25 de mayo de 2008

EN LA CASA DE LA MONEDA.


Esta vez nos levantamos un poco más tarde aprovechando que el desayuno lo servían a las 8 de la mañana. Llegadas las 8 horas, el desayuno debía estar listo pero no, nos sirvieron el mismo luego de una importante tardanza. Más allá del detalle negativo y de la mala predisposición al servirlo, el desayuno estaba muy bueno y tomamos una buena parte como para no tener hambre hasta bien entrado el mediodía. Luego de ello caminamos por la peatonal Padilla y por esta hasta la plaza principal denominada 10 de Noviembre. Allí nos tomamos algunas fotos y luego seguimos viaje en dirección a la Casa Nacional de la Moneda, sita en la calle Ayacucho entre Bustillo y Quijarro. La misma fue abierta en el año 1773 y desde 1930 es Museo y Archivo Histórico. Gran parte del acervo histórico de la historia de la colonia y luego de la historia de Bolivia se encierran entre sus paredes. Para solo citar un ejemplo basta decir que allí se encuentra la principal colección de monedas del período virreinal y de la Nación Boliviana, colecciones de los principales pintores de Bolivia entre los que podemos citar a Melchor Pérez de Holguín, Francisco de Zurbarán, Gáspar Miguel de Berrío, Franciso de Herrera y Velarde, entre muchos otros.
En el museo uno apenas entra encuentra una hermosa fuente coronada por un mascarón. Sobre dicho mascarón se tejen algunas hipótesis una de ellas es que en 1856 un artista francés llamado Eugenio Mulón lo haya tallado. El mismo trabajabacomo Tallador Mayor de la Casa de Moneda. Grababa los punzones y matrices que sellaban los troqueles para la acuñación de monedas. Poco se sabe del origen de dicho rostro aunque por algunos detalles puede suponerse que es el Dios Baco por los racimos de uva en la cabeza o el Dios de los pueblos originarios de Potosí. También se especula con que fuera una caricatura del Presidente Belzú o la caricatura del Director de la Casa de la Moneda. Sea quien fuere el mascarón es llamativamente feo.
Una vez dentro del museo se observan en distintas salas las formas primitivas de acuñación, las distintas máquinas con las que se fueron acuñando desde aquellas en las que se hacían a martillazo puro hasta aquellas en que se hacen con maquinarias gigantes y complejas. Una gran paradoja es que siendo Potosí, y por ende la actual Bolivia, el centro de acuñación de monedas de gran parte del mundo hoy en día no acuñe ni una sola moneda y ni un solo billete. Asombroso pero real Bolivia acuña monedas en Canadá e imprime sus billetes en Francia.
También pueden observarse varios salones dedicados a los principales pintores de Bolivia y a muchas obras maravillosas de las cuales no se conocen autor alguno. En el principal de los salones dedicados a la pintura se guarda el original de la declaración por parte de la UNESCO de Patrimonio Cultural de la Humanidad a la Ciudad de Potosí.
Siempre sostuvimos que en Potosí a cada paso que uno da pisa historia y realmente una muestra total de ello es la Casa de la Moneda que incluso involucra a la historia de la Guerra de la Independencia cuando el Ejercito del Norte en su cruzada libertadora se lleva de la Casa de la Moneda el tesoro de la Ciudad, cuando estos eran perseguidos por las fuerzas Realistas. En esa instancia el Gral. Belgrano ordena dinamitar la Casa de la Moneda la cual se salva por la acción sabotajeadora de un soldado.
Siguiendo por sus salones junto al excelente guía que allí hay nos encontramos con el Salón de numismática. Allí nuestra principal atención se centraron en las monedas de la colonia y en los ejemplares de las primeras monedas patrias acuñadas por orden de la Asamblea del Año XIII. Según el guía las monedas del Virreinato sobrevivieron hasta el año 1827 (dos años después de la Independencia de Bolivia) y no descartaba la hipótesis de que las Monedas de las Provincias Unidas del Río de la Plata hayan también circulado hasta esa fecha. Nos comentaba las monedas acuñadas por las Provincias Unidas del Río de la Plata probablemente hayan circulado en Potosí pero que no hay documentación que lo asevere ni que tampoco lo niegue.
Por último visitamos algunas otras salas importantes como la de las piedras preciosas y otras de menor importancia para si ya a lo último hacer con nuestras propias manos unos hermosos recuerdos de monedas acuñadas en moldes y a mazazo puro. Fueron realmente dos horas en que la historia lo dominó todo...y salimos dichosos de haber conocido este lugar.

