las mochilas en Tupiza, debieron quedarse en Uyuni por por lo menos un día casi sin dinero y sin ropa. 
Nosotros que nos alojábamos en el Hostal Sajama (Av. Potosí 23) oficiamos de ayuda en el alojamiento y le explicamos cuando saldría el tren y su costo (que finalmente no pudieron tomar por falta de asientos).
Uyuni es un pueblo chico, de origen minero, nacido a la vera de un ferrocarril como como bien nos contó Hilarión lo planificó un presidente llamado Aniceto Arce Ruíz quien desde el estado puso a su servicio personal el desarrollo de los ferrocarriles y de esa manera cimentó aún más una gran fortuna personal (cualquier semejanza a Argentina es pura casualidad!!!).
El pueblo tiene poco por ver: algunas calles pintorescas como la Av. Arce, la Av. Potosí, la Av. Ferroviaria, la Estación de trenes de Uyuni, el ya visto en el día anterior Cementerio de trenes, la feria del pueblo, la iglesia principal, no mucho más. Se trata si de una excelente base para hacer las excursiones que nosotros hicimos en sentido opuesto. 
Al llegar al hotel dejamos las cosas nos tomamos un reconfortable baño con agua caliente y salimos a pasear por todo Uyuni.
El paseo en Uyuni se circunscribe a tan solo unas pocas cuadras (ellos les dicen blocks) por lo que en término de cuatro horas recorrimos todo lo recorrible de esta pequeña ciudad.
Al día siguiente salimos bien temprano del hotel, previo a tomar un rico desayuno continental y a trabar conversación con gente de Lanús y de Rafaela (Santa Fé). A las 10 de la mañana saldríamos a Potosí con buses emperador...hasta ahí no sabíamos que pasaríamos nuevamente por una nueva odisea.











31 de marzo de 2008

LAS MEJORES FOTOS DEL DESIERTO DE SILOLI.







YA EN EL DESIERTO (DIA 3) Primera Parte.

Pasamos la segunda noche en el refugio de Huallajara, muy cerca de Laguna Colorada. El frío que hizo allí fue bastante importante, sin embargo, no se hizo notar en lo más mínimo. Como siempre antes de irnos a dormir vino Hilarión y nos comentó que al día siguiente deberíamos estar despiertos a las 5:30. Axel, como es su costumbre, se levantó más temprano que ningún otro, cuando todavía ni siquiera asomaban las primeras luces.


Las primeras luces harían que el resto de los integrantes de la excursión se levantaran y tomaran el rico desayuno que preparó Marcela una vez más. Al salir afuera se hizo evidente que la noche había sido muy cruda y que había nevado en las montañas que nos rodeaban.



Luego ya de desayunar nos subimos todos a la 4x4 y tomamos rumbo hacia el Desierto de Siloli. Previo a ello nuevamente pasaríamos por la Laguna Colorada la cual nos iba a regalar otra perspectiva con un cielo absolutamente despejado y con flamencos que sobrevolaban en las rojizas aguas de la misma.
Una vez habiendo abandonado este maravilloso espejo de agua nos adentraríamos cada vez más en la espesura del desierto de Siloli. Cientos de vicuñas nos acompañan de uno y otro lado del ¿camino?, cerros multicolores con picos nevados, aridez extrema, un cielo absolutamente azul y un sol que brillaba como nunca así es el entorno de un paisaje sublime. 
Allí llegamos al Desierto de Siloli y a su formación pétrea más conocida denominada árbol de piedra. Allí estuvimos por término de más de una hora y media disfrutando todas y cada una de las imágenes que guardan nuestras retinas y ese silencio extremo que te pone la piel de gallina. 
Estar allí, pararse en el medio de la nada, sentarse, observar hacia cada uno de los puntos cardinales, escuchar el sonido del viento, sentir esa paz que tiene el lugar sin dudas nos conectó y fue una de las experiencias más hermosas del viaje.

 

21 de marzo de 2008

YA EN EL DESIERTO DIA 2 (Segunda Parte).

