2 de abril de 2009

EL VIAJE A SAN ANTONIO DE LOS COBRES.


Salimos bien temprano del Hostal en donde nos alojábamos (Hostal el Hogar, Urquiza 867) con rumbo hacia la estación terminal para salir a las 7.30 horas con el micro Ale Bus a San Antonio de los Cobres ($ 25,- el viaje cada uno - 5 horas de viaje). Desayunamos en esa terminal limpia e impecable de la Ciudad de Salta y en una de esas nos fuimos a ver si ya estaba el micro a las 7.10. Para sorpresa el micro ya estaba posado en una de las plataformas y esperando a los pasajeros para abordarlo.
7.30 en punto salimos de la terminal rumbo a la Ruta 68 pasando por el lindo pueblito de Cerrillos, luego tomamos la Ruta Provincial 23 hasta Rosario de Lerma y de allí la Ruta Provincial 36 hasta Campo Quijano. Así es como dimos una pequeña vuelta por el Valle de Lerma hasta llegar al portal del Tren de las Nubes que es nada más ni nada menos que Campo Quijano.

Nos detuvimos un tiempo allí. Axel añoraba su estadía en este tranquilo pueblo Salteño en el que estuvo en el año 1995 y notó algunos cambios respecto de ese momento.
A partir de esta localidad ninguno de los dos conocíamos nada, razón por la cual no nos perdimos ningún detalle.
Ya en la Ruta Nacional 51 seguimos camino hacia San Antonio de los Cobres pasando por El Alisal, el puente del Tren de las Nubes sobre el Río Toro bajo un maravilloso sol que nos hacia resaltar los hermosos colores de la Quebrada del Toro.


El viaje y los paisajes más que pintorescos se completaban el ascenso y descenso de pasajeros en parajes solitarios en ese inmenso valle verde salpicado por inmensos cardones.


La ruta corre junto en gran parte con el ramal del Tren de las Nubes lo cual nos permitió disfrutar de la obra maravillosa de Charles Fontaine Maury, su creador. Llegados a El Alisal pudimos ver los rulos a lo lejos. Después le han seguido otros pueblos como Chorrillos, Ingeniero Maury, Gobernador Solá, Puerta de Tastil todos ellos combinados con un espectacular paisaje. También pasamos por Alfarcito y su hermosa iglesia.


En este lugar nos volvimos a detener por unos minutos, Roslie casi más se queda ahí ya que el micro estuvo a punto de arrancar sin ella sino hubiera mediado la advertencia sobre su falta.


Ya luego de Alfarcito le siguió una maravillosa cuesta hasta llegar a el hermoso pueblo de Santa Rosa de Tastil, lugar que atesora unas ruinas preincaicas. Allí estuvimos parados unos cuantos minutos antes de emprender el camino final a San Antonio de los Cobres.


En efecto ya a partir de Santa Rosa de Tastil la verde quebrada da lugar a la seca puna, los cardones comienzan a desaparecer y los pastos resecos y amarillentos comienzan a conformar otro paisaje no menos maravilloso que el anterior.


Le siguió Muñano, la unión de la Ruta Nacional 40 con la 51 y por último ya bajando de las montañas comenzaba a aparecer entre las montañas el pueblo de San Antonio de los Cobres.
Habíamos llegado después de tantos años de espera a un pueblo que ya hacía mucho tiempo que queríamos conocer, y este fue la puerta de enlace de otro lugar más maravilloso aún...Tolar Grande.

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