16 de mayo de 2008

POTOSI MARAVILLOSA, DIA 1.

Llegados a Potosí luego de semejante odisea de viaje, decidimos descansar. A las 6 de la mañana, con la luz del día que se colaba entre las cortinas de la ventana, no hubo más forma de poder dormir razón por la cual decidimos levantarnos para aprovechar al máximo el día.
Bien temprano decidimos ir a la terminal de omnibus para sacar los pasajes a Villazón. Para ello nos habíamos tomado un simpático colectivo que por un boliviano cada uno nos llevó. En la terminal nos encontramos a la pareja de italianos que sufrieron junto a nosotros y otros tantos el varado de los jeeps en el medio del Salar. Allí nos dimos cuenta lo afortunados que fuimos nosotros pese a todos los problemas cuando nos enteramos que a ellos les habían sustraído algunos efectos personales.
De vuelta nuevamente al centro con un pequeño colectivo como el que tomamos en la ida descubrimos que la costumbre es pagar recién cuando uno se baja y no cuando apenas sube. Llegamos al centro de la ciudad y recorrimos la plaza principal en cuya estatua central hay referencias al Potosino Cornelio Saavedra, presidente de la Primera Junta, además de algunas otras placas dedicadas a la ciudad, a la Independencia de Bolivia.


Axel en la Plaza principal de Potosí.

Potosí es un sitio histórico de gran importancia, a cada paso que da uno encuentra historia y más historia e iglesias de naturaleza diversa. La arquitectura de Potosí es verdaderamente llamativa, colonial, muy pintoresca, con casas con balcones cerrados y muy coloridas, calles angostas y en su mayoría empedradas que le dan un toque de autenticidad único. Frente a la plaza principal se encuentra la catedral, la cual estaba cerrada. Hacía otro punto frente a la plaza está la maravillosa sede de la Prefectura de Potosí que resalta con su fuerte color amarillo.

Catedral de Potosí.

Edificio sede de la Prefectura del Departamento de Potosí.

Seguimos nuestro camino directamente hacia la Casa de la Moneda, la cual se encontraba cerrada. Este es un dato de suma importancia: la Casa Nacional de la Moneda se encuentra cerrada los días lunes, por lo cual decidimos seguir sobre la misma calle, Ayacucho, hasta la Torre de la Compañía de Jesús a la que accedimos al maravilloso mirador desde donde puede divisarse toda la ciudad.

Desde lo alto de la Torre de la Compañía de Jesús.

Camino abajo llegamos al Convento de Santa Teresa el cual fue construido en 1761 y atesora grandes reliquias de tiempos de la colonia y un gran contenido histórico-cultural. La visita allí dura cerca de dos horas con explicaciones en todas y cada una de las salas integrantes del convento y una excelente predisposición de sus guías por detenerse en todos sus detalles. Para ese entonces nos dimos cuenta de una política que es una constante en todos los museos: el pago adicional de derecho de uso de cámara, en todos los casos sin flash, el cual implicaba invariablemente entre 15 y 20 Bolivianos adicionales.

Uno de los patios interiores del Convento de Santa Teresa.

Imagen religiosa en el Convento de Santa Teresa.