Después de pasar la barrera del Parque Nacional Eduardo Avaroa seguimos camino en dirección a los pueblos de Quetena Chico y Quetena Grande. Se tratan de dos pueblos minúsculos que tienen 480 habitantes y 161 habitantes respectivamente. Si leyeron bien Quetena Chico es más grande que Quetena Grande, ¿loco no?. Estamos a 4180 metros sobre el nivel del mar y en dirección hacia una de las partes más hermosas del recorrido. El buen tiempo ayuda a que avancemos rápidamente hacia Kollpa Laguna. Se trata de una laguna cuyo producto principal, la Kollpa, es usado como materia prima de detergentes.
Antes de llegar allí nos detuvimos a tomarnos unas fotos en el medio del fantástico paisaje desértico con el fondo de una manada de vicuñas. El buen tiempo nos acompañaba, sin embargo, la presencia de una cercana tormenta nos indicaba la señal de que ese espléndido sol no nos acompañaría por mucho tiempo más.


Llegados a Kollpa Laguna ya el cielo era de un gris plomizo y a lo lejos podían observarse como caían los rayos y se escuchaban el rugido de los truenos en el medio del desierto. La lluvia no se hizo esperar demasiado, fueron primeros unas gotas, luego un aguacero importante que nos acompañó en gran parte del camino en el Salar de Chalviri.
Al mediodía llegamos a las termas del Río Amargo, el tiempo estaba muy malo, frío, con grandes amenazas de tormentas eléctricas a lo lejos. Sin embargo, esto no fue prohibitivo para que Axel se metiera en las termas a tomar un baño de 15 minutos y disfrutar de una fuente termal cuya agua estaba a una temperatura muy distinta de la que había en el ambiente.

Axel en la pileta termal, a la izquierda nuestro amigo Joseph Rinaldi.


El lugar en donde se emplazan las termas está muy bien equipado con vestuarios y un comedor. Las normas sobre el cuidado de esa pileta termal son estrictas, nada de baños con fines de higienizarse, nada de jabón, ni de productos químicos que dañen la pureza de estas ni que las contaminen.

Luego de ese placentero baño nos fuimos a almorzar en el refugio. Allí comimos y charlamos un poco acerca de como iba a seguir el viaje. Hilarión allí nos comunicó que sería casi imposible llegar a Laguna Verde dado a que la tormenta que se abatía en la zona venía desde allí, sin embargo intentaríamos llegar. Fue así como nos fuimos mientras Marcela levantaba la mesa. Hilarión al verlo tan entusiasmado a Axel lo invitó a ser su copiloto, tomando así el otro lugar de adelante.

Al salir ya la tormenta la teníamos encima nuestro. Intentaríamos, aunque fuera muy difícil llegar a Laguna Verde.

Camino al Desierto Salvador Dalí desde Río Amargo.



Al llegar al Desierto Salvador Dalí la visibilidad era casi nula. Antes de bajar del jeep nos contaba Hilarión que este desierto se lo denominó así porque hay un cuadro de Salvador Dalí que pintó un paisaje muy similar a este a pesar de no haberlo conocido nunca. En honor a ello la zona es conocida con este nombre.
Tomamos coraje y bajamos del jeep. La visibilidad era nula, el viento y el frío eran terribles, la niebla era muy espesa y encima granizaba. Las pocas fotos que pudimos tomar documentan la rudeza de esta tormenta que nos impidió seguir en dirección a la Laguna Verde.


Roslie en el Desierto Salvador Dalí.

Así se presentaba ante nuestros ojos el Desierto Salvador Dalí.

Volvimos con las ganas de conocer a la Laguna Verde para pasar a buscar a nuestra cocinera, Marcela, por el refugio de Río Amargo.

Seguimos camino en dirección a los Geiseres denominados Sol de Mañana. Ni sol ni mañana, el frío era terrible. Estábamos a 5013 metros sobre el nivel del mar.

Roslie y una muestra elocuente del frío y el viento en Sol de Mañana.

El olor a azufre era claramente percibido desde adentro del coche y el frío dentro de él hablaba claramente de que afuera habría sin lugar a dudas algunos grados bajo cero. Afuera el intenso viento y la caida de algunos pequeños copos de nieve no impedían que los geiseres cesaran de echar humo y que el suelo burbujeara. Tomamos coraje y bajamos. Las pocas fotos allí tomadas también documentan la rudeza del clima. Tommer y Joseph apenas si salieron del auto por unos segundos, Roslie alcanzó a tomar algunas fotos y muerta de frío volvió al jeep y Axel se quedó por espacio de un minuto más. Habríamos de vencer a ese terrible muro psicológico que es la altura, sin embargo el crudo frío de la montaña nos vencería a nosotros en un puñado de minutos.

Axel literalmente volado por el viento en los Geiseres Sol de Mañana.

