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12 de diciembre de 2010
10 de octubre de 2010
EL BLOG CUMPLE 5 AÑOS...
Y lo festejamos con una foto de cada año....
Foto de la Iglesia de Iruya en Salta - Noroeste Argentino 2005.
Foto del lateral de la Iglesia de Antofalla en Catamarca - Noroeste Argentino 2006.
Foto del Cañón del Atuel en Mendoza - Cuyo 2007.
Foto en el Altiplano de Bolivia camino al Desierto de Siloli en Bolivia - Bolivia y Noroeste Argentino 2008.
Foto en un atardecer en el Valle de la Luna de San Pedro de Atacama, Chile. - Chile y Noroeste Argentino 2009.
Navegación en el Canal de Beagle, Tierra del Fuego - Patagonia Austral 2010.
23 de julio de 2009
ALGUNOS HITOS.
En estos cuatro años hemos podido conocer muchos lugares de nuestra Argentina - particularmente del Noroeste Argentino - e incluso hemos podido visitar algunos lugares de países vecinos como ser el suroeste de Bolivia y el norte de Chile.
Aquí en esta entrada hacemos una breve reseña de los más importantes, esos que marcan todo un hito:
Aquí en esta entrada hacemos una breve reseña de los más importantes, esos que marcan todo un hito:
Salar de Uyuni (Bolivia) - el salar más grande del mundo.

Estas dos primeras imágenes corresponden a la Laguna Chaxa en el Salar de Atacama, las cuatro siguientes corresponden al Salar de Arizaro.





En ese mismo año conocimos también el cráter de volcán más grande del mundo: el Volcán Galán también ubicado en la Puna Catamarqueña.


También conocimos uno de los lugares más secos de la Tierra: el Desierto de Atacama en Chile con sus maravillosos y cambiantes paisajes y sus contrastes.




Obras maestras de la ingeniería y únicas en el mundo como el Viaducto de la Polvorilla a 4200 metros sobre el nivel del mar.

También el pueblo más alto de la República Argentina - Olacapato - a 4090 metros sobre el nivel del mar.
O auténticos pueblos fantasma como Mina la Casualidad en Salta o San Antonio del Nuevo Mundo en Bolivia.




La iglesia más antigua de la Provincia de Jujuy y talvez la más antigua del actual territorio Argentino en Susques.
También hemos estado muy pero muy cerca del punto poblado más al norte de la Argentina: El Angosto.

Filo del Angosto - Jujuy
Laguna Honda - Bolivia
Valle de la Luna - Chile
Desierto de Siloli - Bolivia
Tolar Grande - Salta
En este precioso lugar estuvimos en el mes de enero del 2008 y vivimos allí una "linda aventura".
Un año después, el pasado enero, conocimos al segundo salar más grande y al tercero respectivamente que son el Gran Salar de Atacama, en Chile, y el Salar de Arizaro en la Provincia de Salta, Argentina.
Un año después, el pasado enero, conocimos al segundo salar más grande y al tercero respectivamente que son el Gran Salar de Atacama, en Chile, y el Salar de Arizaro en la Provincia de Salta, Argentina.
Pero como si esto fuera poco en el año 2006 tuvimos el honor de conocer el Salar más largo del mundo en Catamarca: el Salar de Antofalla.

En ese mismo año conocimos también el cráter de volcán más grande del mundo: el Volcán Galán también ubicado en la Puna Catamarqueña.

