13 de marzo de 2008

DESPIDIENDO A TUPIZA, DIA 1 EN EL DESIERTO.





Fotos de la zona de El Sillar (Tupiza).

El 15 de Enero, bien temprano, nos levantamos con el fin de dejar Tupiza y emprender la excursión de 4 días por los lugares más asombrosos que tiene Bolivia. Desayunamos, buscamos algunas botellas de agua mineral, algunos caramelos y chocolates y ordenamos nuestros bolsos como para subirlos al jeep 4x4 que nos esperaba en la puerta del hotel. Junto a nosotros viajaban dos chicos más Tommer, de Israel y Joseph de los Estados Unidos.
Puntualmente a las 9 salió el jeep del hotel, al mando del mismo se encontraba Hilarión y Marcela sería nuestra cocinera. Pronto trabamos conversación con ellos mientras abandónabamos a la hermosa ciudad de Tupiza.
Cuando supieron que éramos Argentinos una de las primeras conversaciones que se impusó fue hablar de fútbol con Hilarión quien nos confesó ser hincha de San Lorenzo de Almagro. Explicaba que "acá mucha gente es hincha de algún club Argentino porque alguna vez residió en Argentina y se hizo de algún equipo, por eso van a ver muchos que son de Boca, muchos de San Lorenzo"....y bromeando agregó "pero ninguno de River". Risas van, risas vienen, llegamos a la primer maravilla que la naturaleza nos da a tan solo tres kilómetros de Tupiza: la Quebrada de Palala. Siguiendo por un camino de cuesta, 14 km. más adelante, nos encontramos con un mágnifico mirador natural: El Sillar. Desde allí puede observarse hacia el sur todo el valle Tupiceño: a lo lejos Tupiza, Toroyoj, Palquiza, Chacopampa, Quiriza y otros parajes más. Un paisaje sin lugar a dudas maravilloso enmarcado por extrañas formaciones rocosas, fértiles valles y el Río San Juan. Los paisajes y las imágenes que se suceden una tras otra nos hablan sin lugar a dudas de un viaje muy prometedor.

El camino.

Seguimos y en el camino fuimos víctimas de algo previsible pero que uno nunca desea: pinchar una goma, la trasera derecha. Rápidamente, y dándose manos a la obra, Hilarión cambió la rueda y seguimos.

Roslie en el lugar que paramos por la pinchadura, atrás Hilarión cambiando la rueda.

A las 11 pasamos por el pueblo de Cerrillos, un pueblo verdaderamente diminuto y muy pintoresco que parecía sacado de una película del lejano oeste. La paz de este pequeño pueblo fue sin lugar a dudas alterada con nuestra visita. La bajada del chico que descansaba plácidamente en la torre de la campana de la iglesia es sin lugar a dudas un signo de nuestra presencia que alteraba el ritmo del lugar.

Capilla de Cerrillos.

Pueblo de Cerrillos.

Luego de sacar algunas fotos seguimos viaje, por momentos el camino resultaba algo duro y al cabo de estar como unas dos horas de camino volvimos a tener nuestro segundo infortunio: la misma rueda vuelta a pinchar. Dos gomas pinchadas esta vez parecíamos sonados ya que encima el diagnóstico fue que la rueda era inservible. Hilarión, que no es un improvisado, se arremangó y le puso parche a la rueda, gracias a ello pudimos seguir, previo al almuerzo que hicimos aprovechando la parada obligada. Sin embargo ya estábamos advertidos una rueda más que tuviera problemas equivaldría a estar lisa y llanamente en el horno con papas.
El paisaje del altiplano pese a su supuesta monotonía es constantemente cambiante ante la mirada aguda. A lo largo de este se pueden observar distintos colores, manadas de llamas, rebaños de ovejas, cabras, burros, algunos suris que corren rápidamente a mimetizarse entre las rocas y la pobre vegetación de altura, huidizas vicuñas, pequeños ríos, mucho sol y también amenazantes nubes ennegrecidas que avisan la pronta presencia de las tormentas de verano con sus temibles rayos que pueden visualizarse desde kilómetros de distancia. Fue así que con la tormenta en ciernes es que pinchamos la tercer rueda en el día...noticia más que fatal ya que no contábamos con auxilio. Todavía no habíamos llegado a San Pablo de Lípez y mucho menos a San Antonio de Lípez, lugar donde descansaríamos y se harían los arreglos pertinentes. Todo parecía encaminarse a que tuvierámos que esperar largamente a que otro contingente nos alcanzara pero por suerte esta espera no duró más de 20 minutos. La solidaridad entre los choferes de distintas empresas es una regla que se mantendría todo el viaje ya que quedarse en el medio de la nada no es algo lindo para nadie.
Hilarión una y otra vez nos explicaba todos y cada uno de los lugares por donde pasábamos, el clima nos cuenta aquí es muy riguroso, frío inclusive en pleno verano. Tanto es así que al poco tiempo pasamos por un cementerio de animales que fueron producto de una gran nevada en el invierno del año 2003 que mató de hambre y frío a centenares de burros, llamas y ovejas.