El burbujeante suelo de los geiseres.

Geiseres Sol de Mañana.

Subidos nuevamente al jeep nos fuimos en dirección a Laguna Colorada. Allí Hilarión nos dejaría por un largo rato y nos indica el punto de encuentro:

- Ven aquella punta, bueno allí nos encontramos.

Pese a que el tiempo no nos acompañaba y que el sol era el gran ausente el paisaje se presentaba maravilloso. Había en ella miles de flamencos (según nos explicaron conviven allí tres especies: la Chilena o Totoco, la Andina o Jututu y la Parina Chica o Chururu) que posaban una y otra vez para la foto y otros que lo hacían en pleno vuelo rasante sobre la superficie de una laguna de color rojo pálido. Algunas especies de aves además de los flamencos, llamas y alpacas completaban un paisaje mágnifico en la soledad de las montañas. Caminamos, sacamos fotos y disfrutamos en ese mini trekking de dos kilómetros hasta llegar al Jeep de Hilarión donde nos esperaba junto a Marcela.


Vista de la Laguna Colorada.

Llama en la orilla de la Laguna Colorada.

Axel en la Laguna Colorada.


Roslie en la Laguna Colorada.


Los flamencos rosados y sus distintas especies "copan" el paisaje de la Laguna Colorada.

Isla de Bórax en la Laguna Colorada. Antiguamente esta laguna era explotada por borateras. En la actualidad por encontrarse en la Reserva Eduardo Avaroa no hay más actividad minera.


Ya llegados al jeep nos dirigimos al refugio de Huallajara a tres kilómetros al suroeste de la Laguna Colorada. El refugio contaba con muy buenas instalaciones, baños limpios (aunque sin duchas) e inclusive una antigua salamandra a la que pusimos a funcionar durante la noche junto con otros viajeros.
Las pésimas condiciones climáticas no se hicieron notar dentro del regugio aunque a la mañana siguiente nos diéramos cuenta de cúan crudo fue el clima durante la noche.

13 de marzo de 2008

DESPIDIENDO A TUPIZA, DIA 1 EN EL DESIERTO.





Fotos de la zona de El Sillar (Tupiza).

El 15 de Enero, bien temprano, nos levantamos con el fin de dejar Tupiza y emprender la excursión de 4 días por los lugares más asombrosos que tiene Bolivia. Desayunamos, buscamos algunas botellas de agua mineral, algunos caramelos y chocolates y ordenamos nuestros bolsos como para subirlos al jeep 4x4 que nos esperaba en la puerta del hotel. Junto a nosotros viajaban dos chicos más Tommer, de Israel y Joseph de los Estados Unidos.
Puntualmente a las 9 salió el jeep del hotel, al mando del mismo se encontraba Hilarión y Marcela sería nuestra cocinera. Pronto trabamos conversación con ellos mientras abandónabamos a la hermosa ciudad de Tupiza.
Cuando supieron que éramos Argentinos una de las primeras conversaciones que se impusó fue hablar de fútbol con Hilarión quien nos confesó ser hincha de San Lorenzo de Almagro. Explicaba que "acá mucha gente es hincha de algún club Argentino porque alguna vez residió en Argentina y se hizo de algún equipo, por eso van a ver muchos que son de Boca, muchos de San Lorenzo"....y bromeando agregó "pero ninguno de River". Risas van, risas vienen, llegamos a la primer maravilla que la naturaleza nos da a tan solo tres kilómetros de Tupiza: la Quebrada de Palala. Siguiendo por un camino de cuesta, 14 km. más adelante, nos encontramos con un mágnifico mirador natural: El Sillar. Desde allí puede observarse hacia el sur todo el valle Tupiceño: a lo lejos Tupiza, Toroyoj, Palquiza, Chacopampa, Quiriza y otros parajes más. Un paisaje sin lugar a dudas maravilloso enmarcado por extrañas formaciones rocosas, fértiles valles y el Río San Juan. Los paisajes y las imágenes que se suceden una tras otra nos hablan sin lugar a dudas de un viaje muy prometedor.

El camino.

Seguimos y en el camino fuimos víctimas de algo previsible pero que uno nunca desea: pinchar una goma, la trasera derecha. Rápidamente, y dándose manos a la obra, Hilarión cambió la rueda y seguimos.

Roslie en el lugar que paramos por la pinchadura, atrás Hilarión cambiando la rueda.