También conocimos uno de los lugares más secos de la Tierra: el Desierto de Atacama en Chile con sus maravillosos y cambiantes paisajes y sus contrastes.
Obras maestras de la ingeniería y únicas en el mundo como el Viaducto de la Polvorilla a 4200 metros sobre el nivel del mar.La iglesia más antigua de la Provincia de Jujuy y talvez la más antigua del actual territorio Argentino en Susques.
Paisajes asombrosos que te dejan la piel de gallina y que hacen llorar de emoción hasta el más "duro".
También para los historiadores algunos sitios de gran importancia como la Casa de la Independencia, la Iglesia de San Francisco en Tucumán donde se guarda una de las primeras Banderas Nacionales, el salón de la Bandera en San Salvador de Jujuy, postas históricas como la de Hornillos en Jujuy, el símbolo de la explotación y expoliación de nuestros pueblos originarios y desde donde se sacó gran parte de la plata que inundó las arcas de España en tiempos de conquista: el Cerro Rico de Potosí en Bolivia, la Casa Real de la Moneda en Potosí desde donde se acuñaban las miles y miles de monedas de la colonia, el Puente de Picheuta por donde pasó el Ejercito Libertador del Gral. San Martín (aunque hayan historias que contradigan esta mención histórica), el Monumento Canota que recuerda el paso del Gral. Las Heras hacia Chile con el Ejercito Libertador, antiguas ruinas como la de los Kilmes o, sin desmerecer la importancia, el Pucará de Tilcara y el Antigal de Hornillos en Jujuy y los Pucarás de Antofagasta y la Alumbrera en Catamarca, la Iglesia de San Francisco en Catamarca que atesoraba el corazón de Fray Mamerto Esquiú, la casa en donde le dieron muerte al Gral. Lavalle en San Salvador de Jujuy o donde han velado sus restos en Tilcara, el lugar en donde fue herido de muerte el Gral. Guemes en Salta o los campos por donde se ha librado nuestra primer batalla patria: Suipacha, en la actual República de Bolivia.
Todo esto y mucho más hemos vivenciado en estos años desde el 2005 y seguiremos por supuesto vivenciando, disfrutando y conociendo mucho más.
1 de junio de 2008
VOLVIENDO A ARGENTINA.
El día comienza en Potosí y termina en La Quiaca así fue como terminó nuestra estadía en Bolivia y se encaminaba las vacaciones con un broche de oro: Purmamarca.
Nos levantamos temprano para salir a la terminal de omnibus, ordenamos todo y nos despedimos de la gente del Hostal La Casona del que podemos decir que tiene un servicio aceptable. Tomamos un taxi hasta la terminal y hacia allí fuimos con buen tiempo como para registrar las mochilas en la boletería que se encuentra en el piso superior de la misma. Cuando vimos como las tiraban dijimos que ni locos se las íbamos a dejar. Razón por la cual las mantuvimos constantemente junto a nosotros.
El viaje estaba previsto salir a las 8 y llegar a las 17 (hora de Bolivia) a Villazón, con una pequeña parada en Santiago de Cotagaita y en Tupiza. Puntualmente a las 8 se posa un micro de porte muy robusto en la dársena Nº 12 de salida de micros, razón por la cual teníamos duda de que fuera el mismo ya que nos aseguraron que el micro arribaba en la dársena 11. Detalle aparte, nos acercamos a preguntarle y efectivamente ese era nuestro micro, al que subió de inmediato Roslie mientras Axel verificaba donde se guardaban las mochilas.
Ya 8.10 estábamos saliendo de la terminal con rumbo a Villazón. El micro de la empresa O' Globo es realmente cómodo, limpio, talvez un detalle no menor que era una constante en todos (no tenía baño), pero ya a esta altura realmente poco importaba.
