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25 de mayo de 2008

EN LA CASA DE LA MONEDA.


Esta vez nos levantamos un poco más tarde aprovechando que el desayuno lo servían a las 8 de la mañana. Llegadas las 8 horas, el desayuno debía estar listo pero no, nos sirvieron el mismo luego de una importante tardanza. Más allá del detalle negativo y de la mala predisposición al servirlo, el desayuno estaba muy bueno y tomamos una buena parte como para no tener hambre hasta bien entrado el mediodía. Luego de ello caminamos por la peatonal Padilla y por esta hasta la plaza principal denominada 10 de Noviembre. Allí nos tomamos algunas fotos y luego seguimos viaje en dirección a la Casa Nacional de la Moneda, sita en la calle Ayacucho entre Bustillo y Quijarro. La misma fue abierta en el año 1773 y desde 1930 es Museo y Archivo Histórico. Gran parte del acervo histórico de la historia de la colonia y luego de la historia de Bolivia se encierran entre sus paredes. Para solo citar un ejemplo basta decir que allí se encuentra la principal colección de monedas del período virreinal y de la Nación Boliviana, colecciones de los principales pintores de Bolivia entre los que podemos citar a Melchor Pérez de Holguín, Francisco de Zurbarán, Gáspar Miguel de Berrío, Franciso de Herrera y Velarde, entre muchos otros.
En el museo uno apenas entra encuentra una hermosa fuente coronada por un mascarón. Sobre dicho mascarón se tejen algunas hipótesis una de ellas es que en 1856 un artista francés llamado Eugenio Mulón lo haya tallado. El mismo trabajabacomo Tallador Mayor de la Casa de Moneda. Grababa los punzones y matrices que sellaban los troqueles para la acuñación de monedas. Poco se sabe del origen de dicho rostro aunque por algunos detalles puede suponerse que es el Dios Baco por los racimos de uva en la cabeza o el Dios de los pueblos originarios de Potosí. También se especula con que fuera una caricatura del Presidente Belzú o la caricatura del Director de la Casa de la Moneda. Sea quien fuere el mascarón es llamativamente feo.
Una vez dentro del museo se observan en distintas salas las formas primitivas de acuñación, las distintas máquinas con las que se fueron acuñando desde aquellas en las que se hacían a martillazo puro hasta aquellas en que se hacen con maquinarias gigantes y complejas. Una gran paradoja es que siendo Potosí, y por ende la actual Bolivia, el centro de acuñación de monedas de gran parte del mundo hoy en día no acuñe ni una sola moneda y ni un solo billete. Asombroso pero real Bolivia acuña monedas en Canadá e imprime sus billetes en Francia.
También pueden observarse varios salones dedicados a los principales pintores de Bolivia y a muchas obras maravillosas de las cuales no se conocen autor alguno. En el principal de los salones dedicados a la pintura se guarda el original de la declaración por parte de la UNESCO de Patrimonio Cultural de la Humanidad a la Ciudad de Potosí.
Siempre sostuvimos que en Potosí a cada paso que uno da pisa historia y realmente una muestra total de ello es la Casa de la Moneda que incluso involucra a la historia de la Guerra de la Independencia cuando el Ejercito del Norte en su cruzada libertadora se lleva de la Casa de la Moneda el tesoro de la Ciudad, cuando estos eran perseguidos por las fuerzas Realistas. En esa instancia el Gral. Belgrano ordena dinamitar la Casa de la Moneda la cual se salva por la acción sabotajeadora de un soldado.
Siguiendo por sus salones junto al excelente guía que allí hay nos encontramos con el Salón de numismática. Allí nuestra principal atención se centraron en las monedas de la colonia y en los ejemplares de las primeras monedas patrias acuñadas por orden de la Asamblea del Año XIII. Según el guía las monedas del Virreinato sobrevivieron hasta el año 1827 (dos años después de la Independencia de Bolivia) y no descartaba la hipótesis de que las Monedas de las Provincias Unidas del Río de la Plata hayan también circulado hasta esa fecha. Nos comentaba las monedas acuñadas por las Provincias Unidas del Río de la Plata probablemente hayan circulado en Potosí pero que no hay documentación que lo asevere ni que tampoco lo niegue.
Por último visitamos algunas otras salas importantes como la de las piedras preciosas y otras de menor importancia para si ya a lo último hacer con nuestras propias manos unos hermosos recuerdos de monedas acuñadas en moldes y a mazazo puro. Fueron realmente dos horas en que la historia lo dominó todo...y salimos dichosos de haber conocido este lugar.

