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1 de junio de 2008

VOLVIENDO A ARGENTINA.

El día comienza en Potosí y termina en La Quiaca así fue como terminó nuestra estadía en Bolivia y se encaminaba las vacaciones con un broche de oro: Purmamarca.
Nos levantamos temprano para salir a la terminal de omnibus, ordenamos todo y nos despedimos de la gente del Hostal La Casona del que podemos decir que tiene un servicio aceptable. Tomamos un taxi hasta la terminal y hacia allí fuimos con buen tiempo como para registrar las mochilas en la boletería que se encuentra en el piso superior de la misma. Cuando vimos como las tiraban dijimos que ni locos se las íbamos a dejar. Razón por la cual las mantuvimos constantemente junto a nosotros. 
El viaje estaba previsto salir a las 8 y llegar a las 17 (hora de Bolivia) a Villazón, con una pequeña parada en Santiago de Cotagaita y en Tupiza. Puntualmente a las 8 se posa un micro de porte muy robusto en la dársena Nº 12 de salida de micros, razón por la cual teníamos duda de que fuera el mismo ya que nos aseguraron que el micro arribaba en la dársena 11. Detalle aparte, nos acercamos a preguntarle y efectivamente ese era nuestro micro, al que subió de inmediato Roslie mientras Axel verificaba donde se guardaban las mochilas. 
Ya 8.10 estábamos saliendo de la terminal con rumbo a Villazón. El micro de la empresa O' Globo es realmente cómodo, limpio, talvez un detalle no menor que era una constante en todos (no tenía baño), pero ya a esta altura realmente poco importaba.
El camino desde Potosí hasta un poco antes de arribar a Santiago de Cotagaita es totalmente asfaltado, en buen estado. Ya más adelante, comienza un ripio rudo que de algún modo justificaba la fortaleza del micro. 
Los paisajes maravillosos que surca la ruta son por momentos devorados por nuestra vista y por momentos imaginados debido al cansancio de haberse levantado temprano y a la comodidad de los asientos que invitaban al descanso. Alternadamente hasta llegar a Santiago de Cotagaita ambos nos quedábamos dormidos, aunque quien durmió más fue Axel que iba del lado del pasillo.
A la hora de viaje el micro se para para subir una familia entera quien todavía nos preguntamos de donde diablos había salido. Rápidamente la familia se sube y toma sus asientos dejando algunos integrantes de la misma parados, entre ellos la mayor del clan. Pobre vieja allí estaba tirada en el piso a veces llorando mientras sus hijos disfrutaban como si nada de la comodidad de un asiento.
El viaje hasta Santiago de Cotagaita tomó aproximadamente tres horas y media, termino más termino menos. Al llegar allí nos encontramos con un pueblo sin brillo del que mejor olvidar su paso por allí. La verdad es que no vale ni siquiera la pena abundar en detalles.
Luego de transponer el pueblo de Santiago de Cotagaita viene una de las partes más duras del camino hasta la joya bella de Bolivia, Tupiza. 
El camino gana en rudeza y los paisajes van de menor a mayor en cuanto a belleza. La sucesión de curvas entre las montañas gigantes transforman en minúsculo al micro. El camino de por momentos es verdaderamente estrecho, justamente en esos lugares es donde se encuentra mejor mantenido. 
El camino a medida que nos acercábamos a Tupiza comenzaba a hacerse familiar, hasta que finalmente pudimos divisar desde la otra margen del río a este hermoso lugar de Bolivia. 
Llegados a Tupiza a las dos de la tarde nuestros estómagos crujían pese a que los habíamos engañado a base de galletitas, razón por la cual compramos algunas provisiones y seguimos camino.
Ya si saliendo de Tupiza nuestro camino era cada vez más y más familiar: El Angosto, Entre Ríos, el Valle Encantado, Suipacha. Una y otra vez podíamos ver a lo lejos las vías de aquel tren que nos introdujo en Bolivia y que en ese momento las veíamos nuevamente en nuestra salida del hermano país. Una y otra vez podemos ver nuevamente los paisajes que habíamos visto y conocido tan solo unos días atrás. Disfrutar con ver nuevamente estos paisajes hizo aún más al viaje en forma placentera.
Llegados a Villazón comprobamos con grata sorpresa que el colectivo llegó una hora antes de lo previsto, o sea, a las 16. Ya una vez abajo del micro tomamos nuestras mochilas y enfilamos por la Av. Antofagasta hasta la 20 de Mayo y luego hasta Av. Argentina.
Disponíamos de algún dinero todavía como para poder gastar, razón por la cual decidimos comprar algunas cosas no sobre Av. Argentina (donde todo es un poco más caro) sino en las calles laterales donde la diferencia en el precio se nota. Fue así como nos quedamos con 2,50 Bolivanos en el bolsillo. Así fue como cruzamos nuevamente la frontera.
Ya haciendo la cola en la frontera para pasar, la cual era muy abultada, Axel comenzó a refunfuñar porque no se movía la fila. Decía "mirá vos tenía que ser la cola de la frontera Argentina la que no se mueve, en Bolivia todo el mundo trabaja rápido y bien, acá no labura nadie..., etc". Protesta por lo bajo va, protesta por lo bajo viene, un agente de Gendarmería Nacional nos toca el silbato.
- Oigan Uds. dos a ver vengan para acá!
Sonamos pensaba para sí Axel.
- De dónde son?
- Somos Argentinos, contestamos ambos.
- Documentos.
exhibimos los documentos, los mirá detenidamente y nos dice:
- vayan a esa cola que nosotros te tenemos el documento y luego de la verificación lo devolvemos.
- Zafamos dijo por dentro Axel quien al ver la cola en la que nos mandaron había solo tres personas.
Al tocarnos nuestro turno levantamos el bolso, lo abrimos y vieron algunas de las bolsas que compramos recientemente entonces nos dicen:
- A ver que llevan?.
- Nada algunas chucherías para regalar a la familia.
- Tecnología ¿nada no? nos pregunta el funcionario de la Aduana.
- No solo lo que llevamos desde nuestras propias casas, una cámara nada más, contesta Axel y exhibe la factura de la cámara adquirida en Argentina.
- Listo, pasen!!!