El camino desde Potosí hasta un poco antes de arribar a Santiago de Cotagaita es totalmente asfaltado, en buen estado. Ya más adelante, comienza un ripio rudo que de algún modo justificaba la fortaleza del micro.
Los paisajes maravillosos que surca la ruta son por momentos devorados por nuestra vista y por momentos imaginados debido al cansancio de haberse levantado temprano y a la comodidad de los asientos que invitaban al descanso. Alternadamente hasta llegar a Santiago de Cotagaita ambos nos quedábamos dormidos, aunque quien durmió más fue Axel que iba del lado del pasillo.
A la hora de viaje el micro se para para subir una familia entera quien todavía nos preguntamos de donde diablos había salido. Rápidamente la familia se sube y toma sus asientos dejando algunos integrantes de la misma parados, entre ellos la mayor del clan. Pobre vieja allí estaba tirada en el piso a veces llorando mientras sus hijos disfrutaban como si nada de la comodidad de un asiento.
El viaje hasta Santiago de Cotagaita tomó aproximadamente tres horas y media, termino más termino menos. Al llegar allí nos encontramos con un pueblo sin brillo del que mejor olvidar su paso por allí. La verdad es que no vale ni siquiera la pena abundar en detalles.
Luego de transponer el pueblo de Santiago de Cotagaita viene una de las partes más duras del camino hasta la joya bella de Bolivia, Tupiza.
El camino gana en rudeza y los paisajes van de menor a mayor en cuanto a belleza. La sucesión de curvas entre las montañas gigantes transforman en minúsculo al micro. El camino de por momentos es verdaderamente estrecho, justamente en esos lugares es donde se encuentra mejor mantenido.
El camino a medida que nos acercábamos a Tupiza comenzaba a hacerse familiar, hasta que finalmente pudimos divisar desde la otra margen del río a este hermoso lugar de Bolivia.
Llegados a Tupiza a las dos de la tarde nuestros estómagos crujían pese a que los habíamos engañado a base de galletitas, razón por la cual compramos algunas provisiones y seguimos camino.
Ya si saliendo de Tupiza nuestro camino era cada vez más y más familiar: El Angosto, Entre Ríos, el Valle Encantado, Suipacha. Una y otra vez podíamos ver a lo lejos las vías de aquel tren que nos introdujo en Bolivia y que en ese momento las veíamos nuevamente en nuestra salida del hermano país. Una y otra vez podemos ver nuevamente los paisajes que habíamos visto y conocido tan solo unos días atrás. Disfrutar con ver nuevamente estos paisajes hizo aún más al viaje en forma placentera.
Llegados a Villazón comprobamos con grata sorpresa que el colectivo llegó una hora antes de lo previsto, o sea, a las 16. Ya una vez abajo del micro tomamos nuestras mochilas y enfilamos por la Av. Antofagasta hasta la 20 de Mayo y luego hasta Av. Argentina.
Disponíamos de algún dinero todavía como para poder gastar, razón por la cual decidimos comprar algunas cosas no sobre Av. Argentina (donde todo es un poco más caro) sino en las calles laterales donde la diferencia en el precio se nota. Fue así como nos quedamos con 2,50 Bolivanos en el bolsillo. Así fue como cruzamos nuevamente la frontera.
Ya haciendo la cola en la frontera para pasar, la cual era muy abultada, Axel comenzó a refunfuñar porque no se movía la fila. Decía "mirá vos tenía que ser la cola de la frontera Argentina la que no se mueve, en Bolivia todo el mundo trabaja rápido y bien, acá no labura nadie..., etc". Protesta por lo bajo va, protesta por lo bajo viene, un agente de Gendarmería Nacional nos toca el silbato.