Hacia el mediodía nos fuimos a la agencia Andes Salt Expeditions para hacer la excursión a las minas del Cerro Rico (Sumaj Orko). Sabíamos que dicha agencia es una de las más prestigiosas de Bolivia en materia turística y realmente podemos afirmar que la buena reputación que goza en los foros se traduce en su servicio. A las 13.45 puntuales estaban el guía que nos llevaría por ese mundo interior existente en las entrañas del cerro. Salimos primero caminando hasta una casa en donde ellos guardan toda la ropa y las lámparas que van a ser utilizadas dentro de la mina y dejamos nuestros efectos personales allí en un sitio seguro. Luego de cambiarnos, subimos a una combi que nos llevaría al Barrio Minero. En el camino los dos muchachos que nos llevaban (ex-mineros ellos, ambos desde niños) nos explicaron la historia del Cerro Rico, su explotación por parte de los Españoles primero, luego por parte de empresas privadas, luego del estado y por último de las "cooperativas", también la historia de un grave flagelo que hoy todavía padecen: la explotación infantil y las graves enfermedades que sufren los mineros aún hoy en día como la silicosis. Ya nos referiremos en otra entrada con más detalle al respecto de toda la historia del cerro. 

Barrio Minero (Potosí).

Llegados al Mercado del Calvario, conocido también como Mercado Minero, adquirimos algunos elementos necesarios para entrar a la mina: pólvora, detonadores, nitrato de amonio, mechas, lámparas de carburo (a cargo de la empresa), cigarrillos, hojas de coca y alcohol de 95º. 

El Mercado del Calvario es el lugar en donde los mineros consiguen todos los elementos necesarios para seguir aún explotando y extrayendo, aún todavía después de 500 años, plata, cobre, zinc y otros minerales (aunque ya no de la misma calidad que en tiempos de la colonia).
Antes de entrar en ese "gran queso de gruyere" que es el Cerro Rico hicimos explotar dinamita y subimos a un mirador a 4500 metros sobre el nivel del mar, lugar desde donde se divisa la hermosa ciudad de Potosí entera.

Vista de Potosí desde el Cerro Rico.

Explosión con dinamita.

Luego nos adentramos a los oscuros y estrechos túneles de la Mina Rosario y Mina Candelaria. Al principio eran frescos y ventilados, luego darían lugar a túneles cada vez más oscuros, pequeños y calurosos. 

En el interior de la mina pudimos observar como muchos mineros trabajaban en forma casi manual en la extracción de minerales, dialogamos un rato con ellos, hicimos la visita de uno de los tantos "Tíos" que hay dentro de la mina.

Uno te los famosos "Tíos".

Posteriormente Roslie en un acto de auténtica audacia bajó a un nivel inferior de la mina por un pozo que se comunicaba con el nivel inferior y que la forma de bajar era con una rudimentaria escalera de madera de 15 metros. Una vez llegada a ese nivel inferior, y prácticamente gateando, fue hasta en donde se encontraba un minero que estaba preparando una explosión. Verdaderamente una experiencia muy interesante.

Por ahí en ese huequito se internó Roslie.

Roslie en plena acción.

Ya volviendo del nivel inferior nuestro guía le iba indicando a Roslie como pisar y no "fallar" en el intento.

Ya fuera de la mina volvimos hacia donde estaban nuestras ropas, nos cambiamos, dejamos estampada nuestras firmas en el libro de visitas de la empresa y seguimos paseando por toda la ciudad visitando la Iglesia de San Francisco, la cual visitaríamos nuevamente al día siguiente con mayor detalle, el Arco de la Cobija, la Iglesia de la Merced y la de San Martín. 
Potosí es una ciudad maravillosa en donde las iglesias, las historias de la conquista, la colonia, la luchas de la Independencia (o como le llaman en Bolivia la guerra de los 15 años), la misma historia de Bolivia, su arquitectura y las historias de los mineros se pueden percibir y respirar a cada paso que uno da en ella, en esas callecitas que suben y bajan constantemente y que hacen de esta ciudad una ciudad encantadora. 

Viva Potosí. 

27 de abril de 2008

FOTOS DE POTOSI, LA HERMOSA VILLA IMPERIAL.






Pronto volveremos con más anécdotas de nuestro viaje!!! Mientras tanto saboreen un poco de la hermosa Villa Imperial.
Saludos.

23 de abril de 2008

EL VIAJE UYUNI - POTOSI.

