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11 de febrero de 2006

LAS QUINOAS.













Las Quinoas es otro de los lugares que atesora entre tanta áridez el Salar de Antofalla.

Se trata de un paraje de dos habitantes (habían más personas porque recibieron visitas de parientes) que mediante un riego constante y acequías hacen que se pueda producir lo necesario para su subsistencia. Paradójicamente el paraje se llama así porque se supone que habían cultivos de quinoa que es un cereal altamente nutritivo ya usado por los Incas, pero no. Allí se cultivaba vid, maíz, papas, verduras y otros pero quinoas bien gracias hacía ya mucho que no las cultivaban debido al alto nivel de riego.
Las fotos las han sacado nuestros amigos (ya por esta altura archiconocidos) Luciano y Juan Pablo y muestran un poco lo que es este desolado paraje.


LAS BOTIJUELAS.














En el Salar de Antofalla hay cosas que sorprenden!!! una de ellas es Las Botijuelas. Esta vega desciende desde los altos de las montañas a más de 4000 metros sobre el nivel del mar. Subir significó una tarea difícil para no imposible para Axel que pese a la altura y la falta de oxigeno llegó.
Su verdor contrasta con la blancura del paisaje y allí arriba Don Simón Morales, el único habitante de este lugar, tiene a su entera disposición una pileta de agua termal para él.
Esta pequeña terma es una de las tantas existentes en el salar, siendo su temperatura de 32º C.
Don Morales cuenta que cuando se apagó el pequeño volcán surgió así de la noche a la mañana "esta agua". La misma desciende por la montaña generando a su paso una zona verde donde pastan sus animales. También nos cuenta acerca de las inclemencias del tiempo durante el invierno (temperaturas de 15 a 20 grados bajo cero) y dice que pese a dichas inclemencias el agua permanece caliente.
Ante la pregunta de si recibía algún tipo de subsidio o algún tipo de beneficio de parte del Estado en concepto de ejercicio de soberanía el nos contesta que no (tengáse en cuenta que vive en una zona a más de 4000 metros de altura y que tiene una densidad menor a 0,05 habitantes por Km. cuadrado).
También nos ha contado un poco como es su vida y que se ha hecho amigo de unas personas que siempre vienen en sus 4 x 4 por este lugar (serán los viajeros - Eduardo Cinícola y Cía.??? no lo sabemos).
Luego de un nutrido díalogo nos invitó con una gaseosa.
Antes de despedirnos hicimos unas fotos y luego emprendimos la bajada. Micaela nos sacó esta foto con la cámara de Luciano y Juan Pablo, foto que recibimos hace unos días por e mail. En ella estamos (de izquierda a derecha) Luciano, Simón Morales, Esther y, agachados, Juan Pablo y Axel.

SALAR DE ANTOFALLA, EL SALAR MAS LARGO DEL MUNDO.














El Salar de Antofalla es tan largo como la Provincia de Catamarca pues mide 163 kilómetros y es el más largo del mundo. Su ancho nunca supera los 12 kilómetros. El extremo sudeste del Salar es un lugar hiperárido con extraordinarias formaciones de salinas terciarias pudiendo acceder a ellas por camino de huella desde Antofagasta de la Sierra o bien desde territorio Salteño siguiendo al Sur del Salar de Arizaro.

Es uno de los lugares más inhóspitos e inaccesibles de la Puna Argentina. Sin agua, ni vegetación, sólo hay en ella formas caprichosas trabajadas por la erosión durante milenios, siendo lo único que se encuentra en decenas de kilómetros a la redonda.
El salar está encerrado entre las Sierras de Antofalla y de Calalaste, esta última presenta una infinidad de colores imposibles de describir. Tiene una altitud media de 4210 metros siendo la máxima 6227 y la mínima 3270.
Dentro del salar hay una formación de lagunas denominadas "Ojos de Campo", se las puede ver de color rojo, negro, azul y verde (increíble no?). También hay una zona de aguas termales denominadas Las Botijuelas a la que nos vamos a referir más adelante.
Nuevamente tenemos que agradecer a Luciano y a Juan Pablo la foto en que estamos todos en el Salar y la foto de los Ojos de Campo.

Nota de los autores: Recientemente la zona de Antofalla, su salar y alrededores se vió conmovida con la noticia de un supuesto "comprador" que por poco dinero había adquirido y estaba comenzando a alambrar una zona que inclusive hacía correr el peligro de mantener incomunicada a varios poblados y caseríos de las que aquí estamos hablando. Estas cosas realmente son las que como ciudadanos debemos impedir.
Ya antes que ello fue de público conocimiento e inclusive fue tapa de varios matutinos el supuesto aviso de una inmobiliaria que remataba toda la Puna por 36 millones de dólares. Desgraciadamente ya nos están alambrando nuestra Patagonia y muchos otros lugares también, y con ellas nuestras bellezas, no permitamos que nos quiten lo nuestro. Desde nuestro blog hacemos votos para que toda la zona de la Puna sea un área de protección natural o Patrimonio Intangible o Parque Nacional o cosa que impida que estos ataques de la que son objeto puedan cesar. Como así también bregamos para que la situación dominial de los pobladores originarios se regularice lo más pronto posible.



















































ANTOFALLA, EL PUEBLO DEL SILENCIO.















Antofalla es un pueblito de apenas 40 habitantes al pie del Salar y del Volcán del mismo nombre, llegar a él implica trepar a las montañas hasta el Abra de los Colorados a 4667 metros de altura por un camino de huella abierto recién en el año 1989. Antes de llegar a Antofalla se tiene que atravesar el salar previo a tener una vista espectacular del paisaje una vez llegados a la cima de las montañas.

Su callecita principal que pueden observar en dos fotos se llama Soledad.
Realmente es un pueblo solitario, su silencio sólo es cortado por el viento que golpetea contra los árboles, un vergel en el medio de tanta blancura, en el medio de tanta desolación. Sus habitantes han ido utilizando técnicas de cultivo en invernaderos y riego en acequías que aprovechan de los deshielos de las altas montañas, de esta manera es que Antofalla tiene tanto verde en el medio de un lugar en que nada crece en forma natural.
A lo lejos se puede divisar en la falda de una montaña un cartel que reza simplemente "Bienvenidos a Antofalla".
El pueblo es todo en miniatura, sus casitas son pequeñas y con chimeneas humeantes, su iglesia es la más pequeña que hayamos visto data del año 1963 y no tiene más que tres banquitos.
También allí conocimos a Alfredito cuya madre nos vendió una alfombra de lana de oveja muy linda, nos contaba Alfredito que se tuvo que quedar solo porque sus hermanos salieron a buscar leña y si bien había burro para él acompañar a sus hermanos mayores, el mismo no tenía montura por lo tanto tuvo que quedarse. También nos acompañó a la escuelita a la que él iba y nos explicó que su maestro llega en camioneta hasta allí. Nos contó que ellos tienen clases de Septiembre a Mayo debido a las inclemencias del tiempo que no permiten las clases en el crudo invierno en donde es común tener temperaturas mínimas que rondan los 15 grados bajo cero.
Allí fuimos con el guía Adrián Fabián junto a Juan Pablo, Luciano, Esther y Micaela. Luego de visitar y de disfrutar de él lo dejamos allí, al borde del salar y del volcán, solitaria nuevamente... Antofalla, el pueblo del silencio.