- Oigan Uds. dos a ver vengan para acá!
Sonamos pensaba para sí Axel.
- De dónde son?
- Somos Argentinos, contestamos ambos.
- Documentos.
exhibimos los documentos, los mirá detenidamente y nos dice:
- vayan a esa cola que nosotros te tenemos el documento y luego de la verificación lo devolvemos.
- Zafamos dijo por dentro Axel quien al ver la cola en la que nos mandaron había solo tres personas.
Al tocarnos nuestro turno levantamos el bolso, lo abrimos y vieron algunas de las bolsas que compramos recientemente entonces nos dicen:
- A ver que llevan?.
- Nada algunas chucherías para regalar a la familia.
- Tecnología ¿nada no? nos pregunta el funcionario de la Aduana.
- No solo lo que llevamos desde nuestras propias casas, una cámara nada más, contesta Axel y exhibe la factura de la cámara adquirida en Argentina.
- Listo, pasen!!!
Ya nuevamente en La Quiaca lo primero que hicimos es tratar de conseguir alojamiento en el mismo lugar de donde estuvimos. Tuvimos suerte si bien no conseguimos una habitación doble, al menos conseguimos dos camitas para dormir y partir al día siguiente a Purmamarca. Lo segundo que se fue a hacer era confirmar que el saldo con el que contábamos en Bolivia no era tal. Para ello Axel fue hasta el cajero del Banco Nación del otro lado de las vías y allí comprobó que efectivamente los cajeros de Bolivia "mandan cualquier fruta en la consulta de saldos". El alma volvió nuevamente al cuerpo al saber que no contábamos con 2,50 Bolivianos.
Un rato más paseamos por la Ciudad de la Quiaca y cenamos en un bonito bar frente a la plaza principal de la ciudad, el cual ya habíamos cenado en una anterior ocasión en nuestra estadía allá por enero del 2005.
Así fue el día, el último en Bolivia, en que comienza la recta final de nuestras vacaciones.
26 de mayo de 2008
¿Y COMO SIGUE ESTO?
Ya fuera del Museo de la Casa de la Moneda nos debatimos como seguir. Roslie insistía con ir a Sucre, mientras quien les escribe en este momento, Axel, era partidario de quedarnos en Potosí. Las razones que esgrimiamos el uno y el otro eran realmente valederas. Si en Potosí hay historia pura en Sucre no es menos, es más al ser la cuna de la nación Boliviana es obvio que había más historia que en Potosí. Sucre se encuentra a tres horas de viaje de Potosí (en condiciones normales), pero...quien garantiza condiciones normales!. Este factor se inclinaba en el pensamiento de Axel quien aduciendo que "faltaba conocer a fondo a Potosí" decidió no arriesgar. Es que teníamos todas las cosas en el hotel en Potosí y con las reservas de los pasajes a Villazón para el día siguiente a las 8 de la mañana. Cualquier situación anormal nos arruinaría los planes del viaje a futuro. Por eso la excusa de seguir "conociendo a fondo" no resultaba tan mala, máxime a que nos faltaba realmente conocer más de la mitad de la ciudad. Sucre quedará para otra ocasión y seguramente así será.
La verdad es que si bien ambos provenimos de familias católicas ninguno de los dos somos practicantes. A decir verdad nunca hubierámos pensado que entraríamos a tantas iglesias juntas en un solo día.
Saldada la discusión de como seguir y con plano en mano, nos lanzamos a caminar por término de 7 horas entre las constantes subidas y bajadas de la maravillosa ciudad de Potosí. El secreto que nos mantuvo en forma era siempre caminar despacio y tener buenas provisiones de agua, esto último esencial.