16 de mayo de 2008

POTOSI MARAVILLOSA, DIA 1.

Llegados a Potosí luego de semejante odisea de viaje, decidimos descansar. A las 6 de la mañana, con la luz del día que se colaba entre las cortinas de la ventana, no hubo más forma de poder dormir razón por la cual decidimos levantarnos para aprovechar al máximo el día.
Bien temprano decidimos ir a la terminal de omnibus para sacar los pasajes a Villazón. Para ello nos habíamos tomado un simpático colectivo que por un boliviano cada uno nos llevó. En la terminal nos encontramos a la pareja de italianos que sufrieron junto a nosotros y otros tantos el varado de los jeeps en el medio del Salar. Allí nos dimos cuenta lo afortunados que fuimos nosotros pese a todos los problemas cuando nos enteramos que a ellos les habían sustraído algunos efectos personales.
De vuelta nuevamente al centro con un pequeño colectivo como el que tomamos en la ida descubrimos que la costumbre es pagar recién cuando uno se baja y no cuando apenas sube. Llegamos al centro de la ciudad y recorrimos la plaza principal en cuya estatua central hay referencias al Potosino Cornelio Saavedra, presidente de la Primera Junta, además de algunas otras placas dedicadas a la ciudad, a la Independencia de Bolivia.


Axel en la Plaza principal de Potosí.

Potosí es un sitio histórico de gran importancia, a cada paso que da uno encuentra historia y más historia e iglesias de naturaleza diversa. La arquitectura de Potosí es verdaderamente llamativa, colonial, muy pintoresca, con casas con balcones cerrados y muy coloridas, calles angostas y en su mayoría empedradas que le dan un toque de autenticidad único. Frente a la plaza principal se encuentra la catedral, la cual estaba cerrada. Hacía otro punto frente a la plaza está la maravillosa sede de la Prefectura de Potosí que resalta con su fuerte color amarillo.

Catedral de Potosí.

Edificio sede de la Prefectura del Departamento de Potosí.

Seguimos nuestro camino directamente hacia la Casa de la Moneda, la cual se encontraba cerrada. Este es un dato de suma importancia: la Casa Nacional de la Moneda se encuentra cerrada los días lunes, por lo cual decidimos seguir sobre la misma calle, Ayacucho, hasta la Torre de la Compañía de Jesús a la que accedimos al maravilloso mirador desde donde puede divisarse toda la ciudad.

Desde lo alto de la Torre de la Compañía de Jesús.

Camino abajo llegamos al Convento de Santa Teresa el cual fue construido en 1761 y atesora grandes reliquias de tiempos de la colonia y un gran contenido histórico-cultural. La visita allí dura cerca de dos horas con explicaciones en todas y cada una de las salas integrantes del convento y una excelente predisposición de sus guías por detenerse en todos sus detalles. Para ese entonces nos dimos cuenta de una política que es una constante en todos los museos: el pago adicional de derecho de uso de cámara, en todos los casos sin flash, el cual implicaba invariablemente entre 15 y 20 Bolivianos adicionales.

Uno de los patios interiores del Convento de Santa Teresa.

Imagen religiosa en el Convento de Santa Teresa.

Hacia el mediodía nos fuimos a la agencia Andes Salt Expeditions para hacer la excursión a las minas del Cerro Rico (Sumaj Orko). Sabíamos que dicha agencia es una de las más prestigiosas de Bolivia en materia turística y realmente podemos afirmar que la buena reputación que goza en los foros se traduce en su servicio. A las 13.45 puntuales estaban el guía que nos llevaría por ese mundo interior existente en las entrañas del cerro. Salimos primero caminando hasta una casa en donde ellos guardan toda la ropa y las lámparas que van a ser utilizadas dentro de la mina y dejamos nuestros efectos personales allí en un sitio seguro. Luego de cambiarnos, subimos a una combi que nos llevaría al Barrio Minero. En el camino los dos muchachos que nos llevaban (ex-mineros ellos, ambos desde niños) nos explicaron la historia del Cerro Rico, su explotación por parte de los Españoles primero, luego por parte de empresas privadas, luego del estado y por último de las "cooperativas", también la historia de un grave flagelo que hoy todavía padecen: la explotación infantil y las graves enfermedades que sufren los mineros aún hoy en día como la silicosis. Ya nos referiremos en otra entrada con más detalle al respecto de toda la historia del cerro. 

