23 de febrero de 2012

PAISAJES QUE EMOCIONAN, CAMPO DE PIEDRA POMEZ.

La Puna Catamarqueña es sin dudas aún uno de los lugares más asombrosos y desconocidos por el turismo convencional. Las sensaciones allí vividas, sentir sus absolutos silencios y conmoverse con sus paisajes son sin dudas un denominador común entre quienes tienen el honor de haberla visitado.
Es que la Puna se la siente en el alma y transmite momentos que son únicos e irrepetibles, momentos en que, ni una cámara, ni una vídeo, pueden llegar a transmitir fielmente lo que se siente a flor de piel.
Muchos lugares en la Puna Catamarqueña transmiten toda esta carga emotiva. Uno de ellos es sin lugar a dudas el Campo de Piedra Pómez.


Yo, Axel, estuve allí en el año 2009 en la aventura de la Transpuna, pero era materia pendiente poder visitarlo juntos. Y eso fue lo que hicimos. Es que tardamos seis años después de nuestra primer visita a Antofagasta de la Sierra para poder conocer esta magnifica belleza de la naturaleza digna de ser galardonada, por sus características únicas en el mundo, como Parque Nacional y hacemos votos por ello.
Para llegar hacia allí fuimos junto a David Busto, del Complejo Pucará. David se afincó en Antofagasta de la Sierra como maestro de matemática. Pronto al recorre sus caminos y paisajes fue encontrando la posibilidad de realizar un emprendimiento económico y construyó el Complejo Pucará en el año 2000.
Salimos a las 10 en punto de la Casa de Pascuala Vázquez junto a nuestro amigo Marcos con quien tendríamos el gusto de compartir la excursión.
Enseguida tomamos la Ruta Provincial 43 en dirección sur. Saliendo de Antofagasta de la Sierra nos podemos encontrar una gran cantidad de volcanes apagados. Los primeros son esos dos gigantes gemelos que pintan el paisaje de Antofagasta de la Sierra, los Volcanes Antofagasta y Alumbrera. Sus coladas de lava petrificada hablan a las claras de una intensa actividad vulcánica que se extienden por muchos kilómetros a lo largo del camino.


Volcanes Antofagasta y Alumbrera.


Colada de lava petrificada.

  

Bue...siempre hay locos sueltos...en la Puna también!!!

Después de una zona de curvas peligrosas, el camino continúa en un amplia recta que atraviesa la altiplanicie. Desde este punto podemos ver lo que pronto tendremos ante nuestros ojos.


También encontramos a nuestra izquierda, esto es viniendo desde Antofagasta de la Sierra, el Volcán Jote y el Carluchi con su característica mancha en forma de herradura en su cima y a la derecha el Volcán Cachamani. A lo lejos un horizonte blanco que se puede confundir con nieve o con un salar asoma. Todos vamos en absoluto silencio disfrutando del paisaje y cada tanto surge una exclamación del tipo ¡que paisaje! o ¡que belleza!.



Imágenes del Volcán Jote. 


Montañas nevadas rodean el paisaje.


Volcán Carachi Pampa.
 
Mientras nos acercamos aparece en escena un volcán más: el Carachi Pampa, antesala de nuestro objetivo.
Ya estamos en las cercanías al Campo de Piedra Pómez. Pasamos el cartel que indica el acceso y nos fuimos por un camino alternativo que se encontraba un kilómetro más adelante y que se encontraba en mejor estado, según David.
Frente a nosotros además del Carachi Pampa se encuentra un inmenso mar de arena con sus olas moldeadas caprichosamente por el viento. Mientras nos deleitamos con estos paisajes, el plato fuerte de la excursión se prepara para darnos la bienvenida.


Así transcurrió nuestro paseo vislumbrando desde lejos el paisaje que toda vez a la que íbamos acercándonos nos cautivaba más y más hasta que por fin llegamos a nuestro ansiado destino.



Por momentos nos es imposible pensar que toda esta belleza que tenemos ante nuestros ojos se produjo producto de una colosal explosión volcánica que distribuyó las cenizas a lo largo de un campo de varios kilómetros que hacen imposible a la vista humana ver donde terminan. Lo cierto es que este infierno producido por la explosión de un volcán al enfriarse ha formado estas maravillosas rocas de tipo poroso. El agua, el viento y las grandes amplitudes térmicas entre el día y la noche han hecho el resto y continúan haciéndolo.
Mientras David descansaba bajo una de las pocas sombras que ofrecía este extenso Campo, Roslie, Marcos y yo nos dedicábamos a explorar y disfrutar a pleno del paisaje. Era el momento propicio de caminar, de sentarse a mirar toda esa inmensidad de paisaje y también de sacar la hermosa bandera Argentina y tomarse fotos junto a ella.






Una vez explorado algunas partes, le pedimos a David si podíamos internarnos un poco más dentro del campo para ver más geoformas. Hacia allí fuimos!!!
Fueron sin dudas instantes vividos con gran intensidad. Sus paisajes, sus colores, sus contrastes, sus silencios, el viento solitario hacen que estos tres mortales que la visitaban quedaran estupefactos.


Axel con la Bandera Argentina.


Roslie que no sale de su asombro.


Nuestro amigo Marcos con la Bandera Argentina. Feliz de llegar al Campo de Piedra Pómez.
(Foto de Marcos).

Roslie me confesó "fue lo más lindo que he visto del viaje, sin dudas" a lo que le contesté "todavía falta Roslie, todavía falta". Se la veía muy feliz de haberlo conocido.



Luego de estar allí en el Campo de Piedra Pómez emprendimos camino hacia un extenso arenal. Al llegar al borde del mismo debíamos tirarnos por una increíble pendiente. Bajamos, inspeccionamos y le pedí a David bajo mi entera responsabilidad estar en la parte de atrás de la camioneta.




Mientras nos tirábamos, tomé varias fotos, me iba agarrando como podía y varias exclamaciones de alegría eran clamadas a los cuatro vientos. Adrenalina a full!!!




Debo confesar que nadie de nosotros esperaba esos inmensos arenales. Nuestra sorpresa, incluso la mía que ya había visitado el Campo de Piedra Pómez en el 2009, fue mayúscula. Este fue sin dudas otro gran momento de la excursión.





Marcos no lo puede creer...nosotros tampoco!!!



Gracias Catamarca!!! (Foto de Marcos).

Todo llega a su fin. Emprendemos el regreso, pero antes nos vamos hasta la localidad de El Peñón donde nos aguardaba Santos Alamo quien nos llevaría de vuelta a Antofagasta de la Sierra. David debía ir a buscar a un grupo de turistas a Belén.



Comimos y nos volvimos nuevamente a Antofagasta de la Sierra, nuevamente a la "Casa del Sol".

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