Roslie en el cementerio de animales, atrás la tormenta que "se nos venía".

Cementerio de animales.

Desde este lugar y hasta San Antonio de Lípez la amenazante tormenta dejó de ser una amenaza para convertirse en una realidad, algunas veces con mayor intensidad otras con menor intensidad.
A las 17.30 llegamos al pueblo de San Antonio de Lípez, un pueblo situdado al Sudoeste del Dto. de Potosí a 4200 metros sobre el nivel del mar. Allí nos alojamos en un albergue básico bien equipado como para soportar la fría noche del altiplano. Paseamos un rato por el pueblo sacando fotos pese al mal tiempo, charlando con algunos chicos del lugar.

Roslie y el agreste paisaje de San Antonio de Lípez.

Los efectos de la altura no se hicieron notar para nada. Entretanto Axel al ver una canchita de fútbol "se emocionó" y pidió una pelota. Su prueba era convencerse de que la pelota no doblaba en altura. Efectivamente tomó carrera, le dió con toda la comba posible y la pelota salía disparada con mucha fuerza y derecho como una bala: conclusión "la pelota no dobla".

Axel en acción... "la pelota no dobla".

Por la noche cenamos una rica sopa preparada por Marcela y compramos unos gorros de lana de llama. Charlamos largamente con los chicos en un Inglés más que vergonzante por nuestra parte y en un castellano más que desastroso por parte de ellos.
La lluvia, que se hizo más intensa durante la noche, hacía peligrar posibles destinos del día siguiente eso fue lo último que nos dijo Hilarión antes de despedirnos. Sin embargo, eso solo sería posible dilucidarlo en el camino y para ello nos levantaríamos temprano a las 5 de la mañana al día siguiente.
La Historia continúa en el día 2.

6 de marzo de 2008

PISANDO SUELO HISTORICO: SUIPACHA.