A la mañana bien temprano, nos levantamos para desayunar y, luego de tomar las mochilas, nos fuimos hacia la terminal en donde tomaríamos el bus emperador. Llegamos con buen tiempo y decidimos esperar en la sala donde charlamos con una matrimonio Potosino que tenían parientes en Mendoza, de paso nos indignaríamos al saber que nos cobraron 5 Bolivianos más que a otras personas que viajaban, esto en Bolivia es muy común ya que "rige la oferta y demanda" (llámese regateo), cosa que en un intento hicimos pero no accedieron. A nosotros nos salió 35 Bolivianos cada uno mientras que en realidad salía 30.
La salida era a las 10 horas y todo parecía indicar que tendríamos muy buen tiempo en el camino y que como mucho nos llevaría entre 6 y 7 horas el trayecto.
Pues bien nada más lejos de la realidad.
Eran las 10.30 horas cuando vimos el micro que nos llevaría. Ya con solo verlo nos dimos cuenta que iba a ser una tarea difícil el hecho de llegar "en tiempo y en forma".
Subimos las mochilas, verificamos que las taparan bien y subimos al micro. Al abordar el micro vimos el estado lamentable de higiene que tenía el mismo: totalmente embarrado el piso, sucio, muy sucio.
A las dos horas de un lento pero seguro andar tuvimos el primer inconveniente que fue una pinchadura. Rápidamente el chofer, que viajaba sin asistentes, solucionó el problema y seguimos andando.
El clima estaba cada vez más feo y el presagio de que no llegaríamos en el tiempo estipulado se hacía cada vez más "real". Pasado el mediodía la lluvia era infernal y allí el chofer nos comunicó que estamos a tan solo tres horas de Potosí, pero que debíamos parar porque el camino todavía era de ascenso y la lluvia estaba mucho más complicada arriba en la montaña.
Paramos por término de media hora en un parador y compramos algunas provisiones para engañar el estómago por un tiempo más. El cálculo de tres horas nos daba la pauta de que estábamos atrasados una hora o talvez hora y media.
Salimos y el camino era mucho más penoso de lo que le habían descripto algunos camioneros que bajaban de la montaña. El camino ya no era camino sino un gran barreal en donde los surcos dejados por las ruedas de los camiones, camionetas y buses hacían del viaje un paseo tortuoso del que no se podía andar a más de 20 Km/h. Ayudaba en sí un poco el hermoso paisaje de las montañas.
Ya llegada la noche (el sol se oculta en verano a las 18.30 aproximadamente), el frío de la montaña sobrevenía y los paisajes ya no dejaban verse. Al ver que ya era de noche volvimos a preguntar esta vez a una persona cuanto faltaba más o menos y nos dijeron....
- "faltan como tres horas". ¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?
La confusión fue muy grande ya que hacía dos horas faltaban tres. Con paciencia y resignados ante tan mala noticia pensamos que llegaríamos a Potosí a las 21.00-22.00...la verdad es que pese a que hemos leído mucho sobre los posibles retrasos una cosa es leer eso y otra es vivirlo. Pobres inocentes, todavía faltaba lo peor.
Eran las 21 horas cuando faltando cinco kilómetros para la entrada a Potosí escuchamos un grito de pare. El camión que gritaba desesperadamente pare dirigía sus gritos a nosotros hasta que el chofer se percató de ello y paró.
Le eschuchamos decir al camionero "si hacías 50 metros más se mataban, mirá como tienes esta rueda".
La rueda estaba a punto de salir despedida de su eje porque le faltaban sus tuercas. Lo último que nos faltaba era justamente esto estando tan cerca y teniendo ante nuestros ojos el hermoso Cerro Rico (Sumaj Orko) iluminado.
Idas van, idas vienen, el chofer decide que debemos bajar. Intenta en el medio del barro ponerle alguna solución pero lamentablemente era algo muy precario. Entonces no había solución a la vista, tampoco había señal de celular, los taxis no subían y la decisión del chofer del micro no nos parecía conveniente: quedarse la noche en el micro.
Discusiones, Roslie que decidió bajarse a ver para embarrarse hasta la médula, gente que se iba caminando en el medio de la más absoluta oscuridad, el barro que hacía estragos, las mochilas que se decidió bajar y que allí comprobamos estaban absolutamente mojadas, desorganización total, un micro que a instancias de un turista español que tomó la inicativa apenas pudo andar unos metros más con un rudimentario arreglo que nos permitía ir a una vertiginosa velocidad de paso de hombre, un chofer que lo único que decía es que no había solución, todas estas fueron las cosas que pasaron por término de una hora, hora y media.
Ya siendo imposible seguir andando decidimos que de a poco los grupos pararan otros micros para que nos lleven a la Ciudad. Fue así como nosotros quedamos para lo último junto con una mujer que llevaba un pequeño.

