17 de febrero de 2009

UN PASEO POR LA LAGUNA TEBENQUICHE Y EL MAS MARAVILLOSO ATARDECER.


Nuestra tarde finalizaría a todo color paseando por la Laguna Tebenquiche esperando uno de los atardeceres más impresionantes que hayamos vivenciado.
La Laguna Tebenquiche se encuentra ubicada en el norte del Salar de Atacama y es una de las pocas zonas en donde se puede apreciar la blancura de la sal gracias a la presencia del agua de la laguna que allí se forma y que no logra tener una profundidad mayor a los 60-80 cm.

Allí fue el lugar donde pasaríamos un atardecer a todo color. Realmente nos cuesta poder describir las tonalidades y lo cambiante que resultaba el paisaje minuto a minuto. Es que en cuestión de unos pocos minutos uno podía pasar de ver en el lejano horizonte de colores rojizos a colores anaranjados a colores amarillentos casi dorados, todos ellos mezclados en el paisaje con el blanco de la sal, el azul del cielo y las tonalidades marrones de las montañas.

El cielo con sus nubes completaba ese paisaje que de por ratos era uno y al instante era otro completamente distinto.
A medida que caía el sol el viento comenzaba a hacerse presente y marcar una baja significativa de la temperatura.
ES LO QUE SE DICE UN PAISAJE DE ESOS QUE TE DEJAN SIN PALABRAS Y QUE TE INVITA A DISFRUTARLO CON TODOS LOS SENTIDOS.

Tuvimos la dicha de conocer y vivenciar la experiencia de este hermoso lugar y de armar un muy lindo brindis entre todos los que estábamos allí por ello, esperando hasta que el último destello de sol terminara de iluminar el paisaje, como si el sol fuera el telón de una gran obra maestra..., y así lo fue, sin dudas una gran obra maestra que culminaba con sus mejores colores para los ojos que lo contemplaban.

15 de febrero de 2009

¿ES EL MAR MUERTO?...NO, LAGUNA CEJAR.




Desde San Pedro de Atacama unos 10-20 kilómetros al sur por la ruta que va hacia Toconao y Socaire llegamos a un desvío a mano derecha en donde se encuentra la usina que brinda luz a San Pedro de Atacama. Desde allí se toma un camino secundario que nos conduce hacia la zona de la Laguna Céjar unos 10-20 kilómetros más ya muy distintos al maravilloso asfalto de la ruta principal. En efecto, llegar a Laguna Céjar requiere destreza en el manejo porque un error de conducción puede significar clavarse en los arenales, conocimiento ya que hay varios desvíos y por supuesto una dosís de suerte para no pinchar ningún neumático.
Ubicada dentro del Salar de Atacama a 30 km. de San Pedro, la Laguna Céjar o Cejas es de un intenso color verde esmeralda con una importante costra de sal en sus bordes, cuyos cristales provocarían cortes en los pies sino no se accede a la misma con alguna protección, razón por la cual se recomienda entrar con ojotas.
El color verde esmeralda queda en un segundo plano cuando al introducirse en esta laguna, que no tiene más de un metro de profundidad, y verifica que el cuerpo flota sin ningún tipo de esfuerzo al mejor estilo del Mar Muerto, encima de ello gran parte de esta laguna es de aguas tibias lo que produce una gran relajación.
Claro que no es en Medio Oriente, sino en Chile, en la II región, en el medio del Desierto más seco del mundo, el Desierto de Atacama, en el segundo salar más grande del mundo, el Salar de Atacama, y según lo que orgullosamente nos han contado la gente del lugar se flota aún mejor que en el Mar Muerto.
Según también nos han contado la altísima concentración de sal y litio permite el disfrute de este gran efecto gravitatorio, del cual nos hemos practicamente dedicado enteramente a estar en el agua olvidándonos casi de sacar fotos.
Al salir del mismo verificamos que nuestros cuerpos estaban llenos de cristales de sal por todas partes los cuales fueron parcialmente eliminados con un bidón de agua dulce al mejor estilo desinfección.
Luego de ello continuaríamos a otra formación de agua dentro del Salar de Atacama denominada los Ojos del Salar, ya estos si de agua dulce y muy profunda y más bien fría. Se tratan de dos pozos de agua que emergen de napas subterráneas en donde también nos dimos otro chapuzón.
Pensar que vinimos al desierto...y nos pasamos por lo menos el primer día entero de chapuzón en chapuzón...pero aquí no termina la historia...

13 de febrero de 2009

¿COMO DICES? ¿¿¿¿¿?????!!!!!

Llegando a San Pedro de Atacama desde nuestra excursión a las Termas de Puritama suena el celular de Juan. Se trataba de Patricia quien pedía si podía hablar con nosotros a fin de explicarnos un pequeño inconveniente que surgió con la excursión al Valle de la Muerte y el Valle de la Luna programada para la tarde.
Fue así que Axel toma el celular y de inmediato Patricia le explica que debido a que no había suficiente gente como para tomar la excursión debían cambiarla y nos sugería la excursión a la Laguna Céjar, los ojos del salar y la Laguna Tebenquiche. En una de esas Axel no escucha bien lo que le estaba diciendo y se le escucha decir en un tono que no terminaba de ser la típica tonada Argentina, Chilena ni cosa que se le parezca.
"¿Cómo dices?" se le escucha decir.
Sin lugar a dudas esta expresión de su lenguaje, que era un gran menjunje, fue un hito de gastadas y autogastas que merece ser recordada y publicada.