Monumento

Iglesia

Obelisco

Placas

Busto del Gral. Martín Miguel de Güemes

Busto del Cnel. Pedro Arraya

Después de la cabalgata que hicimos por una parte de los alrededores de Tupiza nos dirigimos nuevamente hacia la ciudad para almorzar. El plan que teníamos inicialmente era luego ir a Suipacha, pero debimos esperar un rato porque llovió en forma torrencial. Por suerte esta lluvia torrencial duró apenas 30 minutos y, luego de ello, el día se transformó en una tarde maravillosa con un cielo que apenas mostraba algunas nubes.
Desgraciadamente los micros los habíamos perdido y no había otra posibilidad fuera de ella salvo que cubrierámos el trayecto en taxi. El desconcierto de Axel fue tal que estuvo a punto de largar todo el plan al demonio y quedarse en Tupiza, sin embargo, dada la insistencia de Roslie es que fuimos preguntando hasta que dimos con un taxista que aceptó gustoso llevarnos ida y vuelta y con espera por 80 Bolivianos, algo así como 32 Pesos Argentinos. Rápido de cuentas, Axel calculó que 80 Bolivianos en 50 Km. (25 de ida y 25 de vuelta y con espera) serían algo así como 1,60 Bolivianos por Km. por lo que le resultó un precio razonable. Nos subimos.
Al principio el chofer del taxi no hablaba mucho pero poco a poco se fue prendiendo en la conversación y contestaba a nuestras preguntas. Mientras tanto descubríamos a nuestro paso una parte más del majestuoso paisaje Tupiceño: el valle encantado.
A 10 km. de Tupiza nos adentramos en un tunel maravilloso, esta zona es conocida como el Angosto y debe su nombre a que allí el Río Tupiza se encajona entre las montañas. De un lado está el tunel de la ruta que es de ripio y que no presentaba mayores problemas pese a que había llovido, del otro se puede ver la hermosa obra de ingeniería del ferrocarril que luego de un largo tunel cruza el río en un extenso puente. Dos Km. más adelante se encuentra la confluencia de los Ríos Tupiza y San Juan. A esta zona se la conoce como Entre Ríos. Después de allí el paisaje tiende a ser un poco monótono con algunas casas cada tanto, algún pueblo, animales sueltos, principalmente ovejas, cabras y llamas, alguna que otra persona caminando en el medio de la ruta y pidiendo que lo lleven.
Antes de llegar al pueblo de Suipacha propiamente dicho está el Valle de Suipacha, un hermoso y fértil valle en el que contrastan rojizas montañas. Entre bambalinas uno puede imaginar que por ese valle nuestro primer Ejercito del Norte al mando de Castelli, Balcarce y Díaz Velez junto al valeroso pueblo Tupiceño, se batían heroícamente contra las muy profesionales fuerzas Realistas superiores en número y en poderío de fuego. Se trataba de la primer batalla Patria, eso fue el 7 de Noviembre de 1810. La Patria recién nacía y el grito de libertad empezaba a resonar en toda América.
Llegar a Suipacha importaba revivir esa historia, talvez no se trata de un destino típicamente turístico, aunque bien nos decía el taxista que nos llevó que cada 7 de noviembre esta zona se llena de Argentinos, pero en sí haber visitado Suipacha era más que nada por su contenido histórico.
En Suipacha no hay mucho en sí, se trata de un pueblo que alberga a unas 67 familias aproximadamente, con una iglesia abandonada, una escuela, una sala de primeros auxilios y un museo que aún está construyéndose. En uno de los bordes de la plaza principal se encuentran los bustos de Arraya y de Güemes, heroes de la independencia ambos. También lucen varias placas alusivas a la batalla de ambos países y dos mástiles para que en el cielo Suipacheño flameen las banderas de Bolivia y de Argentina en honor a esta gesta histórica.
Hemos pisado historia y ese fue nuestro objetivo al ir a Suipacha. Contentos nos volvimos a Tupiza para emprender ya al día siguiente una travesía de casi 4 días en el altiplano Boliviano, pero esta ya es otra historia.

ALEGORIA A SUIPACHA

De: Jesús Mamerto Alfaro A.

Campanas de gloria y esperanza

Resuenan en los confines de la patria,

Es América que grita ante el mundo entero

Que aquí en Suipacha se inició la libertad.

Nuestros campos se regaron con la sangre

De valientes Chicheños y Argentinos

Libertad fué el grito sacrosanto

Que cubrió la gloria al vencedor.

Oh Chicheño hombre altivo y soberano

De cuantos hay en este suelo Suipacheño

Tienes un alma pura y generosa

como de noble madre y tierno niño.

Eres orgullo de los Chichas y de América

Oh Suipacha crisol de libertad

Eres soberbio y altivo en tu ausencia

Eres fuerte y grande vencedor.

Hoy tus hijos recogemos tu ejemplo

De heroísmo valor y lealtad

Recordamos con orgullo tu pasado

Y juramos defenderte hasta morir.

Balcarse, Arraya, Medinaceli y Moto Mendez

Corazones forjados en el yunque

Hoy los pueblos rinden homenaje

Y os dicen reverentes

"América a los vencedores en Suipacha".

3 de marzo de 2008

LOS ALREDEDORES DE TUPIZA.

