9 de mayo de 2010

RECORRIDA POR LOS PUEBLOS ORIGINARIOS DE TIERRA DEL FUEGO.


Llovía incesantemente sobre Ushuaia y la mejor opción frente a ese frío y lluvia era la de recorrer algunos museos.
Ya habíamos visto el Museo Marítimo y Presidio de Ushuaia, el Museo del Fin del Mundo, la Antigua Casa de Gobierno y la Antigua Casa Beban, nos faltaba recorrer el Museo Yamana. Hacia allí fuimos.
La creencia popular de lo enseñado durante la escuela es que en Tierra del Fuego habitaban los Onas. Si bien los Onas controlaban un 80% del territorio estos no fueron los únicos. En la zona Chilena de Tierra del Fuego también habitaban los Alakaluf, en la zona de la Península Mitre los Haush y en la zona de los canales los Yámanas. 
Estos últimos son los habitantes originarios de la zona correspondiente a Ushuaia, de ahí su reivindicación para con ellos en la ciudad recordándolos con un museo.
Los Onas eran hábiles cazadores de contextura grande y extremidades muy desarrolladas, especialmente las correspondientes a sus piernas que les permitían recorrer grandes distancias en búsqueda de la presas que cazaban.
Su nombre verdadero era Shelknam ya que Ona es una palabra Yagán. Lamentablemente con la llegada del hombre blanco, los onas se extinguieron rapidamente y ya a mediados del Siglo XX solo sobrevivían algunos descendientes.
Los Haush o Manekenk eran una tribu que compartían muchas cosas en común con los Shelknam. Habitaban en la zona de la Península Mitre y poco se saben de ellos ya que a la llegada del hombre blanco, sólo sobrevivía un pequeño grupo y a principios de siglo XX ya tan solo se contaba con 4 personas.
Los Alakalufes o Kawésqar habitaban en la zona de canales, estrechos y fiordos de Chile (desde Puerto Natales hasta la zona del Estrecho de Magallanes en Tierra del Fuego). Los últimos habitantes que hablan su idioma se encuentran en la Isla Wellington en Chile.
Por último los Yaganes o Yámanas habitaban la zona del Canal de Beagle e islas adyacentes tanto del lago Argentino como de Chile. Su estructura corporal era pequeña y vivían gran tiempo en canoas. La mujer tenía a cargo la conducción de las canoas hechas con madera de lenga, el hombre se dedicaba a la caza  de peces y moluscos y los niños a mantener el fuego dentro de la canoa, como así también a sacar el agua que se filtraba en la misma. Pese al frío imperante en la zona andaban desnudos completamente gran parte del tiempo y pocas eran las veces que se cubrían con alguna piel. Siempre se untaban en grasa animal que les permitía tener un aislante natural que los mantenía impermeables.
Con la llegada del hombre blanco, sus costumbres fueron cambiadas radicalmente. Al Yámana se lo utilizó para mano de obra en las estancias, al igual que a los Onas, se lo quiso vestir por el mal aspecto que ofrecían desnudos y nadie le enseñó que cuando llovía debía retirarse la ropa mojada del cuerpo. Esto resultó fatal para la comunidad dejándola diezmada por las enfermedades y haciendo que ya en 1920 casi no quedaran vivos. Hoy sólo sobreviven unos pocos del lado Chileno cerca de Puerto Williams, en la Isla Navarino.


Así fue que recorrimos el último museo que teníamos por recorrer y luego nos dimos a la tarea de seguir paseando por Ushuaia tratando en lo posible de evitar esa fina y fría llovizna que azotaba la ciudad. A lo lejos veíamos como a uno y otro lado las montañas estaban cubiertas por un manto blanco de nieve.
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