26 de abril de 2012

NOA 2012 EN BLANCO Y NEGRO

21 de abril de 2012

SALTA.

Luego de estar en un día terrible en San Antonio de los Cobres emprendimos nuestro camino a la Ciudad de Salta. Para ello tomamos el micro de Ale Hnos. en la misma puerta del Restaurante Huayra Huasi. Allí abordamos el micro camino a nuestra querida ciudad de Salta, quien como de costumbre nos recibe con las manos abiertas y es como si fuera nuestra segunda casa.
Recorrimos de punta a punta la ciudad. Ya nos es sumamente familiar y por momentos sentíamos la necesidad de estar nuevamente en la ciudad pero por momentos añorábamos la hermosa experiencia del silencio de la Puna.
Así transcurren nuestros últimos días de vacaciones en una ciudad hermosa que siempre nos acoge muy bien. Pese al mal trago de la última media hora antes de la vuelta a Buenos Aires en donde fui víctima de un carterista que nos arrebató una mochila de mano en un descuido con algunos regalos menores, la hemos pasado muy pero muy bien.
Aquí un resumen de fotos de Salta, la linda.



















18 de abril de 2012

TORMENTA EN SAN ANTONIO DE LOS COBRES.

Llegamos a San Antonio de los Cobres. Frío y lluvia se combinaban y hacían de ese día el día más feo de todas las vacaciones. Si bien es cierto que tuvimos un día de lluvia - en Belén, Catamarca - allí lo amenizamos con conocernos con un grupo de chicos que viajaban a El Peñón y a Antofagasta de la Sierra. Aquí llegamos solos y nos instalamos directamente en el Restaurante Huayra Huasi que cuenta también con dos habitaciones para alojarse.
Lo cierto es que con Roslie es la segunda vez que visitamos San Antonio de los Cobres y las dos veces nos ha tocado muy mal tiempo.
Averiguamos como seguiría el tiempo y todo el mundo coincidía que la lluvia iba a durar por lo menos uno o dos días más, con lo cual nuestros planes iniciales de quedarnos dos días en San Antonio de los Cobres tomaron otro rumbo.
Instalados en el restaurante mientras comíamos unas ricas empanadas debatíamos qué hacer. El debate giraba en torno a si nos quedábamos, nos íbamos a Santa Rosa de Tastil o si seguíamos directo a Salta. En vista al mal tiempo, y que iba a persistir en esa situación, la primer opción estaba absolutamente descartada, máxime cuando supimos que iba a ser imposible subir al Abra de Acay. Nos quedaba la segunda opción que era ir a Santa Rosa de Tastil cuyo dato de alojarme en casa de familia me había proporcionado el Lic. Christian Vitry a través del Facebook y que era de mi interés conocer las ruinas Pre-Incaicas. Roslie era de la partida de seguir directo a Salta. Se impuso esta última opción.
Mientras llovía comimos las empanadas y luego nos fuimos a la habitación a descansar.
Como a las 15 horas tuvimos un leve respiro que nos permitió pasear un rato por el pueblo. Fuimos a comprar los pasajes a Salta y preguntamos bien donde paraba, cosa que me indicaron que en la puerta del Restaurante Huayra Huasi paraba así que no debíamos movernos hacia ninguna parte. 
Al día horrible debido al tiempo se le sumaba que todo el pueblo lloraba la muerte de un muchacho joven y recorría en procesión por el pueblo hasta su descanso final. Sin dudas además de ser un día horrible en lo climático, era un día triste en todo San Antonio de los Cobres.
El "respiro" del tiempo sin lluvia duró apenas una hora, momento en el cual tomamos algunas fotos recorriendo sus calles y la estación del Ramal C-14.







Encontramos cambiado un poco a San Antonio de los Cobres respecto del 2009 en especial por su paseo peatonal. El resto no cambio en nada sustancial. El mal tiempo no nos dejó recorrer mucho más y, de hecho, cuando estábamos en la estación se levantó un viento muy fuerte y frío seguido de una llovizna muy molesta que nos mojaba por completo. 
Punto final para San Antonio de los Cobres en un día muy triste no sólo climáticamente hablando, sino también por el dolor del pueblo que lloraba a uno de sus hijos.
 

15 de abril de 2012

CAMINO A SAN ANTONIO DE LOS COBRES.

Miércoles 25 de Enero, es hora de partir del corazón de la Puna para acercarnos ya al final de nuestro viaje. Sentimos una gran pena dejar a Tolar Grande, pero era hora de partir.