Un hermoso recuerdo junto a las cascadas del Cañón del Inca

Axel, Roslie y Jennifer (Canadá) en sus caballos

La Puerta del Diablo

Roslie en plena cabalgata

Valle de Machos

Quebrada de Palmira

Roslie en el Cañón del Inca

Cañón del Inca

Axel en el Cañón del Inca

Roslie en el Cañón del Inca

Roslie y Axel en el Cañón de Inca

los caballos descansan

Roslie en el caballo


Si Tupiza le dicen la Joya bella de Bolivia tiene un porque. Sus alrededores magnifican aún más el bello paisaje urbano de dicha ciudad. Sabiendo de ello decidimos con Roslie hacer una cabalgata liviana de tres horas.
Salimos temprano del hotel con Rubén quien iba a oficiar de guía. Desde el hotel nos fuimos hacia las caballerizas en donde se encontraban los mansos caballos que nos llevarían a la Quebrada de Palmira, el Valle de Machos, la Puerta del Diablo y por último al Cañón del Inca, lugar en donde finalizaba la cabalgata. Todo ello se encuentra al sur de Tupiza.
Junto con nosotros estaba Jennifer una turista Canadiense quien viajaba sola por América Latina. Al principio no hablaba demasiado pero de a poco se fue "soltando" y conversando animadamente con nosotros y con Rubén.
Al subirnos Axel protagonizó el show aparte para las risas de todos dada su falta de agilidad. Roslie entretanto tenía un poco de miedo, sin embargo, ese miedo inicial se fue disipando rápidamente.
Bordeamos las vías del Ferrocarril y como a los 700 metros de la salida tomamos un camino de tierra a mano derecha. Ese camino era el que nos introducía a la maravillosa Quebrada de Palmira.
El paisaje Tupiceño con sus coloridas montañas y sus verdes sembradíos nos acompañan en una primera instancia, instancia que luego cambiaría por coloridas montañas y vegetación xerófila. En el camino desgraciadamente hay también un basural a cielo abierto que esperemos las autoridades de Tupiza hagan algo por él ya que afea el hermoso paisaje.
El Valle de Machos se nos presenta entre las hermosas y coloridas montañas. Estas formaciones rocosas, moldeadas por acción del agua y el viento, son objeto de curiosidad de los visitantes dada sus formas fálicas que recuerdan al sexo del hombre. Sin vueltas su formación rocosa más representativa se llama la poronga.
Ya entrados en la Quebrada nos encontramos con la Puerta del Diablo, curiosa formación rocosa que se asemeja a una puerta propiamente dicha. El entorno del paisaje le otorga a esta puerta su nombre. Allí Rubén nos cuenta que hasta hace unos 15 años atrás dicha formación se encontraba entera en su parte de arriba pero que la acción de la naturaleza hizo que este se viniera abajo, quedando esta especie de puerta separada por un gran agujero.
El plato fuerte de la cabalgata estaba por venir y llegó en su tramo final al llegar al Cañón del Inca, a 8 km. de la ciudad. Allí desensillamos y seguimos caminando por dentro del cañón hasta dar con una vertiente de montaña que caía de las rocas formando una pequeña cascada. La maravillosa naturaleza nos regalaba uno de los paisajes hasta ahí más lindos que vimos en Bolivia.

Sin lugar a dudas Tupiza tiene muy bien puesto su nombre de Joya bella de Bolivia.

27 de febrero de 2008

TUPIZA: LA JOYA BELLA DE BOLIVIA.






Video de Tupiza





El mundo se ha reservao

Un campito muy sagrao

Los genios de la tierra

lo han modelao...

Con cerros colorados

A cada costao

Y la brisa se ha asoceao

Con su alegre sonrisa...

y el silbo del wichico...