CONCLUSION NO TOMAR BUSES EMPERADOR.


Por suerte al arribar el otro micro que nos alcanzó decidimos hablarle al chofer para arreglar si nos podía dejar un poco más cerca. Nos preguntó a donde íbamos y Axel sabiendo más o menos donde era el lugar atinó a decir a la calle Linares, cerca de la plaza central. La verdad es que nos dejó muy cerca del Hostal La Casona (quedaba en la calle Chuquisaca entre Padilla y Tarija) y el micro nos dejó a la vuelta en Linares entre Padilla y Tarija.
Eran las 23 horas.
Pero esto no es todo....al llegar al hostal y después de haber chateado con la gente del hostal, de enviarnos y de enviarles una importante cantidad de e mails descubrimos que no tenían registrada la reserva. La verdad es que a esta altura creemos que la solución vino por la lástima que dábamos cuando veían como se sacaba de una mochila absolutamente mojada los mails y el chateo que nos imprimimos como constancia de que teníamos reserva, papeles que también estaban empapados.
Solucionado el asunto y agotados, es que decidimos pegarnos un muy buen merecido baño y salir para comer algo. Salimos y comprobamos que a las dos cuadras había un barcito abierto en donde nos encontramos una pareja de Cordobeses que compartieron con nosotros la peripecia del Salar de Uyuni.
- Uh que haces, como te va!!!
- Bien, vos - respondió Axel -
- Bien, bien por suerte.
- Nosotros también, estamos bien pero la verdad es que llegamos recién y...(le contamos la historia).
- Che donde están parando?.
- En el Hostal La Casona, acá a la vuelta - respondemos -.
- No sabes si tienen habitación porque en el hotel tuvimos un bardo y nos queremos ir de allí.
- Mirá fijate, nosotros teníamos reservado pero la verdad es que creo que no tienen, sino enfrente del hostal está el Hostal Compañía de Jesús que parece muy lindo también - responde Axel -.
- Bueno gracias, gracias, nos vemos.
- Dale nos vemos.
Concluido el díalogo decidimos sentarnos para comer y en una de esas antes de hacerlo nos ataja una mesera que nos indica que el bar está cerrado. Sin comer, de noche, con una Potosí que es muy hermosa, pero que no había en ella una alma, es que decidimos irnos a dormir, tratando de que el día siguiente fuera mejor. Por suerte lo sería.

13 de abril de 2008

EN UYUNI.

