
El camino a Cachi transcurre primero por la Ruta Nacional 68 atravesando el Valle de Lerma y pasando por las ciudades de Cerrillos, La Merced y El Carril. Hasta allí la vegetación característica es la de abundantes plantaciones de tabaco y del afincamiento de la Tabacalera Alliance One (Ex - Nobleza Piccardo).
Ya en las cercanías de Chicoana, se toma el desvio por Ruta Provincial 33 y el camino empieza a tomar otras características encajonándose en quebradas y siendo surcadas por caudalosos ríos.
Así es como llegamos a San Fernando de Escoipe, pueblito famosamente conocido por las fotos de la Secretaría de Turismo de Salta (la foto es la de la iglesia a lo lejos con el cardón de costado). Siguiendo viaje cruzaremos algunos puentes de madera e hierro los cuales seguramente pasarán a la historia cuando asfalten la ruta hasta el pie de la cuesta (prometieron no asfaltar la cuesta espero que cumplan porque sino pierde su encanto).
La cuesta del Obispo se trata ni más ni menos de un antiguo camino emprendido por un obispo al cual para llegar a los Valles Calchaquíes tuvo que atravesar estos caminos. Primero se le denominó Cuesta de la Dormida del Obispo, ya que se supone que ha dormido en algunos de estos lugares, pero al quedar un poco feo este nombre se decidió acotarle el nombre al actual. Esta cuesta, una de las más maravillosas de Argentina, tiene 42 km. de largo y termina en su punto más alto denominado la Piedra del Molino a 3348 metros sobre el nivel del mar.
A partir de allí nos encontramos con el Parque Nacional Los Cardones el cual alberga cientos de especies cactáceas, entre ellas una muy curiosa cuya flor crece al ras del suelo.
Siguiendo por Ruta 33 empalmamos con la mítica Ruta Nacional 40 y allí nos encontramos con la Recta del Tin Tin, antigua recta Incaica que ellos mismos han construido marcando como mojones fogatas colocadas a una distancia determinada. En este paso la Ruta Nacional 40 ha sido trazada sobre este mismo antiguo camino (hoy lamentablemente asfaltado). La recta tiene 12 km. de largo y un desvío de tan sólo menos de un milimetro de error (toda una perfección). A mano izquierda (siempre teniendo en cuenta que se va a Cachi) nos sorprende la Paleta del Pintor una autentica belleza de la naturaleza.
Ya antes de llegar a Cachi se pasa por Payogasta en cuyo mirador podemos observar cientos de bellezas que las montañas y sus colores junto a los cardones, los ríos, las casitas y el camino nos regalan para embelezar nuestros ojos.
Una recomendación para el viajero mucha precaución en el camino, tocar bocina en las curvas ya van a ver en el camino una gran cruz que señala el trágico accidente de un colectivo donde sus 35 integrantes murieron en el año 1974, claro está que el camino ahora está mejor que en esa época pero igual hay que tener precaución, disfrutar y sentir los paisajes con las sensaciones del alma. La otra recomendación es no se pierdan cada detalle del camino si los lleva un micro mejor porque el que conduce ya no lo hace y puede disfrutar también, cada paisaje es más lindo que el anterior y así sucesivamente con lo cual nada tiene desperdicio. Lugares bellísimos son los que hay camino a Cachi, esa sería su mejor definición.!!!!
















Bella, ordenada, limpia, colorida, la Ciudad de Salta espera de brazos abiertos a los turistas, Argentinos o Extranjeros. Con preferencia de estos últimos quienes vienen copando la parada y hacen que sea corriente escuchar el frío idioma Alemán, el flemático Inglés, el refinado Francés, el alegre Italiano, el Español y por último esa tonada típica de quienes habitamos por estas tierras (decimos por los Porteños), relegando a un segundo plano la característica tonada Salteña.Salta es una ciudad verdaderamente hermosa que conserva cuidadosamente lo antiguo y lo vincula con equilibrio con lo moderno y hace de ella una ciudad con una arquitectura inigualable que despierta admiración y porque no decirlo un poco de sana envidia.Es una ciudad que combina en forma armoniosa el movimiento de una gran ciudad con la tranquilidad y seguridad de un pequeño pueblo. Su gente es muy servicial, dispuesta como siempre a tratar de la mejor manera al turista, de modo que la impresión de este sea la de un buen recuerdo.Enclavada en el Valle de Lerma, seguramente Don Hernando no hubiera podido soñar jamás con una ciudad así.Sea de noche o de día no pierde encanto alguno, sus vistas desde lo alto del Cerro San Bernardo o bien a la salida de la Ciudad regalan una ciudad absolutamente iluminada digna de una excelente postal. Sus calles, sus plazas y parques, sus angostas vereditas, sus casas, sus monumentos, en fin todo hacen que uno se lleve el mejor de sus recuerdos.Hay un dicho que han puesto de moda últimamente: "el único riesgo de ir a Salta es...que te quieras quedar a vivir!!!", creemos que tienen mucha razón en decirlo...es una hermosa ciudad!!!.Pero además de ello es que tiene mucho por recorrer: el Cabildo (eso si es un verdadero museo), el Cerro San Bernardo y su típico ascenso por teléferico, el Parque San Martín, la Catedral, la Iglesia de San Francisco, la Iglesia de la Merced, la Iglesia de la Viña, el Convento de San Bernardo, la Casa Hernández, la Casa Arias Rengel, el monumento a Martín Miguel de Guemes ese héroe enorme que tiene la Patria, el pólemico Museo Arqueológico de Alta Montaña (MAAM) (más adelante verán porque pensamos que es pólemico), los paseos peatonales Florida y Alberdi y la noche de la calle Balcarce.Todo esto y mucho más tiene Salta para ofrecer, la perlita del Norte Argentino.