Ya nuevamente en La Quiaca lo primero que hicimos es tratar de conseguir alojamiento en el mismo lugar de donde estuvimos. Tuvimos suerte si bien no conseguimos una habitación doble, al menos conseguimos dos camitas para dormir y partir al día siguiente a Purmamarca. Lo segundo que se fue a hacer era confirmar que el saldo con el que contábamos en Bolivia no era tal. Para ello Axel fue hasta el cajero del Banco Nación del otro lado de las vías y allí comprobó que efectivamente los cajeros de Bolivia "mandan cualquier fruta en la consulta de saldos". El alma volvió nuevamente al cuerpo al saber que no contábamos con 2,50 Bolivianos. 
Un rato más paseamos por la Ciudad de la Quiaca y cenamos en un bonito bar frente a la plaza principal de la ciudad, el cual ya habíamos cenado en una anterior ocasión en nuestra estadía allá por enero del 2005.
Así fue el día, el último en Bolivia, en que comienza la recta final de nuestras vacaciones. 

4 de febrero de 2008

CUESTA DE TOQUERO.

Saliendo de La Quiaca por Av. Paraguay en dirección oeste nos adentramos en la Ruta Provincial 5. El camino de ripio serpentea por las montañas en un paisaje que cada tanto depara alguna que otra casa, manadas de llamas, algunas solitarias vicuñas y el pueblito de Tafna.
Al poco de pasar por Tafna nos encontramos con un paraje de singular belleza en donde comienza la Cuesta de Toquero. Los dejamos con algunas de las fotos tomadas allí.




29 de enero de 2008

NUEVAMENTE EN LA QUIACA...


Después de tres años nos reencontramos nuevamente con tierra Jujeña. El 12 de Enero a las 14.35 llegamos a San Salvador de Jujuy. Rápidos de reflejos y sabiendo que un micro salía a La Quiaca a las 14.45, Axel se encargó de buscar los bolsos y enseguida estar en la boletería de la Empresa El Quiaqueño para adquirir los boletos, cosa que hicimos sin ningún tipo de inconvenientes. Hasta nos dimos el lujo de elegir el asiento del lado en donde hay mejor paisaje!!!.
Puntualmente a las 14.45, y luego de volver a colocar los bolsos en la bodega, salimos a La Quiaca.
A su paso llegaron los pueblitos de los valles Villa Jardín de Reyes, Reyes, Yala, Lozano y León. Luego de los valles, los pueblos de la Quebrada en donde el paisaje empieza a ser cada vez más hermoso: primero la Cuesta de Bárcena, Volcán, Tumbaya, Tumbaya Grande, Estación Purmamarca (Cruce de las Rutas 9 y 52), Tunalito, Posta de Hornillos, Maimará con sus imponentes Paletas del Pintor, Tilcara, Angosto del Perchel, Huacalera, Chucalesna, Uquía, Humahuaca, la silenciosa y casi escondida Hornaditas, Azul Pampa y ya abandonando la Quebrada y metiéndose en la Puna los coloridos cerros del Espinazo de Diablo en Tres Cruces.
Allí lamentablemente no pudimos disfrutar de ellos en todo su esplendor ya que una tormenta corta pero intensa y con algo de granizo hizo que prácticamente no viéramos casi nada.
Ya en la Puna con un cielo azul intenso y muy poco de nubes pasamos por la tristemente contaminada ciudad de Abra Pampa, en donde hicimos una breve parada, Puesto del Marqués, La Intermedia y Pumahuasi.
Llegamos 18.30 y de allí nos fuimos rápidamente a la Hostería Munay. Los 3400 metros sobre el nivel del mar de La Quiaca no nos produjeron ningún efecto negativo.
Recorrimos otra vez sus calles: Belgrano, Sarmiento, San Martín, Independencia, España, Paraguay, Lamadrid, Yrigoyen, etc. Notamos algunos cambios respecto del año 2005, cuando estuvimos allí por primera vez, en especial la plaza principal que luce renovada por el Centenario, cumplido en febrero del año pasado, de esta linda ciudad.
Debemos decir que La Quiaca es una excelente base para conocer una parte interesante de la Puna Jujeña, como así también para prepararse para cruzar a Bolivia. Estos eran los primeros objetivos estrátegicos del viaje.
Con esos objetivos estrátegicos en mente es que decidimos buscar quien nos lleve a pueblos como Santa Catalina y El Angosto. Todos nos ofrecían Yavi y la tentación era muy grande para ir porque Yavi nos encanta pero nuestra idea era tratar de llegar a otros lugares que no conocíamos. En eso de preguntar y preguntar dimos con Horacio Cruz quien nos ha llevado en su camioneta al día siguiente y que pronto les daremos a conocer.
Ya siendo de noche y tras una jornada signada por los viajes, las corridas para conectar otro viaje, el recorrido de calles y la búsqueda de alguien a quien nos lleve de "excursión" a estos pueblos alejados decidimos cenar una rica pizza e irnos a descansar para un nuevo día que nos esperaba.