El primer lugar que visitamos fue el Mercado Central, muy colorido y lleno de puestos de por cierto, luego de ello la Iglesia de San Lorenzo a la vuelta del mercado. La iglesia de San Lorenzo es una inmensa construcción de origen barroco verdaderamente inmensa.
Siguiendo luego por la calle Bolivar se encuentra la Iglesia de San Agustín quien pasó sin pena ni gloria ya que se encontraba cerrada. Caminando dos cuadras más nos encontramos con un pintoresco pasaje denominado Chacón, el cual en su casi terminación se encuentra la Iglesia de Santa Mónica. La misma tiene un mirador muy interesante como lo tienen muchas de las iglesias de Potosí, sin embargo este se encontraba cerrado, razón por la cual seguimos nuestro camino por la calle Sucre. En dicha calle decidimos hacer un alto para ir a un cajero y extraer dinero. Muy lindos los cajeros, muy modernos, bilingües, con muchas utilidades para hacer transacciones con varias cuentas en una misma tarjeta, pero...el cajero te tira cualquier saldo. Nuestra sorpresa fue ver que solo nos decía que contábamos con 300 Bolivianos exactos (unos 120 Pesos aproximadamente) cuando contábamos con muchisímo más. Tanto fue así que probamos en otro cajero y nos tiraba como saldo 342 Bolivianos ¿?¿?¿?¿?¿? (Recomendación: tengan cuidado con eso no se confíen tanto de los cajeros, lleven siempre algo de plata encima bien escondida y guardada en lugar seguro, aunque Bolivia ES UN PAIS SEGURO ).
Esta sorpresa nos haría sufrir un poco - y también ahorrar un buen dinero - hasta que en el primer cajero de La Quiaca comprobamos con certeza que los cajeros de Bolivia "mandan fruta en sus saldos".
Anécdota aparte, seguimos por la calle Sucre hasta la calle Hoyos para ir a la Iglesia de San Martín. Este último trayecto realmente se hizo muy largo y en constante subida. Llegamos al fin a la hermosa iglesia de San Martín, la cual habíamos visitado anteriormente casi de noche y bajo una molesta llovizna que nos impidió disfrutar de la belleza arquitéctonica de la misma, ubicada a mucho más de las cuatro cuadras que indicaba el plano. La Iglesia de San Martín cuenta con un maravilloso mirador al que tampoco pudimos subir...parece que la suerte con los miradores no estaba con nosotros.
Luego de la Iglesia de San Martín, volvimos camino al centro de la Ciudad a hacer ya si una oportuna parada en un bar donde almorzamos. Los idiomas se mezclaban en ese pequeño espacio. Allí se podía escuchar el acento Argento nuestro, el de Ingleses, Alemanes y Franceses, lo que se dice un auténtico lío de idiomas.
Vista de la Iglesia de Copacabana.
Acto seguido nos fuimos al Convento de San Francisco, el cual abría sus puertas a las 16 horas. En un muy buen acto de reflejo, Axel, decide oportunamente caminar hacia el barrio minero pasando por el Parque Colgua, la Iglesia de Copacabana, está última situada en una encrucijada de varias calles que te desorientan un poco. Siguiendo camino al Mercado Minero pasamos por algunas callejuelas en la búsqueda de esas casas que nos contaron muchas personas en que los vecinos que viven uno frente al otro pueden estrecharse la mano al salir a sus balcones.
Vista de una de las Torres laterales de la Iglesia de San Pedro.
Antes de llegar al Mercado Minero pasaríamos por la Iglesia de San Pedro y el pequeño Parque Minero. Tanta religiosidad de Potosí tenía que tener como contrapartida algún graffitti en contra de ella y lo encontraríamos en una calle lateral de la Iglesia de San Pedro bajo la famosa frase "la Iglesia es el opio del pueblo".