En el Salar de Antofalla hay cosas que sorprenden!!! una de ellas es Las Botijuelas. Esta vega desciende desde los altos de las montañas a más de 4000 metros sobre el nivel del mar. Subir significó una tarea difícil para no imposible para Axel que pese a la altura y la falta de oxigeno llegó.
Su verdor contrasta con la blancura del paisaje y allí arriba Don Simón Morales, el único habitante de este lugar, tiene a su entera disposición una pileta de agua termal para él.
Esta pequeña terma es una de las tantas existentes en el salar, siendo su temperatura de 32º C.
Don Morales cuenta que cuando se apagó el pequeño volcán surgió así de la noche a la mañana "esta agua". La misma desciende por la montaña generando a su paso una zona verde donde pastan sus animales. También nos cuenta acerca de las inclemencias del tiempo durante el invierno (temperaturas de 15 a 20 grados bajo cero) y dice que pese a dichas inclemencias el agua permanece caliente.
Ante la pregunta de si recibía algún tipo de subsidio o algún tipo de beneficio de parte del Estado en concepto de ejercicio de soberanía el nos contesta que no (tengáse en cuenta que vive en una zona a más de 4000 metros de altura y que tiene una densidad menor a 0,05 habitantes por Km. cuadrado).
También nos ha contado un poco como es su vida y que se ha hecho amigo de unas personas que siempre vienen en sus 4 x 4 por este lugar (serán los viajeros - Eduardo Cinícola y Cía.??? no lo sabemos).
Luego de un nutrido díalogo nos invitó con una gaseosa.
Antes de despedirnos hicimos unas fotos y luego emprendimos la bajada. Micaela nos sacó esta foto con la cámara de Luciano y Juan Pablo, foto que recibimos hace unos días por e mail. En ella estamos (de izquierda a derecha) Luciano, Simón Morales, Esther y, agachados, Juan Pablo y Axel.

El Salar de Antofalla es tan largo como la Provincia de Catamarca pues mide 163 kilómetros y es el más largo del mundo. Su ancho nunca supera los 12 kilómetros. El extremo sudeste del Salar es un lugar hiperárido con extraordinarias formaciones de salinas terciarias pudiendo acceder a ellas por camino de huella desde Antofagasta de la Sierra o bien desde territorio Salteño siguiendo al Sur del Salar de Arizaro.Es uno de los lugares más inhóspitos e inaccesibles de la Puna Argentina. Sin agua, ni vegetación, sólo hay en ella formas caprichosas trabajadas por la erosión durante milenios, siendo lo único que se encuentra en decenas de kilómetros a la redonda.El salar está encerrado entre las Sierras de Antofalla y de Calalaste, esta última presenta una infinidad de colores imposibles de describir. Tiene una altitud media de 4210 metros siendo la máxima 6227 y la mínima 3270.Dentro del salar hay una formación de lagunas denominadas "Ojos de Campo", se las puede ver de color rojo, negro, azul y verde (increíble no?). También hay una zona de aguas termales denominadas Las Botijuelas a la que nos vamos a referir más adelante.Nuevamente tenemos que agradecer a Luciano y a Juan Pablo la foto en que estamos todos en el Salar y la foto de los Ojos de Campo.
Nota de los autores: Recientemente la zona de Antofalla, su salar y alrededores se vió conmovida con la noticia de un supuesto "comprador" que por poco dinero había adquirido y estaba comenzando a alambrar una zona que inclusive hacía correr el peligro de mantener incomunicada a varios poblados y caseríos de las que aquí estamos hablando. Estas cosas realmente son las que como ciudadanos debemos impedir.
Ya antes que ello fue de público conocimiento e inclusive fue tapa de varios matutinos el supuesto aviso de una inmobiliaria que remataba toda la Puna por 36 millones de dólares. Desgraciadamente ya nos están alambrando nuestra Patagonia y muchos otros lugares también, y con ellas nuestras bellezas, no permitamos que nos quiten lo nuestro. Desde nuestro blog hacemos votos para que toda la zona de la Puna sea un área de protección natural o Patrimonio Intangible o Parque Nacional o cosa que impida que estos ataques de la que son objeto puedan cesar. Como así también bregamos para que la situación dominial de los pobladores originarios se regularice lo más pronto posible.