A las 11 pasamos por el pueblo de Cerrillos, un pueblo verdaderamente diminuto y muy pintoresco que parecía sacado de una película del lejano oeste. La paz de este pequeño pueblo fue sin lugar a dudas alterada con nuestra visita. La bajada del chico que descansaba plácidamente en la torre de la campana de la iglesia es sin lugar a dudas un signo de nuestra presencia que alteraba el ritmo del lugar.

Capilla de Cerrillos.

Pueblo de Cerrillos.

Luego de sacar algunas fotos seguimos viaje, por momentos el camino resultaba algo duro y al cabo de estar como unas dos horas de camino volvimos a tener nuestro segundo infortunio: la misma rueda vuelta a pinchar. Dos gomas pinchadas esta vez parecíamos sonados ya que encima el diagnóstico fue que la rueda era inservible. Hilarión, que no es un improvisado, se arremangó y le puso parche a la rueda, gracias a ello pudimos seguir, previo al almuerzo que hicimos aprovechando la parada obligada. Sin embargo ya estábamos advertidos una rueda más que tuviera problemas equivaldría a estar lisa y llanamente en el horno con papas.
El paisaje del altiplano pese a su supuesta monotonía es constantemente cambiante ante la mirada aguda. A lo largo de este se pueden observar distintos colores, manadas de llamas, rebaños de ovejas, cabras, burros, algunos suris que corren rápidamente a mimetizarse entre las rocas y la pobre vegetación de altura, huidizas vicuñas, pequeños ríos, mucho sol y también amenazantes nubes ennegrecidas que avisan la pronta presencia de las tormentas de verano con sus temibles rayos que pueden visualizarse desde kilómetros de distancia. Fue así que con la tormenta en ciernes es que pinchamos la tercer rueda en el día...noticia más que fatal ya que no contábamos con auxilio. Todavía no habíamos llegado a San Pablo de Lípez y mucho menos a San Antonio de Lípez, lugar donde descansaríamos y se harían los arreglos pertinentes. Todo parecía encaminarse a que tuvierámos que esperar largamente a que otro contingente nos alcanzara pero por suerte esta espera no duró más de 20 minutos. La solidaridad entre los choferes de distintas empresas es una regla que se mantendría todo el viaje ya que quedarse en el medio de la nada no es algo lindo para nadie.
Hilarión una y otra vez nos explicaba todos y cada uno de los lugares por donde pasábamos, el clima nos cuenta aquí es muy riguroso, frío inclusive en pleno verano. Tanto es así que al poco tiempo pasamos por un cementerio de animales que fueron producto de una gran nevada en el invierno del año 2003 que mató de hambre y frío a centenares de burros, llamas y ovejas.

Roslie en el cementerio de animales, atrás la tormenta que "se nos venía".

Cementerio de animales.

Desde este lugar y hasta San Antonio de Lípez la amenazante tormenta dejó de ser una amenaza para convertirse en una realidad, algunas veces con mayor intensidad otras con menor intensidad.
A las 17.30 llegamos al pueblo de San Antonio de Lípez, un pueblo situdado al Sudoeste del Dto. de Potosí a 4200 metros sobre el nivel del mar. Allí nos alojamos en un albergue básico bien equipado como para soportar la fría noche del altiplano. Paseamos un rato por el pueblo sacando fotos pese al mal tiempo, charlando con algunos chicos del lugar.

Roslie y el agreste paisaje de San Antonio de Lípez.

Los efectos de la altura no se hicieron notar para nada. Entretanto Axel al ver una canchita de fútbol "se emocionó" y pidió una pelota. Su prueba era convencerse de que la pelota no doblaba en altura. Efectivamente tomó carrera, le dió con toda la comba posible y la pelota salía disparada con mucha fuerza y derecho como una bala: conclusión "la pelota no dobla".

Axel en acción... "la pelota no dobla".

Por la noche cenamos una rica sopa preparada por Marcela y compramos unos gorros de lana de llama. Charlamos largamente con los chicos en un Inglés más que vergonzante por nuestra parte y en un castellano más que desastroso por parte de ellos.
La lluvia, que se hizo más intensa durante la noche, hacía peligrar posibles destinos del día siguiente eso fue lo último que nos dijo Hilarión antes de despedirnos. Sin embargo, eso solo sería posible dilucidarlo en el camino y para ello nos levantaríamos temprano a las 5 de la mañana al día siguiente.
La Historia continúa en el día 2.