Barrio Minero (Potosí).

Llegados al Mercado del Calvario, conocido también como Mercado Minero, adquirimos algunos elementos necesarios para entrar a la mina: pólvora, detonadores, nitrato de amonio, mechas, lámparas de carburo (a cargo de la empresa), cigarrillos, hojas de coca y alcohol de 95º. 

El Mercado del Calvario es el lugar en donde los mineros consiguen todos los elementos necesarios para seguir aún explotando y extrayendo, aún todavía después de 500 años, plata, cobre, zinc y otros minerales (aunque ya no de la misma calidad que en tiempos de la colonia).
Antes de entrar en ese "gran queso de gruyere" que es el Cerro Rico hicimos explotar dinamita y subimos a un mirador a 4500 metros sobre el nivel del mar, lugar desde donde se divisa la hermosa ciudad de Potosí entera.

Vista de Potosí desde el Cerro Rico.

Explosión con dinamita.

Luego nos adentramos a los oscuros y estrechos túneles de la Mina Rosario y Mina Candelaria. Al principio eran frescos y ventilados, luego darían lugar a túneles cada vez más oscuros, pequeños y calurosos. 

En el interior de la mina pudimos observar como muchos mineros trabajaban en forma casi manual en la extracción de minerales, dialogamos un rato con ellos, hicimos la visita de uno de los tantos "Tíos" que hay dentro de la mina.

Uno te los famosos "Tíos".

Posteriormente Roslie en un acto de auténtica audacia bajó a un nivel inferior de la mina por un pozo que se comunicaba con el nivel inferior y que la forma de bajar era con una rudimentaria escalera de madera de 15 metros. Una vez llegada a ese nivel inferior, y prácticamente gateando, fue hasta en donde se encontraba un minero que estaba preparando una explosión. Verdaderamente una experiencia muy interesante.

Por ahí en ese huequito se internó Roslie.

Roslie en plena acción.

Ya volviendo del nivel inferior nuestro guía le iba indicando a Roslie como pisar y no "fallar" en el intento.

Ya fuera de la mina volvimos hacia donde estaban nuestras ropas, nos cambiamos, dejamos estampada nuestras firmas en el libro de visitas de la empresa y seguimos paseando por toda la ciudad visitando la Iglesia de San Francisco, la cual visitaríamos nuevamente al día siguiente con mayor detalle, el Arco de la Cobija, la Iglesia de la Merced y la de San Martín. 
Potosí es una ciudad maravillosa en donde las iglesias, las historias de la conquista, la colonia, la luchas de la Independencia (o como le llaman en Bolivia la guerra de los 15 años), la misma historia de Bolivia, su arquitectura y las historias de los mineros se pueden percibir y respirar a cada paso que uno da en ella, en esas callecitas que suben y bajan constantemente y que hacen de esta ciudad una ciudad encantadora. 

Viva Potosí. 

6 de marzo de 2008

PISANDO SUELO HISTORICO: SUIPACHA.

