6 de febrero de 2012

SANTA MARIA Y MAS!!!

Terminada nuestra excursión por Cerro Pintado, regresamos a Santa María. Asimismo confirmamos la reserva por la tarde de un trekking a los Cerros de Colores cercanos que hay a la ciudad.
Descansamos y almorzamos  algo rico en un bar ubicado en San Martín y Esquiú (frente a la plaza) y luego nos tiramos a la sombra de los frondosos árboles de la Plaza Gral. Belgrano.
Luego caminamos hasta la entrada de la Ciudad para conocer el Monumento a la Pachamama.



El sol del valle era implacable y las once cuadras que separaban la plaza de la entrada a la ciudad se hicieron bastante más largas, razón por la cual al regresar descansamos largamente bajo la sombra de los árboles de la plaza. Allí, al reparo del febo, la cosa era bien distinta y agradable.


Transcurrido el tiempo y habiéndose hecho las 16.30 horas se hacia el momento de partir hacia la excursión del trekking a los Cerros de Colores. Roslie decidió no ser de la partida ya que se encontraba muy cansada, es por ello que me fui solo en compañía de Luis Villagra, dueño de AO Trekking con quien emprendimos una hermosa caminata.
La caminata comienza por la calle Sarmiento desde la plaza en dirección al camping municipal, luego se cruza la Avenida de Circunvalación Gómez Bello y luego se comienza a transitar por el lecho del Río Seco el Puesto en dirección este-sur-este.



Al adentrarnos en el lecho reseco del río comienzan a vislumbrarse estos paisajes, que no son más que la antesala de paisajes aún más hermosos. En el camino Luis iba señalando una y otra vez la diferencia en los cortes de la montaña y compartía entretenidas charlas acerca de la pasión que tiene por la arqueología y por este lugar, su lugar.





Esta hermosa quebrada, poco explorada tiene paisajes y colores para todos los gustos pasando del ocre, rojo, verde, pardo, morado. En el término de tres kilómetros que dura su paseo se pueden apreciar distintas formas algunas de ellas parecidas a la todavía pendiente Quebrada de las flechas...


Paisajes únicos que nos regalan los reflejos del rayo del sol cayendo sobre una solitaria tumba como si alguien desde allí arriba hiciera con la luz un llamado al pobre mortal cuyos huesos allí descansan.


Terminaba la excursión y al regreso a la Ciudad me despedí de Luis a quien felicito por su emprendimiento y por la buena onda que le pone en cada explicación. Roslie esperaba tranquila en la plaza y ya, nuevamente juntos fuimos a despedir de a poco a Santa María con un bello atardecer sobre el río.
Antes de ello pasé por un rincón de la Plaza para tomar una foto del antiguo mojón de la Ruta Nacional 40.


Dedicada a un gran amigo!!! 


El telón comienza a caer sobre Santa María y, con ello, finaliza nuestra estadía en dicho lugar para continuar hacia Belén. Debíamos hacer tiempo hasta las tres de la mañana con lo cual todo se hizo largo, muy largo.
La cena y la espera en la terminal parecieron eternas, hasta la llegada de nuestro micro apodado cariñosamente el espanto móvil, ergo, el Expreso San Cayetano.

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