A colaborao

A llamarle TUPIZA Pueblito encantao


Alfredo Domínguez


Tupiza es un lugar en el que merece uno detenerse aunque sea un día, recorrer sus calles, sus alrededores y sus coloridos cerros.
En sus alrededores se destacan la Quebrada de Palmira, la Puerta del Diablo, el Cañón del Inca, la Quebrada de Palala, Valle de Machos, los parajes del Angosto, Entre Ríos y El Sillar. Se tratan de parajes que no distan más de 12 o 15 Km. del pueblo.
Tupiza es un pueblito apacible enclavado a 98 Km. de Villazón y a 2900 metros sobre el nivel del mar y que cuenta con algo más de 24.000 habitantes. Se trata de la cabecera de la Provincia de Sud Chichas.
Llegamos allí provenientes de Villazón en tren a las 18.25. Rápidamente tomamos la calle de salida de la estación y nos fuimos al Hotel Mitru, sito en la Av. Regimiento Chichas 187. Se trata de un hotel verdaderamente confortable, con pileta incluida, de muy buen nivel. Allí habíamos reservado previamente por e mail con la dueña del mismo, Beatriz. La verdad es que dada la seriedad y la excelente atención es que debemos decir que es ampliamente recomendable.
Los precios en Bolivia son realmente económicos, y si bien el hotel tenía un precio alto para la media de los hoteles en Bolivia, en comparación con hoteles del Noroeste Argentino todavía es muy económico.
El poco tiempo que tuvimos de luz apenas llegamos lo aprovechamos como para pasear por sus calles. El sol se ponía entre las montañas y enrojecía aún más los cerros que la rodean y protegen a este pueblo maravilloso del sur de Bolivia. Por la noche subimos al mirador del pueblo coronado por una escultura de Cristo y luego cenamos pizza.
Tupiza deviene del vocablo Tucpicsa o Topejsa que utilizaban los Chichas, sus habitantes orginarios, y que el Español lo han castellanizado a su nombre actual dado a que para estos le era imposible la pronunciación del mismo. La fundación de la misma data del año 1574 por parte de Don Luis Fuentes y Vargas. Recién en 1895 es declarada ciudad merced al desarrollo que había conseguido gracias a la actividad minera.
Durante la batalla de Suipacha que se libró el 7/11/1810, con tropas al mando de Juan José Castelli y que significó el primer truinfo de las fuerzas patrias de lo que luego sería nuestro país, los Tupìceños tuvieron una importante participación en la contienda. Tal es así que el Gobierno naciente, la Primera Junta, envió una bandera con la inscripción "La Patria a los vencedores de Tupiza" y dejó utilizar a los lugareños un brazalete esta leyenda. Esta bandera fue objeto de curiosidad por nuestra parte de poder verla pero lamentablemente nos fue imposible. Los datos recabados previamente sumado a los pocos datos que conseguimos tener allí nos impidieron dar con ella.
Una curiosidad más es que por Tupiza vagaron dos famosos bandidos Norteaméricanos que también estuvieron por territorios de la Patagonia Argentina y por Chile: Butch Cassidy y Sundance Kid. Este lugar fue su morada final ya luego de un millonario asalto a una empresa cuyo dinero era de los trabajadores fueron muertos por fuerzas policiales.
Sus alrededores no tienen desperdicio y la forma más linda de recorrerlos es en cabalgata. Así fue como recorrimos parte de ellos y en la próxima contaremos un poco de ello.

Más videos sobre Tupiza









21 de febrero de 2008

EL VIAJE EN TREN A TUPIZA.

El viaje en tren se puede resumir en varias etapas. La primer etapa, previa al viaje, que fue la del envío de e mails para solicitar la reserva de los pasajes. En esta escribimos a varias direcciones, a saber: jlvasquez@fca.com.bo; jctaborga@fca.com.bo; lduchen@fca.com.bo; emac@fca.com.bo; efasa@fca.com.bo; pasajeros@fca.com.bo y boleteriavz@fca.com.bo; de la que nos han contestado, bastante rápido, dos empleados de Ferrocarriles de Bolivia, Empresa Ferroviaria Andina (FCA): José Luis Vásquez y José Taborga. Ambos nos han orientado de mil maravillas, nos explicaron que las reservas se hacían para la categoría ejecutiva y nos han contestado todas y cada una de las consultas que le hemos hecho. Remitieron el e mail de solicitud de reserva a todas estas direcciones de modo tal que estuvieran todos enterados e hicieron la misma para el 14 de enero a las 15.30 en el tren Wara Wara del Sur; coche 1564 asientos 39-40. Hasta acá todo perfecto.