29 de enero de 2007

LA MAGICA RUTA 40.















Citando a Federico Kirbus en una de sus mágnificas obras, la "mágica ruta 40" es la carretera más extensa de la Argentina, la cual ha sufrido una importante cantidad de variantes a lo largo de sus 72 años.
Creada en el año 1935, la Ruta Nacional 40 ha tenido como epicentro la Ciudad de Mendoza. Desde allí, el Km. 0, partía en dirección Norte y en dirección Sur. Concretamente el Km. 0 se encontraba en la intersección de las esquinas de San Martín y Garibaldi en donde se erige el monumental edificio de estilo neoyorkino denominado "Edificio Gómez" y que fuera construido en 1954 por Manuel Civit.





Durante muchos años y hasta la actualidad se oyó hablar del Km. 0 a esta mítica esquina (símbolo de citas y reuniones) pero bien hemos dicho que esta ruta ha sufrido una importante cantidad de variantes a lo largo de su vida, una de ellas fue el mojón del Km. 0 que por el año 1980 pasó a ubicarse en las intersecciones de las Rutas Nacionales 7 y 40, en las afueras de la Ciudad.
Ya en el año 2005 con la redefinición de la Ruta Nacional 40 como un producto "más turístico" al estilo de la Ruta 66 de los EEUU, el Km. 0 pasó al extremo sur de la misma en Faro de Cabo Vírgenes en Santa Cruz.
Su trazada ha sufrido también muchas variaciones, algunas muy significativas, las cuales dejo por respeto a quienes la conocen bien que las relaten ellos.
Hasta hace apenas dos años, cuando habíamos ido a Abra Pampa, en nuestro viaje por Jujuy, la Ruta Nacional 40 terminaba allí. Hoy la Ruta Nacional 40 termina en Ciénaga de Paicone, un ígnoto pueblito del oeste Jujeño, pero su traza está definida para que termine en La Quiaca, uniendo así más de 5000 km. de carretera en forma paralela a la Cordillera de los Andes.
A lo largo de la misma cuenta con una escalofriante estadística: recorre 11 provincias, tiene 236 puentes, cuenta con el honor de ser una de las carreteras más altas del mundo y la más alta de América en el Abra del Acay en Salta donde oficialmente marca 4895 metros sobre el nivel del mar aunque mediciones con GPS muestran que la altura es aún mayor, cruza 18 importantes ríos, bordea 13 importantes lagos y salares, conduce a 20 reservas y parques nacionales, conecta 27 pasos cordilleranos y vincula a tres regiones del país: la Patagonia, Cuyo y el Noroeste.

2 de octubre de 2005

AL NORTE...LA QUIACA.














Es al norte pero no es la más al norte La Quiaca un lugar lindo, una ciudad realmente dinámica, con mucha vida, lamentablemente a la ciudad más al norte (Santa Catalina) no pudimos llegar y bueno, la dejaremos para otra ocasión. Pero volvamos a La Quiaca: sus calles, su trazado, hacen de ella una ciudad moderna, pero con la belleza y lo pintoresco que son todas las ciudades del Noroeste Argentino.