16 de abril de 2010

EL TREN DEL FIN DEL MUNDO.

Temprano nos fuimos a la Avenida Maipú y Juana Fadul desde donde salen los micros. Eran las 8:00 de la mañana cuando nos fuimos a averiguar la hora de salida de las combis que te llevan al Parque Nacional y de paso averiguamos si podían dejarnos en la Estación de salida del Tren del Fin del Mundo.
Al enterarnos que contábamos con tiempo suficiente como para tomar un buen desayuno, nos fuimos a nuestro querido bar temático "Almacén de Ramos Generales" a tomar un buen café con leche con esas facturas rellenas que son una delicia.
Siendo las 8:35 nos apostamos en el lugar de salida y puntualmente a las 9 horas partimos. Mientras tanto dialogábamos con el chofer que nos llevaría. Mucha gente pasea por la Avenida Maipú haciendo deportes. Uno de ellos que corría como un auténtico atleta era el mísmisimo Intendente de la Ciudad quien pasó delante nuestro.
El tren salía a las 9:30 horas. Todo está perfectamente cronometrado. Cuando llegamos a la salida del tren eran las 9:25 horas. Sacamos los boletos y a pasear.


Adquirimos los boletos del tren los cuales se entregan con folletos explicativos en diversos idiomas (Inglés, Francés, Portugués, Español, Italiano y Holandés). De paso también pagamos las entradas al Parque Nacional el cual comienza a la finalización del recorrido de este.




Una vez arriba del tren y apenas comenzó a andar una atenta guía nos iba contando la historia del mismo en varios idiomas a la vez. Axel junto a otro turista más protagonizaron un pequeño papelón al levantarse de los asientos para tomar fotos. No lo habían aclarado, pero estaba prohíbido.



Haciendo un poco de historia este trencito es muy distinto del que antiguamente existía en estas latitudes. Para entender el sentido de este tren debemos remontarnos a principios del Siglo XX cuando el tren era muy distinto a sus confortables instalaciones y que servía para hacer los traslados de los presos a la zona del Valle del Río Pipo y sus frondosos bosques para llevar a cabo el cortado de leña.
El primer tren era un xilocarril, es decir, un tren que circulaba sobre rieles de madera. Su trocha tiene un poco menos de un metro de ancho y su tracción estaba compuesta por fuertes bueyes que arrastraban los vagones.
La ampliación del xilocarril conllevó a que se instalaran vías y así fue que en 1910 se registran los primeros movimientos ferroviarios con una trocha de 60 centímetros. El tren de los presos era una precaria instalación en la que no tenía suelo, ni ventanas y en donde los presos viajaban encadenados y fuertemente vigilados tanto en la parte de adelante como en la parte trasera.
El talado de los árboles del bosque aseguraba la leña para la cocina y la calefacción del presidio durante todo el año. A su vez, en el presidio se desarrollaban tareas con la idea de ocupar a los presos en algo útil y prepararlos para el oficio para encontrar trabajo una vez recuperada su libertad. Este trabajo era remunerado y así es como nace el aserradero, la carpintería, la ebanistería que eran derivados de la explotación del bosque. 
Desde el penal salían dos trenes cada mañana. El primero se denominaba Punta de Vía y estaba constituido por veinte penados que tenían como tarea el avance de las vías. El segundo contingente partía unas horas después con 90 presos y 30 guardia carceleros.
Una vez llegados al lugar de trabajo, los presos eran obligados a descender de las vagonetas y eran llamados según el número de estos. 
El trazado original del tren era de 25 km. y el actual transita los últimos 7 Km. de aquel recorrido.




Mientras nos contaban esta historia que narro precedentemente, recorríamos el Valle del Río Pipo. A los diez minutos de partir aproximadamente, nos detenemos en la Estación La Macarena, lugar histórico ya que allí solía detenerse también el tren de los presos para proveer de agua a la locomotora a vapor en la cascada de la Macarena. Allí bajamos y estuvimos por espacio de 15 minutos.








Luego de estar en La Macarena por instantes de unos rigurosos 15 minutos, subimos al tren nuevamente hasta la Estación terminal del Parque Nacional.
En el trayecto se pueden apreciar los viejos troncos talados por los prisioneros. Realmente algunas zonas son un verdadero cementerio de árboles.







Y así finaliza nuestro recorrido en el Tren del Fin del Mundo, pero no la aventura. Continúa nuestro camino en una hermosa caminata de casi 15 Km. por los senderos del Parque Nacional Tierra del Fuego.



11 de abril de 2010

DE PASEO POR USHUAIA Y HACIA EL GLACIAR MARTIAL.