La segunda parte comienza el 14 de enero propiamente dicho. Apenas pasamos la frontera pedimos un plano de Villazón que lamentablemente nunca lo pudimos conseguir. Seguimos todo derecho por Av. Argentina, que luego se transforma en Av. 20 de Mayo y más allá de esta en Av. Antofagasta y nos fuimos hasta la estación de trenes a buscar nuestros boletos. Nos acercamos al mostrador, le comentamos que habíamos reservado, nos pidieron los documentos para constatar nuestras identidades e hicieron la correspondiente factura con los pasajes. 38 Bolivianos cada uno, total 76 Bolivianos, plin caja.
Segunda etapa con un final feliz.
Nuestra elección por el tren se debía básicamente a tratar de viajar cómodos, rápido y sin inconvenientes. Podíamos haber elegido viajar en micro por 15 Bolivianos cada uno pero nos habían advertido de lo malo que era el camino de Villazón a Tupiza. Después cuando nos volvimos de Potosí a Villazón verificaríamos que no era para tanto... ¡si lo hubiéramos sabido antes!...
Luego de pasear un rato, cambiar algo de plata, comprar algunas cosas, descansar y comer nos fuimos a la estación de trenes. Ya a las 14 horas el tren estaba haciendo las primeras maniobras, la sala de espera estaba llena y el andén aún no se había habilitado. A eso de las 14.45 habilitan el paso hacia el anden. Allí nos tomamos unas fotos y verificamos que podían dejarse los bolsos en un guarda equipajes que nunca nos dijeron que existía. Un detalle menor al que le restamos importancia aunque nuestras espaldas dijeran lo contrario.
A las 15.15 habilitaron las entradas a los coches del tren y nos subimos. Hasta aquí todo, absolutamente todo perfecto. Nos acomodamos, reclinamos los asientos y en una de esas vemos que se acerca una señora buscando su asiento. ¡Zas! ella tenía nuestro asiento y nosotros teníamos el de ella, el problema era que era para dos y no para tres. Ella iba a Oruro y nosotros nos bajábamos mucho antes, en Tupiza.
Axel se acerca al guarda le avisa del inconveniente, la contesta con un ya ya (ia ia) y punto. Vuelve al asiento en el medio del dialogo con Roslie en donde le cuenta que ni le dio bola se acerca un chico que iba a Oruro. Iba acompañado de su abuelo que lo despedía. El chico cuando vio que tenía ocupado sus asientos se ofuscó bastante y decía
-¡cómo yo reservé los boletos el año pasado!
a lo que le contestamos que nosotros también los habíamos reservado hacía más de un mes.
Se fue y al rato y vuelve con el jefe de estación quien nos hace retirarnos de nuestros asientos, llevándonos tres asientos más adelante en donde la ventana no podían abrirse y terminamos muriéndonos de calor. La peor parte la sufrió la señora que vino primero, discriminada lamentablemente por su condición de chola y que apenas podía darse a entender en castellano.
Le dijeron:
-Ud. venga mamita
y se la llevaron vaya a saber a donde, cuando había pagado por un viaje en clase ejecutiva. Realmente patético.
Todo lo bueno que previamente se había hecho se derrumbaba en unos pocos minutos.

El tren salió puntualmente a las 15.30 horas, ni un minuto más ni un minuto menos. No es algo del otro mundo pero tampoco era malo el servicio. Realmente era muy limpio, el personal pasaba a cada rato un trapo de piso en los pasillos de los coches, el buen olor reinaba en el ambiente. Pero algo siempre fallaba, los asientos a los que fuimos reasignados no reclinaban, las ventanas no se abrían, el tren que supuestamente contaba con aire acondicionado apenas tenía un ventilador pequeño que no hacía llegarnos ni la más mínima gota de aire y encima cuando llegaron los refrigerios por el hecho de habernos movido de asiento nos ningunearon. Al escuchar que ofrecían los refrigerios a la gente que viajaba a Tupiza y que a nosotros nos ignoraban por completo, nos le acercamos a la persona que servía. Muy desconfiado el camarero nos solicita los boletos como si estuviéramos mintiéndole, lo cual hizo enojar bastante a Axel exigiéndole de inmediato a que cumpla con el servicio por el que habíamos pagado porque ya dejaba bastante que desear todo lo que nos habían hecho pasar (reventa de boletos, cambio a otros asientos que no reclinaban, ventanillas que no subían, aire que no teníamos, ventilador que ni ventilaba).
El viaje hubiera sido mucho más placentero si las cosas hubieran salido bien porque viajar en tren, pese a todo esto, vale la pena. Decimos esto porque los paisajes que se ven a lo largo de su trayecto son por demás maravillosos y en especial el último tramo antes de llegar a Tupiza en donde se puede disfrutar de la confluencia de los ríos Tupiza y San Juan de Oro. Esta zona es conocida como Entre Ríos y es de una maravilla incomparable. También no merece desperdicio el paso por un túnel dentro de las montañas. Esta zona, también cercana a Tupiza, es conocida como El Angosto.

Finalmente a las 18.25 horas, y tras casi tres horas de viaje en donde se mezclaban la admiración por los paisajes vistos y la bronca de un servicio que podía haber sido mucho mejor de lo que fue con un poco de buena voluntad, llegamos a Tupiza.

20 de febrero de 2008

VILLAZON, BOLIVIA.