Llegados de la travesía del Salar de Uyuni, hicimos un parate en el hotel de sal donde dormimos en Colchani para nuestro almuerzo. Era la despedida de la excursión y lo hicimos con una muy rica comida todos juntos celebrando todos los buenos momentos vividos durante estos cuatro días. 
Al final ya cuando terminamos de almorzar Hilarión nos acercó la encuesta de opinión acerca del servicio que debíamos completar, como así dejar nuestras inquietudes, sugerencias y toda aquella otra indicación que quisiéramos hacer acerca del viaje. Luego de ello partimos hacia Uyuni en una ruta que era un verdadero desastre.
Tommer y Joseph tenían planeado volver a Tupiza nuevamente pero Hilarión les comunicó que no podía llevarlos debido a que el camino era muy malo y que el haría este camino tranquilamente tomándose dos o tres días para llegar hasta allí porque los ríos se encontraban muy crecidos y las condiciones del camino eran pésimas.
Ante este imprevisto, ellos tenían las mochilas en Tupiza, debieron quedarse en Uyuni por por lo menos un día casi sin dinero y sin ropa. 
Nosotros que nos alojábamos en el Hostal Sajama (Av. Potosí 23) oficiamos de ayuda en el alojamiento y le explicamos cuando saldría el tren y su costo (que finalmente no pudieron tomar por falta de asientos).
Uyuni es un pueblo chico, de origen minero, nacido a la vera de un ferrocarril como como bien nos contó Hilarión lo planificó un presidente llamado Aniceto Arce Ruíz quien desde el estado puso a su servicio personal el desarrollo de los ferrocarriles y de esa manera cimentó aún más una gran fortuna personal (cualquier semejanza a Argentina es pura casualidad!!!).
El pueblo tiene poco por ver: algunas calles pintorescas como la Av. Arce, la Av. Potosí, la Av. Ferroviaria, la Estación de trenes de Uyuni, el ya visto en el día anterior Cementerio de trenes, la feria del pueblo, la iglesia principal, no mucho más. Se trata si de una excelente base para hacer las excursiones que nosotros hicimos en sentido opuesto. 
Al llegar al hotel dejamos las cosas nos tomamos un reconfortable baño con agua caliente y salimos a pasear por todo Uyuni.
El paseo en Uyuni se circunscribe a tan solo unas pocas cuadras (ellos les dicen blocks) por lo que en término de cuatro horas recorrimos todo lo recorrible de esta pequeña ciudad.
Al día siguiente salimos bien temprano del hotel, previo a tomar un rico desayuno continental y a trabar conversación con gente de Lanús y de Rafaela (Santa Fé). A las 10 de la mañana saldríamos a Potosí con buses emperador...hasta ahí no sabíamos que pasaríamos nuevamente por una nueva odisea.











9 de abril de 2008

ULTIMO DIA EN EL DESIERTO...Y QUE DIA!!!