Como ya es una costumbre, nos levantamos temprano. Las luces de Tolar Grande permanecían aún encendidas y el ya comenzaba a clarear. 
A las 7.30 horas nos fuimos a casa de Lorenzo para llenar el termo con agua para el mate del camino y desayunar. Nos aguardaban poco más de tres horas y media de viaje hasta San Antonio de los Cobres.
Desayunamos, nos despedimos de Teófila, le fuimos a llevar las llaves del Refugio a Inés y sin más emprendimos camino a San Antonio de los Cobres tomando primero la Ruta Provincial 27 y luego la Ruta Provincial 129 para pasar por Santa Rosa de los Pastos Grandes.
Sentíamos que ya nada de lo que vivimos en estos días iba a ser igual, sólo nos quedaba la esperanza de llegar a San Antonio de los Cobres y hacer el Abra de Acay. Mientras tanto disfrutamos del camino y del hermoso día que se presentaba ante nosotros.





Alcanzamos a las 9 de la mañana el Desierto del Diablo, lugar que sin dudas nos cautiva pero que en virtud del juego de luces que hace con la refracción del sol preferimos cuando el sol se encuentra más alto ya que allí se puede apreciar mejor sus colores. 
Continuamos nuestro camino y pasamos por Los Colorados, ese hermoso laberinto que parece no tener fin. Allí nuestra marcha es algo más lenta debido a la gran cantidad de curvas y contra curvas que presenta la ruta mientras transitamos por el mismísimo corazón de la montaña.





Ya saliendo del camino de Los Colorados nos encontramos con la gran recta del Campo de la Paciencia. A lo largo del camino nos encontramos con muchas camionetas, algunas provenientes de mineras, otras de turistas. Lo que sin dudas nunca esperábamos era una "congestión de transito" en la Ruta Provincial 27 a la altura del paso del Ferrocarril cerca de Salar de Pocitos.


Siendo las 10 llegamos a Salar de Pocitos, en el camino se podía advertir que nos esperaba más adelante un cielo cargado de nubes.


Al llegar a Salar de Pocitos, debemos tomar por un corto tramo la Ruta Provincial 17 hasta el empalme con la Ruta Provincial 129 que nos lleva por Santa Rosa de los Pastos Grandes. Quería que Roslie conociera esta versión del camino que yo si tuve la oportunidad de conocerla con Chugo, Deborah y Juan en el 2009.



Al tomar la Ruta Provincial 129 primero debemos pasar por el pie de la Cuesta de Quirón y luego por el Puesto Quirón. A Roslie ya empieza a gustarle los paisajes y comparándola con la variante de la Ruta Nacional 51 que si bien no deja de ser atractiva, esta presenta mayor belleza en su paisaje.





Roslie no deja de sorprenderse con la belleza, sin embargo yo prefería el paisaje que había visto en el año 2009 ya que se encontraba muy nuboso para mi gusto.
Nuestro camino continúa hasta las cercanía al Salar de Pastos Grandes, lugar que nos indica que ya nos encontramos cerca del pueblo.




Una sorprendente formación montañosa nos deslumbra con su juego de luces que hace con las nubes. Continuamos y apreciamos que llegando a Santa Rosa de los Pastos Grandes el cielo comienza a abrirse un poco, lo cual nos da esperanzas de lo que tendríamos por delante.




Cerca de las 11 horas, llegamos a Santa Rosa de los Pastos Grandes. Milagrosamente empiezan a caer mensajes de texto y había señal de celular. Roslie no salía de asombro frente a su belleza y yo tampoco por ver tanto verdor en el paisaje.



Nuestro camino continúa y esa ilusión de un día despejado comienza a desvanecerse a medida que nos adentramos al pie de la Cuesta de Gallo donde podíamos advertir que nos esperaba cielo absolutamente nublado a tormentoso.


Mientras subíamos hasta el Abra de Gallo a 4630 metros sobre el nivel del mar, más se desvanecían nuestras esperanzas de llegar a San Antonio de los Cobres con buen tiempo. Las nubes apenas las teníamos sobre nuestras propias cabezas y una tenúe llovizna se abatía en la zona.








Pensamos por un momento que íbamos a pasar la Cuesta de Gallo con nubes y que luego de encarar su bajada las nubes quedarían allí arriba, pero no...las nubes bajarían con nosotros y nos acompañarían durante toda la jornada hasta San Antonio de los Cobres, lugar en el que se abatía una tormenta importante.
Así fue que llegamos a San Antonio de los Cobres y nos alojamos en el Restaurante Huayra Huasi huyendo momentáneamente de la tormenta.