Una vez que hemos pasado la frontera teníamos tiempo para visitar y pasear por Villazón hasta la salida del tren a las 15.30 horas.
Villazón es una de las tres ciudades fronterizas de Bolivia con Argentina. Conectada a La Quiaca por medio de un puente y separada tan solo por un río, llamado La Quiaca, tiene un gran flujo humano. Gente yendo y viniendo, cargada con bolsas, mercaderías, muchos turistas que pasan de uno y otro lado, algunos para pasear, otros como nosotros de paso para seguir y otros para calmar su sed consumista comprando pulloveres, gorros, guantes, indumentaria deportiva, algunas cosas de tecnología como mp3 y cámaras digitales. El cambio, todavía favorable, permite este importante nivel de consumo. El Boliviano y el Peso Argentino funcionan paralelamente como moneda aunque en el caso de este último es preferido por los comerciantes por encima de su propia moneda nacional. Es que como nos diría una comerciante nosotros pasamos muchas veces a La Quiaca. Un Peso Argentino eran 2,32 Bolivanos en ese momento.
Villazón fue fundada el 20 de Mayo de 1910 por Juan Manuel M. Deheza a quien podemos observar su busto en una de las fotos. La creación de esta ciudad fue producto de la expansión del ferrocarril hasta la vecina ciudad Argentina de La Quiaca, obra llevada a cabo por el ingeniero Boliviano Modesto Omiste, hecho que se consumó en el año 1907. En este contexto es que es creada Villazón, quien inicialmente ha sido llamada La Quiaca Boliviana, y luego rebautizada con el actual nombre en honor al presidente que en ese momento ejercía el poder en el vecino país: Eleodoro Villazón.
Inicialmente la ciudad fronteriza dependía de la Provincia de Sud Chichas hasta el año 1958, año de la creación de la Provincia Modesto Omiste, provincia de la que actualmente depende la Ciudad de Villazón.
Su avenida principal, la Av. República Argentina, es la que se conecta con la frontera Argentina. Cientos de comercios se suceden uno al lado del otro en sus escasas tres cuadras. La avenida tiene su continuación en la Av. 20 de Mayo que conmemora el día de su fundación y luego se transforma en Av. Antofagasta.
Sobre la Av. Antofagasta se encuentra la estación de ferrocarril, allí compramos nuestros pasajes a Tupiza que habíamos reservado previamente por e mail. Hasta aquí la historia con los ferrocarriles de Bolivia venía bien...la reserva estaba hecha y los adquirimos sin inconvenientes. Nos acercamos a la ventanilla, verificaron, nos dieron los boletos y nos dieron la factura correspondiente. Todo muy perfecto... pero algo iba a fallar... y ya lo sabrán en la próxima historia.
La plaza principal fue el punto de nuestro descanso. Frente a la plaza se encuentra la Intendencia y una pintoresca iglesia. Allí nos pusimos a reparo del sol durante algún tiempo luego de haber caminado, comprado algunas cosas, cambiado Pesos por Bolivianos y adquirido los boletos.
Ya a las 14 horas nos acercamos nuevamente a la estación de ferrocarriles y esperamos con ansias la llegada del mismo para irnos a Tupiza.
Aquí comienza una nueva historia.

17 de febrero de 2008

LOS PREPARATIVOS PARA CRUZAR A BOLIVIA


Después de la hermosa experiencia que tuvimos durante el día 13 de Enero nos dispusimos a despedirnos por unos días de La Quiaca y de Argentina para poner proa a nuestra segunda etapa del viaje: el cruce a Bolivia.
En el año 2005 cruzamos a Bolivia pero con un fin de curiosidad y de dar tan solo una vuelta. Esta vez lo haríamos como para conocer una parte de ella y pasar algunos días: nuestro itinerario incluía a Villazón, nuevamente de pasada, Tupiza y sus alrededores, Suipacha, una excursión de cuatro días por los desiertos, lagunas y salares del sudoeste Boliviano, Uyuni, Colchani, Potosí y Sucre. De todo esto nos quedó pendiente Sucre desgraciadamente. Quedará para otro viaje muy seguramente.
El 14 por la mañana luego de un muy buen desayuno en la hostería donde nos alojábamos calzamos nuestras mochilas y emprendimos rumbo hacia el puesto de frontera. Allí nos esperaba una larga cola que avanzaba lentamente. Una vez hechos los trámites en el puesto de salida de Argentina debíamos pasar y hacer la entrada en el puesto de Bolivia. Allí completamos el formulario rápidamente y a partir de allí no pisaríamos más suelo Argentino hasta el 23 por la tarde.
Comienza aquí una nueva etapa de nuestro viaje.