Monumento

Iglesia

Obelisco

Placas

Busto del Gral. Martín Miguel de Güemes

Busto del Cnel. Pedro Arraya

Después de la cabalgata que hicimos por una parte de los alrededores de Tupiza nos dirigimos nuevamente hacia la ciudad para almorzar. El plan que teníamos inicialmente era luego ir a Suipacha, pero debimos esperar un rato porque llovió en forma torrencial. Por suerte esta lluvia torrencial duró apenas 30 minutos y, luego de ello, el día se transformó en una tarde maravillosa con un cielo que apenas mostraba algunas nubes.
Desgraciadamente los micros los habíamos perdido y no había otra posibilidad fuera de ella salvo que cubrierámos el trayecto en taxi. El desconcierto de Axel fue tal que estuvo a punto de largar todo el plan al demonio y quedarse en Tupiza, sin embargo, dada la insistencia de Roslie es que fuimos preguntando hasta que dimos con un taxista que aceptó gustoso llevarnos ida y vuelta y con espera por 80 Bolivianos, algo así como 32 Pesos Argentinos. Rápido de cuentas, Axel calculó que 80 Bolivianos en 50 Km. (25 de ida y 25 de vuelta y con espera) serían algo así como 1,60 Bolivianos por Km. por lo que le resultó un precio razonable. Nos subimos.
Al principio el chofer del taxi no hablaba mucho pero poco a poco se fue prendiendo en la conversación y contestaba a nuestras preguntas. Mientras tanto descubríamos a nuestro paso una parte más del majestuoso paisaje Tupiceño: el valle encantado.
A 10 km. de Tupiza nos adentramos en un tunel maravilloso, esta zona es conocida como el Angosto y debe su nombre a que allí el Río Tupiza se encajona entre las montañas. De un lado está el tunel de la ruta que es de ripio y que no presentaba mayores problemas pese a que había llovido, del otro se puede ver la hermosa obra de ingeniería del ferrocarril que luego de un largo tunel cruza el río en un extenso puente. Dos Km. más adelante se encuentra la confluencia de los Ríos Tupiza y San Juan. A esta zona se la conoce como Entre Ríos. Después de allí el paisaje tiende a ser un poco monótono con algunas casas cada tanto, algún pueblo, animales sueltos, principalmente ovejas, cabras y llamas, alguna que otra persona caminando en el medio de la ruta y pidiendo que lo lleven.
Antes de llegar al pueblo de Suipacha propiamente dicho está el Valle de Suipacha, un hermoso y fértil valle en el que contrastan rojizas montañas. Entre bambalinas uno puede imaginar que por ese valle nuestro primer Ejercito del Norte al mando de Castelli, Balcarce y Díaz Velez junto al valeroso pueblo Tupiceño, se batían heroícamente contra las muy profesionales fuerzas Realistas superiores en número y en poderío de fuego. Se trataba de la primer batalla Patria, eso fue el 7 de Noviembre de 1810. La Patria recién nacía y el grito de libertad empezaba a resonar en toda América.
Llegar a Suipacha importaba revivir esa historia, talvez no se trata de un destino típicamente turístico, aunque bien nos decía el taxista que nos llevó que cada 7 de noviembre esta zona se llena de Argentinos, pero en sí haber visitado Suipacha era más que nada por su contenido histórico.
En Suipacha no hay mucho en sí, se trata de un pueblo que alberga a unas 67 familias aproximadamente, con una iglesia abandonada, una escuela, una sala de primeros auxilios y un museo que aún está construyéndose. En uno de los bordes de la plaza principal se encuentran los bustos de Arraya y de Güemes, heroes de la independencia ambos. También lucen varias placas alusivas a la batalla de ambos países y dos mástiles para que en el cielo Suipacheño flameen las banderas de Bolivia y de Argentina en honor a esta gesta histórica.
Hemos pisado historia y ese fue nuestro objetivo al ir a Suipacha. Contentos nos volvimos a Tupiza para emprender ya al día siguiente una travesía de casi 4 días en el altiplano Boliviano, pero esta ya es otra historia.

ALEGORIA A SUIPACHA

De: Jesús Mamerto Alfaro A.

Campanas de gloria y esperanza

Resuenan en los confines de la patria,

Es América que grita ante el mundo entero

Que aquí en Suipacha se inició la libertad.

Nuestros campos se regaron con la sangre

De valientes Chicheños y Argentinos

Libertad fué el grito sacrosanto

Que cubrió la gloria al vencedor.

Oh Chicheño hombre altivo y soberano

De cuantos hay en este suelo Suipacheño

Tienes un alma pura y generosa

como de noble madre y tierno niño.

Eres orgullo de los Chichas y de América

Oh Suipacha crisol de libertad

Eres soberbio y altivo en tu ausencia

Eres fuerte y grande vencedor.

Hoy tus hijos recogemos tu ejemplo

De heroísmo valor y lealtad

Recordamos con orgullo tu pasado

Y juramos defenderte hasta morir.

Balcarse, Arraya, Medinaceli y Moto Mendez

Corazones forjados en el yunque

Hoy los pueblos rinden homenaje

Y os dicen reverentes

"América a los vencedores en Suipacha".

29 de enero de 2007

LA MAGICA RUTA 40.















Citando a Federico Kirbus en una de sus mágnificas obras, la "mágica ruta 40" es la carretera más extensa de la Argentina, la cual ha sufrido una importante cantidad de variantes a lo largo de sus 72 años.
Creada en el año 1935, la Ruta Nacional 40 ha tenido como epicentro la Ciudad de Mendoza. Desde allí, el Km. 0, partía en dirección Norte y en dirección Sur. Concretamente el Km. 0 se encontraba en la intersección de las esquinas de San Martín y Garibaldi en donde se erige el monumental edificio de estilo neoyorkino denominado "Edificio Gómez" y que fuera construido en 1954 por Manuel Civit.