Luego de la visita a la antigua sede de la Casa de Gobierno de Tierra del Fuego, seguimos nuestro camino recorriendo la ciudad paseando siempre por el eje de la Avenida Maipú.


Cuando llegamos a este cartel no pudimos evitar nuestro recuerdo de la otra punta del mapa, en el Noroeste Argentino, en donde hay un cartel similar que señala la distancia desde La Quiaca a Ushuaia. Pero he aquí que también lo recordamos por que allí el cartel - tal como se lo ve en la foto - indica una distancia 50 Km. menor que la que indica desde Ushuaia.


Lo cierto que este tipo de errores en nuestra red vial son muy frecuentes y eso se debe muchas veces a la reformulación de trazados de rutas - no aplicable en este caso - o a nuevas mediciones que corrigen las anteriores pero que no van acompañadas del recambio correspondiente de carteles.




Nuestro camino continúa por Av. Maipú hasta el barco semi hundido que quedó encallado en las costas de la ciudad a fines de la decáda del 40 y cuyo nombre es Saint Christopher. Luego fuimos en dirección a la antigua iglesia de Ushuaia, la cual data de los primeros años de vida de la ciudad. La iglesia "nueva" de Ushuaia se trasladó a la vuelta de la misma sobre la calle San Martín, verdadero centro comercial de la ciudad.





Caminamos un rato por la Avenida San Martín y luego decidimos ir al Glaciar Martial. Tomamos un taxi y subimos el hermoso camino que separa la ciudad del glaciar.
Al llegar allí contábamos con poco tiempo para subir a la aerosilla, pero decidimos subir igual. Al llegar a la boletería, quien nos atendió nos quiso desalentar aduciendo que "había mucho viento y que la aerosilla se movía mucho", a lo que le contestamos que no teníamos miedo de ello. Adquirimos los pasajes de ida y vuelta y subimos.
Había muy poca gente en la aerosilla y eso tenía que ver con que el tiempo no ayudaba demasiado. En efecto las condiciones climáticas no eran las mejores: había algo de viento, no muy fuerte pero si muy frío y a veces esto era acompañado con una fina llovizna que se turnaba los tiempos con el sol.


Mientras disfrutábamos del paisaje que ofrecía el paseo en la aerosilla, salió el hit del verano: "abajo la sombrilla: aerosilla"!!!. Así olvidábamos el frío que se había levantado repentinamente.


Al llegar al final de la aerosilla el paisaje y la vista de la ciudad es descomunal, sin embargo, más descomunal aún lo era cuando en el marco del mismo se formó un arco iris que perduró durante varios minutos.





Ascendimos un rato por el camino hacia el glaciar pero el tiempo con el que contábamos era acotado ya que a las 18.30 horas parte la última aerosilla de vuelta a la base, con lo cual en esta ocasión fuimos hasta donde empezaba la nieve y no subimos mucho más que ello.









Para reponernos del frío que tomamos allí arriba a nuestra vuelta, nos dirigimos a la casa de té que hay en la base del glaciar y tomamos un muy buen chocolate caliente.


Nuestro guardián amigo custodiaba la entrada a la casa de té!!!.




El irregular tiempo que se abatía por la zona hacía que nos regalase otra vez más un arco iris. Este perduró unos cuantos minutos menos que el anterior.
Bajamos y nos fuimos a la Antigua Casa Beban. Dicha casa fue construida entre el año 1911 y 1913 por Tomás Beban quien la adquirió por catálogo a Suecia y la armó totalmente en la ciudad de Ushuaia.
Esta casa declarada Patrimonio Cultural de la Ciudad en el año 1994 estuvo a punto de ser desguazada luego de que la habitaran la familia Beban y de que cumpliera varias funciones entre ellas la de una clínica privada, el hotel "las goletas". El problema radicaba en que esta casa como se encontraba montada en madera y estaba enterrada, comenzaron a pudrirse los pisos por efecto de los años que llevaba de construida. Esto motivó a que la misma estuviera a punto de ser desarmada hasta que en el año 1993 la Municipalidad ofreció repararla y preservarla si era voluntad de toda la familia descendiente donarla a la comunidad.
Así fue que en 1994 y en forma conjunta con la declaración se realizó la reinauguración del Paseo de los Antiguos Pobladores y actualmente funciona como centro de exposiciones relacionadas con la cultura y el arte en la ciudad.




Luego de ello, nos fuimos a casa de Chiqui, cenamos juntos y charlamos largo y tendido. Termina aquí un día por demás excepcional en El Fin del Mundo, El Principio de Todo.