Antofalla es un pueblito de apenas 40 habitantes al pie del Salar y del Volcán del mismo nombre, llegar a él implica trepar a las montañas hasta el Abra de los Colorados a 4667 metros de altura por un camino de huella abierto recién en el año 1989. Antes de llegar a Antofalla se tiene que atravesar el salar previo a tener una vista espectacular del paisaje una vez llegados a la cima de las montañas.Su callecita principal que pueden observar en dos fotos se llama Soledad.Realmente es un pueblo solitario, su silencio sólo es cortado por el viento que golpetea contra los árboles, un vergel en el medio de tanta blancura, en el medio de tanta desolación. Sus habitantes han ido utilizando técnicas de cultivo en invernaderos y riego en acequías que aprovechan de los deshielos de las altas montañas, de esta manera es que Antofalla tiene tanto verde en el medio de un lugar en que nada crece en forma natural.A lo lejos se puede divisar en la falda de una montaña un cartel que reza simplemente "Bienvenidos a Antofalla".El pueblo es todo en miniatura, sus casitas son pequeñas y con chimeneas humeantes, su iglesia es la más pequeña que hayamos visto data del año 1963 y no tiene más que tres banquitos.También allí conocimos a Alfredito cuya madre nos vendió una alfombra de lana de oveja muy linda, nos contaba Alfredito que se tuvo que quedar solo porque sus hermanos salieron a buscar leña y si bien había burro para él acompañar a sus hermanos mayores, el mismo no tenía montura por lo tanto tuvo que quedarse. También nos acompañó a la escuelita a la que él iba y nos explicó que su maestro llega en camioneta hasta allí. Nos contó que ellos tienen clases de Septiembre a Mayo debido a las inclemencias del tiempo que no permiten las clases en el crudo invierno en donde es común tener temperaturas mínimas que rondan los 15 grados bajo cero.Allí fuimos con el guía Adrián Fabián junto a Juan Pablo, Luciano, Esther y Micaela. Luego de visitar y de disfrutar de él lo dejamos allí, al borde del salar y del volcán, solitaria nuevamente... Antofalla, el pueblo del silencio.





Este es un caserío ubicado a 17 kilómetros al norte de Antofagasta de la Sierra por Ruta Provincial 43, la foto es gentileza de nuestros amigos Luciano y Juan Pablo Borromei quienes son autores de esta imagen. Nosotros tuvimos la oportunidad de sacarle fotos también pero lamentablemente fueron parte de las que se nos han perdido por un fallo inexplicable en la memoria de la cámara de la cual perdimos un total de 187. Igual debemos confesar que no hubieran sido tan lindas como esta toma. (Excelente muchachos!!!).
Volviendo a nosotros, les contamos que veníamos de vuelta con el maestro de la Escuela Nº 167 "Salar del Hombre Muerto" con un sol que caía y un frío y viento que se nos venía encima y que apenas si podíamos escucharnos al hablar. Fue quien nos hizo observar en el camino que estábamos llegando a Paicuqui, un vergel entre tanta desolación. Observen su belleza, lindo no???


Cuando llegamos al Paraje La Aguadita y conocimos la Escuela Nº 167 nos hemos llenado de muchisimas sensaciones.
Una de ellas es que esto queda en Argentina, que nuestras vidas de la gran ciudad no nos permite ver más allá, no nos deja imaginar que esto existe, que acota nuestra mente a pensar en solo la realidad que nos circunda.
Un colegio en el medio de la nada, con poco y nada de materiales, con el amor de un maestro (Héctor Cruz) que hace de todo en el colegio, a costa del desaire de parte de gobiernos que examinan números y no ven que allí se educan chicos. Si porque a esta escuela se la estuvo a punto de cerrar porque allí iba un sólo alumno. Basta con que haya un solo alumno para que allí siga la educación. Porque en la educación manda justamente el saber y no el economicismo, porque tuvieron que hacer malavares para que no la cierren entre los cuales figura el translado de otros tres chicos a esta escuela totalizando los actuales cuatro alumnos.
Tampoco recibían desde hace meses las raciones de leche, sin embargo, se las siguen ingeniando como para darles de comer a estos chicos que tienen clases en doble turno de Septiembre a Mayo y también se las ingenian como para quienes la visitan sean recibidos siempre con algo: pan casero, té, mate cocido, té de coca o té de pupusa.
Allí flameaba una desilachada bandera Argentina, hoy flamea una nueva bandera hace poco donada por nosotros, un lugar que con mucha emoción y lágrimas hemos dejado pero que nuestro recuerdo y nuestras ganas de colaborar con ellos permanecerá.