Durante muchos años y hasta la actualidad se oyó hablar del Km. 0 a esta mítica esquina (símbolo de citas y reuniones) pero bien hemos dicho que esta ruta ha sufrido una importante cantidad de variantes a lo largo de su vida, una de ellas fue el mojón del Km. 0 que por el año 1980 pasó a ubicarse en las intersecciones de las Rutas Nacionales 7 y 40, en las afueras de la Ciudad.
Ya en el año 2005 con la redefinición de la Ruta Nacional 40 como un producto "más turístico" al estilo de la Ruta 66 de los EEUU, el Km. 0 pasó al extremo sur de la misma en Faro de Cabo Vírgenes en Santa Cruz.
Su trazada ha sufrido también muchas variaciones, algunas muy significativas, las cuales dejo por respeto a quienes la conocen bien que las relaten ellos.
Hasta hace apenas dos años, cuando habíamos ido a Abra Pampa, en nuestro viaje por Jujuy, la Ruta Nacional 40 terminaba allí. Hoy la Ruta Nacional 40 termina en Ciénaga de Paicone, un ígnoto pueblito del oeste Jujeño, pero su traza está definida para que termine en La Quiaca, uniendo así más de 5000 km. de carretera en forma paralela a la Cordillera de los Andes.
A lo largo de la misma cuenta con una escalofriante estadística: recorre 11 provincias, tiene 236 puentes, cuenta con el honor de ser una de las carreteras más altas del mundo y la más alta de América en el Abra del Acay en Salta donde oficialmente marca 4895 metros sobre el nivel del mar aunque mediciones con GPS muestran que la altura es aún mayor, cruza 18 importantes ríos, bordea 13 importantes lagos y salares, conduce a 20 reservas y parques nacionales, conecta 27 pasos cordilleranos y vincula a tres regiones del país: la Patagonia, Cuyo y el Noroeste.

4 de febrero de 2006

PARA CONOCER UN POCO DEL PASADO DE LAS CIVILIZACIONES DEL NOROESTE: RUINAS DE LOS QUILMES.














Un auténtico ícono de la Provincia de Tucumán, un lugar en donde las civilizaciones de nuestra tierra han dejado su huella para que nosotros podamos saber un poco más de ellas, conocer sus costumbres, su forma de vida, como era que ellos se defendían, ahí están Las Ruinas de los Quilmes en un desvio de cinco kilómetros de una Ruta Nacional 40 perfectamente asfaltada a la altura de un poblado que recoje justamente el nombre de las ruinas.

Este pueblo que fue forzosamente llevado a pie en 1666 hasta la actual ciudad que lleva su nombre: Quilmes y que fuera literalmente exterminado de esta manera tras décadas de resistencia al dominio español. Estuvimos allí luego de dos intentos fallidos uno ya lo hemos contado cuando hemos estado en Amaicha del Valle tuvimos que forzosamente volvernos porque no habían micros de vuelta a Tucumán, el segundo una torrencial lluvia sobre toda la provincia (excepto en los valles) impidió justamente subir a los Valles Calchaquíes por Ruta 307 que se encontraba cortada por la creciente y peligrosidad de los ríos y de derrumbres en las montañas, pero ante el temor de que "no hay dos sin tres" se pudo despejar cuando "la tercera fue la vencida" la pudimos visitar desde Cafayate (aprovechando la cercanía de la misma). Los dejamos disfrutando de las fotos e imaginando como vivían.





1 de octubre de 2005

DESDE LAS ALTURAS EN EL ANTIGAL DE HORNILLOS.

Una vista única, un lugar como no hay otro, una gama de colores que ni el mejor de los pintores puede tener tantos colores como para pintar el paisaje y los paisajes que en tan pequeño lugar como en el Antigal de Hornillos hay. Desde las alturas, costó, claro está, para mi (Axel) bajar, para Roslie subir, pero llegamos allá arriba y disfrutamos del silencio y disfrutamos de los colores, y disfrutamos de los paisajes y disfrutamos del único sonido de las espinas de los cardones que provoca el viento, estos centinelas del camino que en la montaña se han multiplicado por miles y que nos acompañaron en esta paz que en breves momentos hemos tenido allí arriba.