¿Cómo dices? ¿¿¿¿¿?????!!!!

11 de febrero de 2009

MOMENTO DE RELAX...TERMAS DE PURITAMA

Por la mañana del día siguiente nos fuimos a las Termas de Puritama. Este hermoso lugar se enclava en un cañadón por donde pasa el río que lleva su nombre cuyas aguas transparentes contienen una temperatura que varía entre 25ºC y 30ºC divididas en ocho piletones.
El lugar, que dista unos 30 Km. al norte de San Pedro de Atacama y que se encuentra a 3500 metros sobre el nivel del mar, cuenta con una muy buena infraestructura producto de la explotación conjunta por parte de una muy importante cadena hotelera de Chile con la Comunidad Atacameña. Más al sur se encuentran las termas de Puripobre, las cuales reciben así su nombre debido a que su acceso es gratuito, aunque no tan fácil de acceder.
Nos condujo hasta allí Juan, esposo de Patricia, y dueño de Vive Atacama quien nos comentó de las importantes propiedades curativas y minerológicas del Río Puritama. También nos explicó que el Río Puritama, de aguas calientes, se junta con el Río Purifica, de aguas de deshielo, y conforman un hermoso valle de cactus, que en otra visita lo conoceríamos. De la unión de estos ríos surge el Río Vilama que es el que permite la vida en San Pedro de Atacama.
En Puritama estuvimos por un término cercano a las tres horas donde nos relajamos de mil maravillas. Luego en un dialogo con Silvia, del Hostal Solor, nos contaría acerca de las importantes propiedades curativas del Río Puritama. Ella nos decía:
"Antes la gente de acá, el Atacameño, agarraba una mula, cargaba sus cosas y se iba por nueve días allá a Puritama. Este tratamiento servía para estar bien todo el año, relajarte y curarte del reuma, de los dolores de huesos. La gente volvía absolutamente renovada de allá".
En el marco de este espectacular paisaje también nos encontramos con una rica y variada flora: cojín de la suegra, rica rica, cola de zorro, entre otros, también hemos podido ver entre las abudantes colas de zorro algunas lagartijas y un entorno maravilloso coronado por las montañas a nuestro alrededor.
Los piletones no son para nada profundos, a lo sumo alcanzan los 80 cm. a un metro, y sus aguas ya por si solas te relajan muchísimo. Ni hablar de cuando te pones bajo la cascada, la cual te genera el efecto de un hidromasaje natural.
Allí Roslie nota en la espalda mía (Axel) que tenía todo colorado...
"Che Axel te mató el sol, no te pusiste bien el protector solar estás recontra colorado".
Finalmente nos dimos cuenta que esta situación no era tal. La fuerza del agua de la cascada había dejado totalmente colorada la espalda, la relajación era total.
Sin dudas se trata de un lugar bastante exclusivo, incluso hemos tenido la suerte de llegar a algunos piletones en los que estuvimos solos por un tiempo.
Por la tarde teníamos planificado ir al Valle de la Muerte y Valle de la Luna. Sin embargo, debido a un inconveniente vinculado con que nadie había tomado dicha excursión tuvimos que cambiar de último momento por otra a la impactante Laguna Céjar, los ojos del salar y la maravillosa Laguna Tebenquiche.
El problema fue rápidamente subsanado por parte de Patricia quien llamó al celular de Juan y nos pidió hablar con nosotros para explicarnos el inconveniente. La buena explicación y la buena voluntad solucionaron todo.
En el dialogo de Patricia con Axel surge una risueña anécdota que marcaría gastadas y autogastadas durante todo el viaje. Pero eso es parte de otra historia...