Pasamos la noche en el hotel hecho integramente en sal en el pueblo semi fantasma de Colchani con una noche que empezaba a verse como bastante fea. A lo lejos podían observarse la caida de algunos rayos y relampagueos que daban la pauta que pronto llovería. Y la lluvia no se hizo esperar, a las 22 horas una lluvia tenúe pero constante hizo temer que al día siguiente no pudiera realizarse la excursión al Salar de Uyuni. 
Hilarión veía con suma preocupación la amenaza de la tormenta y hacía sus consultas con los restantes guías que llevaban los otros contingentes. Al final se pusieron de acuerdo los cuatro contingentes que se encontraban en el complejo de casitas hechas con sal para salir al salar lo más temprano posible. Todos juntos así de mediar un problema uno al otro se ayudaría.
Una vez acordado esto, Hilarión nos comunicó que deberíamos estar despiertos a las 5:00. 
La ansiedad de Axel hizo que este se levantara a las 3:45 y viera con suma preocupación que todavía siguiera lloviendo. Al rato de haberse levantado ve a Hilarión que como siempre se levantaba mucho antes que todos nosotros para poner a punto todo y le pregunta:
- Hola Hilarión ¿cómo ves la cosa? ¿Podremos salir al salar?
Hilarión sin dudar le contesta:
- Axel acordamos salir todos juntos así será mejor para todos.
Las palabras tranquilizadoras de Hilarión dieron algún grado de certeza y de lógica. Quedarse en el medio del salar solos equivaldría a un suicidio.
Ya siendo las 5:30 salimos con rumbo al Salar de Uyuni. El camino es lento, tortuoso, la oscuridad es absoluta y solo a lo lejos, muy lejos, pueden verse algunas luces con las que se irían guiando los choferes de los jeeps.
Una vez adentro del Salar, todavía de noche, seguimos lo único que puede ser identificable en la oscuridad: las luces de las pocas construcciones que hay en el salar. Poco distinto es de día ya que en la inmensidad blanca de 12.000 Km.2 (esto es casi 60 veces la Ciudad de Buenos Aires) solo podés orientarte a través de las montañas, siendo el principal referente el Volcán Tunupa. Según Hilarión los GPS (Geoposicionadores satelitales) no funcionan o se vuelven locos y marcan cualquier cosa debido a la gran presencia de litio en el salar razón por la cual solo es posible ir guiándose por dicho volcán. Como quien dice "solo para expertos".
Al cabo de unos kilómetros de marcha nuestro jeep que iba delante de todos clavó sus ruedas  en la inmensidad del salar, trató de zafar pero no pudo, es más se clavó más en la fragilidad de la sal. Los tres restantes jeeps intentaron pasar, uno por la izquierda, el otro por la derecha y otro intentando el mismo camino. Todos, absolutamente todos se clavaron. 
Todavía no había amanecido e insistimos pero en cada insistencia era cada vez peor como nos quedábamos. Peor situación fue la que pasó el jeep en donde estaba un contingente de Argentinos y una pareja de Italianos. Ese jeep directamente además de estar clavado estaba levemente escoriado hacia la derecha corriendo serio peligro.
Hilarión ya al haberse dado por vencido entre tantas insistencias nos dijo:
- Tenemos que bajar.
Recién estaba amaneciendo y el termómetro del jeep marcaba 13º con lo cual afuera hacia mucho menos (estimado 10º y con lluvia). Nos arremangamos los pantalones, respiramos hondo, tomamos coraje y bajamos al salar cuya superficie estaba plenamente inundada con 10 centímetros de agua. Absolutamente congelados nuestros pies por el agua y el frío, no nos daba tiempo a pensar en ello porque lo único que queríamos es salir de la varadura.
Los restantes contingentes al ver que Hilarión, Marcela y nosotros estábamos en el agua intentando empujar decidieron hacer lo mismo. Inmediatamente un crisol de nacionalidades (Bolivianos, Argentinos, Estado Unidenses, Israelies, Belgas, Irlandeses, Ingleses, Italianos, Suizos y Canadienses) tirábamos todos de un mismo lado empujando una y otra vez las camionetas para sacarlas de aquella situación. La solidaridad se hacía presente una vez más y las ganas de seguir nuestra travesía por el salar nos hacia olvidar no solo del frío sino también de la altura (ya que el salar se encuentra a 3650 metros sobre el nivel del mar) poniendo la mayor fuerza para que saliéramos adelante.

Momentos en que se estaban usando las eslingas para sacar de la varadura a los jeeps



Finalmente y luego de casi una hora de intentos pudimos sacar una de las camionetas. La esperanza estaba a la orden del día ya que con la eslinga y cables podríamos sacar a las otras. Se hizo el intento pero lamentablemente los cables se cortaron en un intento por sacar nuestro jeep. 
- Sonamos dijeron muchos y pensaron otros muy seguramente.

Muestras elocuentes de lo "feo" que estaba allí afuera




Sin embargo Hilarión se encargó personalmente de ir a Colchani con el único jeep que pudo ser sacado en búsqueda de algún auxilio, mientras tanto dejamos de mojarnos y de pasar frío para poder desayunar, tomar algo caliente tal como estaba planificado: desayunar en el salar, claro que no en estas circunstancias.

Adentro del Jeep tratando de "quitarle" frío a nuestros pies mientras tomábamos el desayuno




Habiendo pasado cerca de una hora y media Hilarión llega con dos viejos camiones que cargaban algunos tirantes, barretas y latones con los que se pretendía sacar de la varadura a los otros tres jeeps.
Junto con estos "salvadores" y todos (hombres y mujeres que integraban las distintas excursiones) a fuerza pura es que pudimos sacar a los jeeps y seguir nuestro viaje al hotel de sal.
Ya en el hotel de sal además de disfrutar de la salamandra que nos dió algo de calor, del hotel y del salar nos sacamos unas fotografías y desde allí estuvimos un tiempo más en el salar, ya que a la Isla Pescado no podríamos llegar por lo inundado que se encontraba el mismo, para volvernos a Uyuni donde terminaríamos la excursión.  

Fotos del Salar de Uyuni