1 de febrero de 2012

PLAN B

Salimos el día 13 de enero a las 18.05 horas de la terminal de Retiro y de acuerdo al tiempo estimado de recorrido hasta San Miguel de Tucumán deberíamos llegar a las 9.35, tiempo suficiente como para tomarse el micro del Expreso Aconquija a las 10 horas con destino a Santa María (Catamarca).
En virtud del poco tiempo entre uno y otro micro Axel decidió no reservar boletos para las 10 horas, es decir, estaba planeado una especie de "Plan B" en caso de no llegar a tiempo.
El "Plan B" básicamente era tomar el micro de las 14 horas a Santa María y, mientras tanto, recorrer un poco la ciudad de San Miguel de Tucumán hasta ese momento.
En efecto el "Plan B" se puso en marcha mucho antes de llegar a la ciudad, ya que llegaríamos a la misma a las 10.20 horas, de modo que nos dispusimos tranquilamente estirar las piernas, tomar algo fresco, guardar los equipajes en la terminal, hacer la cola del Expreso Aconquija y luego salir a caminar por la ciudad.
De todo esto la tarea más pesada sin dudas fue sacar los pasajes a Santa María (Catamarca). La fila era muy larga pero para fortuna nuestra los pasajes eran en un 90% vendidos a gente que se dirigía a Tafí del Valle y Amaicha del Valle.
Finalmente hemos sacado los pasajes a Santa María y más de uno se preguntará porque razón los hemos sacado desde Tucumán y no desde la misma Provincia de Catamarca. La explicación, sencilla, es que desde San Miguel de Tucumán hay tan sólo 180 Kilómetros, mientras que desde San Fernando del Valle de Catamarca (en su versión más corta, esto es, entrando por territorio Tucumano y volviendo a reingresar a Catamarca) hay 340 aproximadamente.

Así que una vez, boletos en mano, nos lanzamos a hacer un recorrido escueto por la ciudad de San Miguel de Tucumán, ciudad que conocimos en el año 2006.
Para ello primero fuimos hacia el Parque 9 de Julio y luego tomamos como eje principal la calle 24 de Septiembre, calle que recuerda el célebre triunfo del Ejército del Norte en la Batalla de Tucumán.




Vistas parciales del Parque 9 de Julio

Nuestra primer impresión acerca del Parque 9 de Julio es que lo vimos un poco mejor de aquella vez que lo conocimos. 
Seguimos nuestro camino por la calle Benjamín Araoz que luego se transforma en la calle 24 de Septiembre. Así que pasamos por la Iglesia de Nuestra Sra. de la Merced.

Iglesia de la Merced




Fotos de archivo (Año 2006): 1) Restos de Gregorio Araoz de Lamadrid, 2) Estandarte de la Batalla de Humahuaca, 3) Bandera del Regimiento 19 de Infantería y 4) Estandarte de la Batalla de Salta

Lamentablemente esta iglesia, que contiene en su interior los estandartes de guerra de las Batallas de Salta y de Humahuaca, los restos mortales de Gregorio Araoz de Lamadrid y una bandera del Regimiento 19 de Infantería, se encontraba cerrada al público razón por la cual continuamos nuestro camino hacia la Plaza Independencia en donde se concita una importante cantidad de atractivos turísticos: a saber, la plaza y el sitio histórico en donde estuvo clavado en una pica la cabeza de Marco de Avellaneda, padre de Nicolás Avellaneda, el Monumento a la Independencia; frente a ella la Casa de Gobierno, la Iglesia de San Francisco donde se guarda el escritorio original del momento en que se declaró la Independencia y una bandera del año 1814 y la Federación Económica.








Luego de recorrer esa histórica manzana, nos dirigimos hacia la Casa Histórica de la Independencia caminando por el (para nosotros) renovado paseo de la calle Congreso. Previo a ello se encuentra el Museo de la casa de Nicolás Avellaneda quien fuera Presidente Argentino entre los años 1874 y 1880. 
Llegados a la Casa Histórica tomamos las fotos de rigor y luego seguimos nuestro camino hacia la terminal. 



Habíamos cronometrado un recorrido de una hora y cuarto por la Ciudad de San Miguel de Tucumán, tiempo suficiente como para recorrer todo esto y llegar tranquilos a la terminal para tomar el micro a Santa María. Así se ejecutó un plan que si bien no estaba concebido en nuestras cabezas de llevarlo a cabo, las circunstancias de un pequeño tiempo libre nos permitieron recorrer una vez más al Jardín de la República.
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