9 de febrero de 2009

LLEGAMOS A SAN PEDRO DE ATACAMA


Por fin llegábamos a San Pedro de Atacama después de una espera de cuatro años cuando lo tuvimos por primera vez en nuestras mentes de visitar.
Efectivamente, en el año 2005, parte del plan de viaje era llegar a esta hermosa localidad del norte Chileno. Llegado el momento denotamos lo imposible e inaccesible que era para los Argentinos en aquel momento que comparando costos con el cambio de dinero no nos convenía.
Hoy, si bien en algunos aspectos todavía sigue siendo un poco caro (ej. las comidas y el transporte) , es mucho más accesible que en aquella época y los precios convertidos en pesos no difieren mucho de los existentes en la Quebrada de Humahuaca y en Salta.
Así fue la gran sorpresa de Axel cuando viendo los precios en internet notó que no habían variado demasiado desde aquella época, razón por la cual consultó y, para nuestra sorpresa, era así. Fue así como esta vez nos animamos de conocerla.
Habíamos salido de la hermosa Salta y dejamos atrás la Ruta Nacional 52 que pasa por Purmamarca, la Cuesta de Lipán, las Salinas Grandes, Susques, el Salar de Olaroz y el Paso de Jama para adentrarnos en territorio Chileno.
Antes de ello, hicimos los correspondientes trámites migratorios en la aduana de Jama los cuales fueron realmente muy ágiles.
Seguimos camino por la Ruta 27 de Chile y en el camino ya nos encontrábamos con algunas maravillas de la naturaleza como el Salar de Tara, algunas lagunas azules maravillosas, los centinelas de piedra también llamados Monjes de la Pacana, los cerros dorados de azufre y por último el imponente y sagrado Volcán Licáncabur que vigila silenciosamente el pueblo de San Pedro de Atacama.
Al llegar a San Pedro de Atacama tuvimos que detenernos para pasar por la aduana chilena y hacer los trámites de entrada al territorio y luego nos fuimos al Hostal Solor que queda en la calle Volcán el Tatio 737, muy cerca de la salida del pueblo hacia Argentina. Allí nos recibió con toda su cálidez Silvia, la dueña del hostal, quien no pudo irnos a buscar a la parada municipal de colectivos porque en la aduana no le informaron sobre la llegada de nuestro micro.
Como hemos llegado cerca de las 17.30 horas hemos tenido poco tiempo de conocer el pueblo, sin embargo fue suficiente como para pasear un rato por el centro, conocer y pautar con Patricia de la agencia Vive Atacama las distintas excursiones quien nos ha explicado todo con lujo de detalle. Se puede decir tanto de Silvia del Hostal Solor como de Patricia, Juan y su familia de Vive Atacama que llegamos como clientes y nos fuimos como amigos, sin dudas una gran virtud de parte de ellos.

4 de febrero de 2009

EL CAMINO A SAN PEDRO DE ATACAMA.

Nos levantamos bien temprano, a las 5 de la mañana, para terminar de acomodar las cosas y prepararnos para salir a la terminal de la Ciudad de Salta. El día anterior en la ventanilla de Pullman Bus nos indicaron que estuviéramos a las 6.45 horas a fin de acomodar las mochilas en el micro con tiempo suficiente.
Fieles a nuestro estilo estuvimos desde mucho más temprano y aprovechamos para desayunar en la terminal. La sorpresa fue mayúscula cuando vimos que a las 6.35 ya se encontraba posado en uno de los andenes el micro que debíamos tomar.
Acto seguido Axel se acerca y pregunta:
- Hola buen día este es el micro a San Pedro de Atacama que sale a las 7.
- Si, así es. Vaya a guardar los equipajes y luego me entrega el boleto, si!
- Bárbaro.
Una vez guardado los equipajes, volvemos hacia el chofer y nos pregunta:
- Van a San Pedro de Atacama?
- Si, contesta Axel.
- Se van a fundir en San Pedro de Atacama!!!!!!!
Glup! efectivamente los pasajes en micro eran un "saladitos" en su precio (32.000 Pesos chilenos o 190 Pesos Argentinos) pero valían la pena...y lo valen a juzgar por todo lo que vimos.
El micro realmente era muy bueno tanto que nos aprestamos a descansar. Pasamos y paramos y ni nos dimos cuenta por San Salvador de Jujuy.
Ya llegando a la Cuesta de Bárcena, en Jujuy, nos despertamos en un muy hermoso paisaje, en un muy hermoso día.

Roslie y el paisaje a través de la ventana.

Ya llegados a la siempre linda Purmamarca nos detuvimos frente al Hotel El Manantial del Silencio donde el micro hace una parada breve para que suban nuevos pasajeros que van también a San Pedro de Atacama.
El zigzagueante camino ascendente nos hace recordar de la pronta presencia de una de las cuestas más hermosas de la República Argentina: la Cuesta de Lipán.
Llegados nuevamente a la Cuesta de Lipán no pudimos dejar de asombrarnos y maravillarnos con áquel paisaje que conocimos allá por enero del 2005.

La siempre maravillosa Cuesta de Lipán.

El camino continúa hasta lo más alto en el sector denominado Altos del Morado a 4170 metros sobre el nivel del mar. Desde allí puede verse a lo lejos las Salinas Grandes que asoman entre las montañas como si fuera un paisaje nevado.

A partir de allí la cuesta se transforma en bajada y el paisaje discurre entre los tonos amarillentos, ocres, marrones y colorados de las montañas. En ese paisaje uno puede encontrar pueblitos perdidos como Saladillo y también gente que a la vera del camino conduce a sus ovejas.

Un poco más allá el manto blanco de las Salinas Grandes que nos acompaña en nuestro camino.

Y de allí hasta Susques conocíamos...pero a partir de Susques...todo era nuevo para nosotros.

Alrededores de Susques.

Salar de Olaroz.

Y finalmente hemos llegado al Paso Internacional de Jama donde hicimos los trámites migratorios de salida del país.
Ya después de esto disfrutamos de los hermosos paisajes de Chile.
Discurrimos así entre salares, azules lagunas, cerros del color del oro (en realidad con un gran contenido de azufre), raras formaciones rocosas que parecen centinelas y por último la estampa del Licancabur que se yergue solitario en el medio del desierto.