Llegados al Convento de San Francisco tuvimos la suerte de que el contingente recién se iniciaba, razón por la cual los alcanzamos rápidamente. La majestuosidad del Convento, sus pasillos, sus catapultas, ese olor a humedad de sus pasadizos, las obras de muchos pintores - muchos de ellos, anónimos -, la iglesia en si y su mirador constituyen una obra maestra de la arquitectura independientemente de las creencias religiosas o no creencias.

Ya luego de este paseo por este convento, nuestro itinerario comenzó a desdibujarse y a tornarse familiar. Poco a poco se iba haciendo de noche y era la oportunidad de tomar un café en un muy coqueto bar del centro de Potosí llamado Café "La Plata", el cual recomendamos absolutamente por lo cuidado y limpio que es.
Ya de noche y por todo lo hermoso que hemos vivido en Potosí, brindamos prometiéndonos talvez volver alguna vez. El Sumaj Orko cuidadosamente iluminado nos regalaría su última postal de nuestra última noche allí.
Saldada la discusión de como seguir y con plano en mano, nos lanzamos a caminar por término de 7 horas entre las constantes subidas y bajadas de la maravillosa ciudad de Potosí. El secreto que nos mantuvo en forma era siempre caminar despacio y tener buenas provisiones de agua, esto último esencial.
El primer lugar que visitamos fue el Mercado Central, muy colorido y lleno de puestos de por cierto, luego de ello la Iglesia de San Lorenzo a la vuelta del mercado. La iglesia de San Lorenzo es una inmensa construcción de origen barroco verdaderamente inmensa.
Siguiendo luego por la calle Bolivar se encuentra la Iglesia de San Agustín quien pasó sin pena ni gloria ya que se encontraba cerrada. Caminando dos cuadras más nos encontramos con un pintoresco pasaje denominado Chacón, el cual en su casi terminación se encuentra la Iglesia de Santa Mónica. La misma tiene un mirador muy interesante como lo tienen muchas de las iglesias de Potosí, sin embargo este se encontraba cerrado, razón por la cual seguimos nuestro camino por la calle Sucre. En dicha calle decidimos hacer un alto para ir a un cajero y extraer dinero. Muy lindos los cajeros, muy modernos, bilingües, con muchas utilidades para hacer transacciones con varias cuentas en una misma tarjeta, pero...el cajero te tira cualquier saldo. Nuestra sorpresa fue ver que solo nos decía que contábamos con 300 Bolivianos exactos (unos 120 Pesos aproximadamente) cuando contábamos con muchisímo más. Tanto fue así que probamos en otro cajero y nos tiraba como saldo 342 Bolivianos ¿?¿?¿?¿?¿? (Recomendación: tengan cuidado con eso no se confíen tanto de los cajeros, lleven siempre algo de plata encima bien escondida y guardada en lugar seguro, aunque Bolivia ES UN PAIS SEGURO ).
Esta sorpresa nos haría sufrir un poco - y también ahorrar un buen dinero - hasta que en el primer cajero de La Quiaca comprobamos con certeza que los cajeros de Bolivia "mandan fruta en sus saldos".
Anécdota aparte, seguimos por la calle Sucre hasta la calle Hoyos para ir a la Iglesia de San Martín. Este último trayecto realmente se hizo muy largo y en constante subida. Llegamos al fin a la hermosa iglesia de San Martín, la cual habíamos visitado anteriormente casi de noche y bajo una molesta llovizna que nos impidió disfrutar de la belleza arquitéctonica de la misma, ubicada a mucho más de las cuatro cuadras que indicaba el plano. La Iglesia de San Martín cuenta con un maravilloso mirador al que tampoco pudimos subir...parece que la suerte con los miradores no estaba con nosotros.
Luego de la Iglesia de San Martín, volvimos camino al centro de la Ciudad a hacer ya si una oportuna parada en un bar donde almorzamos. Los idiomas se mezclaban en ese pequeño espacio. Allí se podía escuchar el acento Argento nuestro, el de Ingleses, Alemanes y Franceses, lo que se dice un auténtico lío de idiomas.
Luego del almuerzo pasamos nuevamente por el Hostal quien debía devolvernos una toalla nuestra que creyeron de ellos cuando les dimos nuestras cosas para lavar de todo el desastre que había quedado del tormentoso viaje Uyuni - Potosí.
Las casas viejas y las calles hiperangostas con ese empedrado tan irregular dan un encanto único a Potosí del que difícil olvidaremos.
Nuestro propósito de llegar al Mercado Minero fue finalmente cumplido. A la vuelta, tratando de cortar camino, tomamos la calle Periodista Betanzos y pasamos por la última iglesia antes de ir nuevamente al Convento de San Francisco: la Iglesia de San Sebastián la cual se encuentra muy descuidada. Esta "vueltita estrátegica" de 26 cuadras a 4000 metros de altitud sobre el nivel del mar y en constantes subidas y bajadas nos tomó aproximadamente una hora y cuarenta y cinco minutos contando las paradas en cada una de las iglesias mencionadas en estos últimos dos párrafos.
Ya luego de este paseo por este convento, nuestro itinerario comenzó a desdibujarse y a tornarse familiar. Poco a poco se iba haciendo de noche y era la oportunidad de tomar un café en un muy coqueto bar del centro de Potosí llamado Café "La Plata", el cual recomendamos absolutamente por lo cuidado y limpio que es.
Ya de noche y por todo lo hermoso que hemos vivido en Potosí, brindamos prometiéndonos talvez volver alguna vez. El Sumaj Orko cuidadosamente iluminado nos regalaría su última postal de nuestra última noche allí.
Que lindo es Potosí!!!
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