Llegamos de la excursión de los Geiseres del Tatio y del trekking en el Valle de Cactus al mediodía bajo un sol absolutamente radiante. A los 2700 metros sobre el nivel del mar y con un sol que cae casi en forma perpendicular a nuestras cabezas no es lo mismo que a 4300 metros. Allí el calor se hace sentir, y este, fue la tarde más calurosa de nuestra estadía...unos 41º C de sensación térmica.
Claro que este sol abrazador lo hemos aplacado a base de una muy buena hidratación y de un buen descanso en la sombra hasta que llegado el momento fuimos hacia la agencia para ir al Valle de la Muerte y Valle de la Luna.
Esta curiosa formación nos muestra un rostro de perfil sacando la lengua.
Ambos valles se encuentran muy cerca de San Pedro de Atacama y son geológicamente valles jovenes....unos 23 millones de años.
El origen geológico del Valle de la Muerte es un lago emergido, claro que la presencia de esta agua fue por acción del tiempo evaporándose quedando la sal. La lluvia y el viento ha hecho y sigue haciendo el resto dando origen a hermosas rocas, minerales y cerros compuestos de sal, yeso y arcilla.
Estos dos hermosos valles forman parte de la Cordillera de la Sal y en ella albergan diversos paisajes que invitan a quedarse embelezado con el mismo...y eso fue lo que nos pasó.
Para la visita de ambos primero fuimos al Valle de la Muerte. La historia de su nombre es realmente curiosa ya que el valle era conocido por sus historias de muerte y explotación. El Padre Gustavo Le Paige intentó darle un nombre menos tétrico y lo bautizó como Vallée de mardi (Valle de Marte, dado su coloración). Al no entenderse lo que decía la cartografía esta fue interpretada como vallée de la mort o Valle de la Muerte, nombre que quedó finalmente como oficial. Allí accedimos a un mirador maravilloso donde pudimos contemplar el Salar de Atacama en toda su plenitud.
Luego nos fuimos al Valle de la Luna en donde pudimos ver claramente las diversas capas de roca que se fueron acumulando geológicamante: agua, ceniza volcánica, yeso, sal, etc.
